Obesidad. En esta Parashá
Dios nos habla de las consecuencias de comer en demasía. ¿En qué parte? Cuando
nos dice “ustedes engordarán… y… abandonarán a Dios”
¿Qué tiene que ver la
obesidad con abandonar a Dios?
Cuando uno es muy exitoso en
la vida y la “buena suerte” está de su lado, tendemos a olvidar que es la
voluntad de Dios que así sea. Está en nuestra naturaleza porque Dios nos hizo
imperfectos.
Comemos en demasía para
satisfacer nuestro ser físico olvidando por completo a nuestro ser espiritual.
Y generamos un círculo
vicioso en el cual queremos cada vez comida para satisfacernos porque no
tenemos un límite. En cambio para nuestro ser espiritual el límite es el
estudio constante de la Torá.
Nuestro ser espiritual
siempre queda satisfecho mientras que nuestro ser físico fagocita sin límites.
No significa que no debamos
comer todo lo que queramos sino intentar encontrar un punto de equilibrio entre
lo que nos alimenta física y espiritualmente.
La obesidad es una
enfermedad no sólo para nuestro ser físico.
Ahora que estamos en Iamin
Noraim es un buen momento para pensar y recapacitar si queremos ser obesos el
próximo año.
Si deseamos no serlo, la
mejor manera de hacerlo no es dejar de comer, sino mirar al cielo y agradecerle
a Dios que nos hizo darnos cuenta, de que nunca es tarde para encontrar el
equilibrio.
ShanaTova Umetuka
Shabat Shalom
Lucas Fisbein