Comenzamos el último libro de la Torá, Devarim, Palabras. Las
últimas palabras de Moshé al Pueblo de Israel. Pero son las palabras que Dios
ordena decirle al Pueblo previo a su entrada a la Tierra Prometida.
Moshé no decide qué decir ni qué palabras usar. Son las Palabras de
Dios. El Judaísmo no usa intermediarios entre Dios y el Pueblo. Usa Profetas
que transmiten textualmente la Palabra Divina.
Por eso está mal llamarlo Deuteronomio. No es una segunda ley.
Es la ley de Dios que vuelve a transmitirla a un Pueblo de Israel
totalmente distinto a aquel que la recibió en Sinaí 40 años atrás.
Y no en vano es que se menciona el episodio de los espías.
¿Y por qué fue necesario recordárselo?
Porque fue un momento de falta de fe en Dios. Así como también lo
fueron en los momentos de destrucción del Primer y Segundo Templo. Dios nos
está ordenando mantenernos firmes en nuestras mitzvot recordándonos que pasó
cuando hubo un momento de duda.
Y son las Palabras de Dios recitadas por Moshé junto antes de
morir. Podría haber hecho cualquier otra cosa pero siendo Moshé el más humilde
de todos decidió continuar con su misión y enseñarle la ley a la nueva generación.
Recordemos siempre las palabras de Dios. Que los tristes momentos
acaecidos en Tishá Be Av y tristemente anunciados por Moshé queden en el pasado
como recuerdos para aprender y no como hechos futuros para lamentarse.
Shabat Shalom
Lucas Fisbein