jueves, 28 de marzo de 2019

Shminí 5779


En esta Parashá leemos como los hijos de Aaron, Nadav y Avihú, “…murieron delante de Dios” (Vaikrá 10:2). Murieron porque “La ofrecieron ante Dios, [pero era] fuego no autorizado” (Vaikrá 10:1).

Por fuera parecía fuego, pero en su esencia no lo era.

Y es lo que nos pasa a nosotros cuando queremos aparentar lo que no somos. En términos vulgares es que querer cagar más alto de lo que da el culo. La hipocresía, la mentira y la vanidad son tres características de quienes pretenden simular lo que no son.

Y el texto no se queda sólo ahí sino que sigue remarcando la esencia cuando al nombrarnos los animales que podemos ingerir nos dice “Entre los mamíferos, pueden comer [cualquiera] que tenga pezuñas verdaderas que estén hendidas y rumie” (Vaikrá 11:3).

“El cerdo será impuro para ustedes aunque tenga pezuña verdadera que esté hendida, puesto que no rumia.” (Vaikrá 11:7)

En apariencia externa el cerdo es casher (apto) pero en su interior (no es rumiante) no lo es.

Si nosotros damos una imagen distinta a lo que realmente somos, nuestra esencia es taref. Y miremos a nuestro alrededor y observemos como lo taref va rodenando nuestra vida.

No podemos quedarnos cruzados de brazos viendo como esto ocurre. Nosirve solamente cumplir con las leyes de D´s para que otros vean que lo hacemos. Debemos hacerlo porque realmente lo sentimos.

Comer casher sólo en tu hogar y fuera de ahí comer taref no es correcto. Podrán decir que es mejor en casa que en ningún lugar, pero si lo hacés ahí podés hacerlo en cualquier otro lado. ¿Es difícil respetar cashrut? Si no lo sentís con el corazón seguramente. No hagamos las cosas porque nos obligan a hacerlo sino porque sentimos placer al realizarlas.

Debemos concordar nuestros actos, pensamientos y sentimientos para ser personas casher y no ser vistos como “cerdos” ante los ojos ajenos.

Shabat Shalom

Lucas Fisbein

miércoles, 20 de marzo de 2019

Tzav 5779


Hay un pasuk que nos dice que “Toda carne (de sacrificio) que entre en contacto con algo impuro no puede comerse, deberá ser quemada en el fuego…” (Tzav 7:19).

Esto nos enseña que la influencia externa puede cambiar la esencia de una cosa. Y nos pasa a nosotros cuando somos manipulados a través de las publicidades para generar deseos que no teníamos. O cuando la prensa partidista informa sobre tal o cual suceso formando opinión en la masa de lectores.

Y al acercase Pesaj tenemos ciertos comestibles, los kitniot, que por la influencia externa cambian su esencia y si bien no son técnicamente jametz se los prohíbe por su cercanía.

El arroz no es jametz en sí mismo pues no es harina mezclado con agua y leudado más de 18 minutos.

Los productos de kitniot se parecen a los productos de jametz. Por ejemplo, puede ser difícil de distinguir entre la harina de arroz (kitniot) y la harina de trigo (jametz). Por lo tanto, para evitar confusión, todos los kitniot se prohibieron.

Así como el trigo puede contaminar el arroz, una mala influencia en nuestra vida nos puede alejar de lo que somos realmente.

¿Cuántas veces escuchamos a padres quejándose por los amigos de su hijo/a? ¿Cuántas veces un pueblo es manipulado por las locuras de sus gobernantes?

Y peor aún ¿cómo darnos cuenta que estamos perdiendo nuestra pureza?

La única forma es estar seguro de lo que somos. Y para poder lograrlo D´s nos dio la Torá. Siguiendo sus mitzvot estaremos seguros de no perder nuestra pureza interna.

Frente a influencias que pueden parecernos extrañas es mejor alejarse que luego arrepentirse.

Nuestra pureza es como el arroz en Pesaj. Sólo si estamos seguros de lo que somos vamos a seguir siendo puros. Pero si las influencias externas nos llenan de impureza, nuestro futuro quedará consumido en el fuego.

Shabat Shalom

Lucas Fisbein

martes, 12 de marzo de 2019

Vaikrá 5779

Esta Parashá habla sobre las ofrendas que se hacían a D´s en los tiempos del Mishkán y posteriormente en el Templo.

Veamos algunos aspectos sobre este tema.

En primer lugar la palabra para describir este acto es “korbán” que significa acercarse. ¿Por qué debemos acercarnos a D´s? Porque al transgredir sus mandamientos nos alejamos de Él. 

En segundo lugar le estamos ofrendando algo que podemos usar como alimento. ¿Acaso no se matan animales para comer? ¿El cuero de las camperas, zapatos, y otros, salen de un animal vivo acaso? ¿De quién son los animales sino de D´s?

En tercer lugar las ofrendas se dividen en cuatro categorías: la voluntaria, la de paz, la del pecado y la de culpa. La ofrenda de culpa “no pondrá nada de aceite ni nada de olíbano sobre ella.” (Vaikrá 5:11). Esto se debe a que puede interpretarse como que intentamos sobornar a D´s con un olor grato a Él. Recordemos que la Torá nos dice “No aceptes soborno. El soborno enceguece al perspicaz y tuerce las palabras del justo.” (Mishpatim 23:8).

Ahora bien, no existe, desgraciadamente, el Templo. ¿A dónde llevamos las ofrendas en la actualidad? Al no haber Templo, no hay ofrendas.

Nuestros sabios decidieron reemplazar las ofrendas animales por la Amidá. Y no es casualidad que así sea porque en primer lugar, nos acercamos a D´s a través de la oración; en segundo, ofrendamos el bien más escaso que tenemos que es el tiempo; y en tercer lugar podemos orar por voluntad propia, por tener un poco de paz interior, por haber pecado inconscientemente y por haber sido culpables de alguna acción innecesaria.

La Tefilá es una forma de acercarnos a D´s. Y en estos tiempos donde vemos como mucha gente se aleja porque no recibe el feedback necesario, tenemos que esforzarnos para demostrar que la shejiná es impalpable.

Muchos me preguntan cómo sigo creyendo en D´s si no tengo respuesta y mi oración parece un monólogo. Están equivocados. D´s me responde. No me habla pero puedo sentír su presencia cada vez que me acerco a Él. Son palabras sordas pero llenas de una espiritualidad que sólo quien las experimenta puede describirlas.

¿No lo intentaste nunca? Sacrifica un poco de tu tiempo. Acércate a D´s. Ahora es el momento. 

Te invito, ¿aceptás?

Shabat Shalom

Lucas Fisbein

lunes, 4 de marzo de 2019

Pekudei 5779

Cada hombre mayor de 20 años donó una beka, es decir medio shekel (Pekudei 38:26).

Medio shekel no hacía ni más rico ni más pobre a nadie. Fue una manera de comprometer a toda la comunidad y de hacerla sentir parte del proyecto. Lógicamente quien podia donar más lo hacía pero con esta mínima donación nadie quedaba excluido.

Es un error muy común en las kehilot buscar grandes donantes en vez de comprometer a todos con pequeñas sumas. César Milstein, Nobel de Medicina, decía que era preferible tener un millón de donantes de un peso que uno solo por un millón.

Y a esos donantes hay que fidelizarlos. En otras palabras hacerlos sentir participes y que sientan ganas de volver a donar.

Un método para hacerlo es un detalle de cómo se utilizó la donación. La Parashá comienza diciendo que Moshé rinde cuentas (Pekudei 38:21) sin que nadie se lo pidiera.

¿Lo hizo para demostrar que no se quedó con nada? No. Lo hizo para demostrar que sólo con ayuda de todos se pudo construir el Mishkán. Entre todos colaboraron: "ricos y pobres". D's no distingue a la personas por el monto sino por la voluntad de donar.

¿Y si alguien quiere donar y hacerlo por diez pesos le da vergüenza porque lo considera como nulo? No sólo dinero se dona. Se puede donar tiempo. Ser voluntario es una forma de participar. Acercate a tu kehilá, interiorizate de las necesidades y aportá tiempo e ideas.

Construimos nuestro propio Mishkán día a día. Y no uno solo sino varios. Cuando nos pidan ayuda para su construcción no miremos hacia otro lado y no pongamos la excusa de no tener dinero.

Tu kehilá te necesita. No pases por la puerta y sigas de largo. Las próximas generaciones te lo agradecerán.

Shabat Shalom

Lucas Fisbein