Se nos dice que Nadav y Avihú murieron delante de D´s cuando ofrecieron un
fuego no autorizado a D´s (Bamidbar 3:4).
Esto representa una
falta de obediencia al protocolo sagrado del servicio en el Tabernáculo. Su
acto, aunque posiblemente bien intencionado, fue improvisado y no autorizado
Adentrándonos en el estudio de este acto, encontramos muchísimas
explicaciones.
Según el Midrash y el Talmud
(Eruvín 63a), hay opiniones que dicen que entraron borrachos, lo cual
está prohibido para los sacerdotes durante el servicio sagrado. Esto se basa en
el hecho de que inmediatamente después de su muerte, la Torá prohíbe a los
sacerdotes consumir vino antes del servicio (Vaikrá 10:9).
Otra opinión es que
actuaron de manera arrogante, sin consultar a Moshé o a su padre Aarón, lo que
fue interpretado como una falta de respeto a la autoridad espiritual (Midrash y
comentarios de Rashi).
Según otro Midrash,
Nadav y Avihú pensaban que ninguna mujer era lo suficientemente digna para
ellos, y por eso no se casaron. Algunos ven en esto una señal de orgullo o de
falta de cumplimiento del mandamiento de procrear (Talmud, Sanedrín 52a).
Algunos comentaristas
como el Rambán (Najmánides) y el Zohar dicen que su muerte fue el resultado de
un deseo espiritual desbordado. Querían unirse a Dios en un nivel tan profundo
que cruzaron los límites de lo que el ser humano puede soportar en vida. En
esta visión, su muerte fue casi un tipo de "éxtasis espiritual".
Hay, inclusive, textos
midráshicos que sugieren que querían tomar el liderazgo tras Moisés y Aarón,
incluso en vida de estos. Esto se vio como una ambición indebida.
Nuestra tradición no da
una única razón definitiva, sino que ofrece múltiples perspectivas
complementarias. En conjunto, representan la idea de que incluso los más
grandes pueden errar cuando se apartan de los límites impuestos por D´s, aun
con las mejores intenciones. También se destaca el delicado equilibrio entre el
entusiasmo espiritual y la obediencia a la ley divina.
Quiera D´s que este
Shabat seamos equilibrados con nuestras emociones para no quemarnos con el fuego
de nuestra ansiedad.
Shabat Shalom!
Lucas Fisbein