miércoles, 30 de julio de 2014

Devarim

Comenzamos el último libro de la Torá, Devarim, Palabras. Las últimas palabras de Moshé al Pueblo de Israel. Pero son las palabras que Dios ordena decirle al Pueblo previo a su entrada a la Tierra Prometida.

Moshé no decide qué decir ni qué palabras usar. Son las Palabras de Dios. El Judaísmo no usa intermediarios entre Dios y el Pueblo. Usa Profetas que transmiten textualmente la Palabra Divina.

Por eso está mal llamarlo Deuteronomio. No es una segunda ley.

Es la ley de Dios que vuelve a transmitirla a un Pueblo de Israel totalmente distinto a aquel que la recibió en Sinaí 40 años atrás.

Y no en vano es que se menciona el episodio de los espías.

¿Y por qué fue necesario recordárselo?

Porque fue un momento de falta de fe en Dios. Así como también lo fueron en los momentos de destrucción del Primer y Segundo Templo. Dios nos está ordenando mantenernos firmes en nuestras mitzvot recordándonos que pasó cuando hubo un momento de duda.

Y son las Palabras de Dios recitadas por Moshé junto antes de morir. Podría haber hecho cualquier otra cosa pero siendo Moshé el más humilde de todos decidió continuar con su misión y enseñarle la ley a la nueva generación.

Recordemos siempre las palabras de Dios. Que los tristes momentos acaecidos en Tishá Be Av y tristemente anunciados por Moshé queden en el pasado como recuerdos para aprender y no como hechos futuros para lamentarse.

Shabat Shalom


Lucas Fisbein

martes, 22 de julio de 2014

Masei

Estamos a las puertas de Israel. El fin de la larga travesía por el Sinaí ha llegado a su fin y en vez de ingresar directamente se nos brinda un detalle de las paradas a los largo del camino.

De estos pasukim podemos tomar dos enseñanzas.

La primera es que el Pueblo de Israel no estuvo caminando constantemente durante 40 años sino que acampó en muchos lugares.

Y en segundo lugar nos enseña a disfrutar de nuestros logros sin olvidar el sacrificio que realizamos para obtenerlo y no envidiar los triunfos ajenos porque seguramente demandaron mucho esfuerzo.

Hay una frase que se utiliza a menudo que dice “no envidies mis logros si no conoces mis sacrificios”.

Para un gentil es muy fácil decir “ustedes llegaron a la Tierra de Israel porque Dios los condujo”. Esto es en parte pero olvida de los sacrificios que todo judío sabe que ocurrió: fueron 40 años por el desierto, perdimos una generación por pecadores, Moshé no pudo entrar, etc.

Todo progreso requiere sacrificios y valorar tanto los propios como los ajenos es un acto de honestidad.

No nos olvidemos que la envidia es el homenaje que la mediocridad le rinde al talento.

Shabat Shalom


Lucas Fisbein

martes, 15 de julio de 2014

Matot

En esta parashá vemos como las tribus de Reuven y Gad le piden a Moshé quedarse al este del Río Jordán, afuera de la Tierra de Israel.

¿Cuál fue el motivo que los llevó a semejante pedido?

Consideraban que la Tierra de Israel no tenía suficiente pastura para sus rebaños.

Esto puede interpretarse como alguien que interpone lo económico por sobre lo espiritual. Estas dos tribus pensaron en primer lugar sobre su beneficio económico en vez de pensar en su bienestar espiritual.

Sólo cuando Moshé comprendió que también pelearían por las otras tribus para entrar a Israel aceptó su petición.

En la actualidad prácticamente nadie pelea por el beneficio de otro. Piensan en su propio beneficio, que el dinero es algo que da poder, prestigio y admiración. Esto es una falacia porque en este mundo estamos de paso. El dinero es un medio para obtener algo y no un fin.

Muchos alardean que el dinero no hace la felicidad pero sin él no somos felices. Podemos ser felices sin tener un centavo. Dios nos dio el don de la vida y cuando nacemos lo hacemos sin dinero.

Recordémoslo siempre. Con dinero podemos comprar el mejor de los transportes pero sólo aquellos que ponen lo espiritual por encima de todo pueden subir al tren de la vida cuyo conductor es Dios.

Shabat Shalom


Lucas Fisbein 

miércoles, 9 de julio de 2014

Pinjas

En esta Parashá Moshé designa a Yehoshua como su sucesor para dirigir la entrada del Pueblo de Israel a la Tierra Prometida. Recordemos que después del pecado con la roca Moshé fue castigado por Dios prohibiéndole su entrada.

Ahora bien, ¿por qué no se llama Yehoshua y sí se llama Pinjas esta Parashá?

La respuesta la encontramos en la incitación a la idolatría que los Moabitas, descendientes de Lot, llevaron al Pueblo de Israel.

Pinjas, nieto de Aaron, hijo de Eleazar, cansado de ver como los valores de Dios eran ignorados cambiándolos por una falsa idolatría a Baal Peor, asesina al príncipe de la tribu de Shimón, Zimrí, y a la princesa Midianita Cazbí.

La ira de Dios por la idolatría, con el cual quebrantaban el Segundo Mandamiento, fue la aniquilación de gran parte del Pueblo de Israel.

Sólo el acto de Pinjas fue capaz de detener la ira de Dios.

Dios recompensa a Pinjas otorgándole el status de Cohen. No era Cohen porque cuando se a Aaron y su progenie los designaron Cohahim Pinjas ya había nacido y por consiguiente no era hijo de un Cohen.

¿Entonces por qué Pinjas no fue designado como sucesor de Moshe?

Porque si bien detuvo la ira de Dios lo hizo de un modo en que no se correspondía con las enseñanzas de la Torá: ante todo preservar la vida.

Este principio se mantiene en nuestros días cuando la Hatzaba tiene que detener los lanzamientos de cohetes sobre Israel avisa con suficiente tiempo para que los habitantes de la zona despejen el lugar.

Aún ante una amenaza preservar la vida de quienes nos atacan es un acto de valor mucho más grande que atravesarlos con nuestras lanzas.

Como en aquella época que la paz llegue pronto en nuestros días.

Shabat Shalom


Lucas Fisbein

martes, 1 de julio de 2014

Balak

Ma Tovu Oaleja Yaakov. ¿Cuántas veces hemos repetido esta frase en nuestros rezos? ¿Sabemos acaso que provienen del profeta no iehudí Bilam?

Vayamos a la raíz de la frase. ¿Qué es una tienda? ¿Qué interpretamos por tienda? Todos sabemos que es un lugar donde refugiarnos, dormimos, comeemos, muy similar a las carpas que usamos en los majanim.

Pero voy a darle una vuelta de tuerca por las palabras de Bilam y decir que las tiendas son mitzvot. ¿Y por qué? Porque están agrupadas en la Torá. En ella nos sentimos seguros, nos guía a través del tiempo. Por eso la leemos continuamente en busca de significados e interpretaciones.

Es el conjunto de mitzvot la que nos hizo perdurar a través del tiempo y soportar toda clase de injusticias. Un iehudí de Estados Unidos cumple la mismas mitztov  que uno del centro de Asia, por poner un ejemplo.

Cuando Bilam nos quizo maldecir, de su boca salieron las palabras que simbolizan la envidia por nuestra Torá.

En Pirkei Avot se contrastan las conductas de Abraham Avinu con las de Bilam. ¿Por qué? Porque Abraham hizo todo lo posible para estar cerca de Dios mientras que Bilam hacía todo lo contrario.

Bilam tuvo la oportunidad de no maldecir a nuestro pueblo y sin embargo lo hizo.

Como históricamente ha ocurrido quienes intentaban destruirnos se preocupaban más por maldecir a nuestro pueblo que en fortalecer los suyos.

Nuestra respuesta… mostrarles cuán bellas son nuestras tiendas.

Shabat Shalom


Lucas Fisbein