viernes, 6 de noviembre de 2020

Vaierá 5781

Sodoma y Gomorra fueron destruidas no por su versión más conocida de perversiones sexuales y ritos paganos sino por la simple razón de que sus habitantes no eran hospitalarios con los huéspedes que pasaban por esas ciudades.

Un pueblo que no es amable con quienes transitan su territorio está condenado a desaparecer.

Pero tengamos cuidado en no caer en la tentación de ser tomados como ingenuos y permitir cualquier tipo de atrocidades. No se puede permitir como sucede en nuestro país que miles de extranjeros crucen las fronteras para cobrar subsidios que deberían ser otorgados sólo a ciudadanos locales.

Estas desviaciones de la legalidad no llevan más que a generar xenofobia sobre quienes se aprovechan de favores políticos y aumenta la tensión innecesaria en los tiempos que vivimos.

No sabemos cuánta gente justa tenemos para pedirle a D´s que detenga esto porque estamos a un paso de desaparecer como sociedad.

Quienes nos levantamos todos los días para trabajar somos los que quedamos atados como Itzjak y lamentablemente no hay un carnero que impida que seamos sacrificados en pos de quienes se creen con el poder divino.

Abraham dice “D´s provee (o proveerá)” (Parashat Vaierá 22:14). Nosotros no tenemos una visión clara para qué es lo que D´s nos provee. Estamos tan ocupados buscando ganarnos el sustento que a veces no nos detenemos a agradecer por lo que tenemos.

En estos tiempos de pandemia tener salud pasó a ser un lujo.

Todos los días somos sometidos a nuestra propia “akedat Itzjak”. Pero a diferencia de nuestro patriarca tenemos que buscar por nosotros mismos zafarnos.

Estamos inmersos en una sociedad tan divida que son pocos los que se detienen a ser “hospitalarios” con nosotros. Son mudos los pedidos de ayuda y sordos los oídos a los que llegan.

En ese sentido estamos “sodomizados”.

Está en nosotros impedir nuestra destrucción. Cuando veas a alguien que realmente necesita una mano tiéndesela.

Sólo así podremos pensar en un mundo mejor sin sacrificios.

Shabat Shalom

Lucas Fisbein