martes, 25 de junio de 2019

Shlaj 5779


La Torá nos cuenta en esta Parashá sobre el pecado de los exploradores que fueron enviados para explorar la tierra de Canaan.

Doce fueron enviados, uno por cada tribu, siendo el reporte de diez de ellos negativo. “Mientras estábamos allí, vimos a los titanes. Eran hijos del gigante, que descendían de los titanes [originales]. ¡Nos sentimos como minúsculos saltamontes! ¡Eso es todo lo que éramos a los ojos de ellos!”. (Números 13:33).

Presten atención a la última frase. ¿Figura acaso cómo los veían los habitantes de Canaan? No. Este informe está influenciado por un sentimiento de baja autoestima. Los sujetos que tienen baja autoestima se juzgan a sí mismos de forma muy negativa. Suelen ser personas inseguras y con poca confianza en sí mismas que se atemorizan en exceso. Tienden a pensar que van a fracasar cuando emprenden cualquier tarea y, por el contrario, tienden a creer que los demás valen más que ellos y que por eso mismo todo les va a salir bien.

Hay personas, que su estado de vivencia es constantemente pesimista y esa negatividad no solo afecta a sus propias vidas, sino que termina afectando a la vida de las personas que están a su alrededor. Los expertos, atribuyen ese estado de irritabilidad e insatisfacción con ellas mismas a un problema de visión que los hacen ser víctimas de sí mismas, al pasarse el día sufriendo por su desencanto continuo y por una visión de la realidad que experimentan muy irreal. Este nivel de baja autoestima, en ciertas ocasiones desencadena en una auténtica depresión.

Este tipo de personas, constantemente ven el vaso medio vacío, suelen ser desconfiadas en las relaciones e incapaces de disfrutar de lo bueno que tienen a su alrededor.
Los exploradores estaban ahí, en Canaan, pero sus comentarios son negativos. “No obstante, el pueblo que vive en la tierra es agresivo, y las ciudades son grandes y bien fortificadas.” (Números 13:28).

Una ciudad fuertemente amurallada implica un pueblo débil que debe esconderse detrás de las rocas para defenderse. Unos exploradores con alta autoestima hubieran pensado de esa manera.

“¡No podemos avanzar contra ese pueblo! –replicaron los hombres que habían ido con él –. ¡Son demasiado fuertes para nosotros!”.(Numeros 13:31).

¿Acaso D´s los mandó a morir ahí? Sólo un ser irracional podría pensarlo. Y como la baja autoestima es contagiosa el Pueblo se dejó llenar la cabeza.

“Todos los israelitas se quejaron ante Moshé y Aarón. Toda la comunidad decía: “¡Ojalá hubiéramos muerto en Egipto! ¡Deberíamos haber muerto en este desierto!” (Números 14:2).

D´s escucha la plegaria. El castigo por escuchar y dejarse influenciar por gente con baja autoestima fue hacer vagar al Pueblo por 40 años en el desierto.

Si los exploradores hubieran admitido su error ante Moshé tal vez la historia hubiera sido otra. Pedir disculpas no es debilidad sino asertividad. Ser asertivo  es expresar las necesidades y pensamientos sin llegar a herir a nadie y sin intentar influenciar a un tercero.
Quien tiene baja autoestima no piensa fríamente, distorsiona la realidad y puede causar mucho daño.

Cuando sintamos que vamos a actuar así, recordemos que somos espías de nuestra alma para conquistar nuestro futuro tanto en este mundo como en el venidero.

Lo que está por venir es desconocido. D´s quiere que lo conquistemos. No nos preguntemos si podemos o no. Sólo preguntémonos cómo
.
Por no creer en la voluntad de D´s el Pueblo tuvo que vagar por el desierto.

No quisiera saber cuál sería el castigo ahora. Así que pensá cuál es tu mejor manera de conquistar día a día el presente que D´s quiere para nosotros.

Shabbat Shalom

Lucas Fisbein

jueves, 13 de junio de 2019

Nasó 5779


El texto de esta semana nos dice: “Si un hombre o una mujer peca contra su prójimo, siendo así infiel a D´s, y llegando a ser culpable de un crimen (Bamidbar 5:6); “debe confesar el pecado que ha cometido” (Bamidbar (5:7)

¿Qué significa en primera instancia pecar contra su prójimo? Significa no cumplir con los cinco mandamientos que manifiestan la relación entre los seres humanos.

Y no es casualidad que después remarque el pecado de la infidelidad. Se menciona el de la mujer casada pero puede trasladarse al de cualquier clase de amor. Estamos transitando una época en donde no podemos ser ajenos a la existencia de parejas que están por fuera de los parámetros que la Torá nos menciona como “normales”. Si bien está prohibido expresamente en la Parashá Ajarei Mot (Vaikrá 18:22) las relaciones sexuales entre hombres en ningún lado está prohibido que una persona pueda enamorarse de otra del mismo sexo.

¿El ser gay o lesbiana es un crimen? No. El crimen es discriminarlos por su condición de tal. Cuantas personas se hacen los gay friendly y por lo bajo detestan su existencia. Eso es un pecado. Eso es prestar falso testimonio.

Y volviendo al tema de la fidelidad ¿qué es ser infiel? Significa tener algún tipo de relación secreta distinta de la que es considerada oficial que si saliera a la luz podría romper el vínculo amoroso original.

Acá tenemos dos aspectos para tener en cuenta. En primer lugar la pareja comparte una misma alma que al nacer, se divide en dos, y al enamorarse se vuelven a unir. En otras palabras, son dos partes incompletas hasta que el amor los vuelve a juntar. Es decir, el ser infiel, junta dos mitades que forman un pseudo alma distinta a la que originalmente creo D´s.

Y en segundo lugar refleja la bajeza de la persona que comete el adulterio ya que quien hace algo en secreto es porque sabe que en el fondo no es lo correcto.

Y no solo el adulterio es a nivel de relaciones personales. También lo es la relación con D´s. En una mirada espiritual podemos interpretar a D´s como una parte de la pareja y a cada miembro del Pueblo de Israel como la parte adúltera cada vez que incumplimos sus mitzvot.

Cada transgresión a una mitzvá es un acto de infidelidad a D´s pero en este caso el acto secreto no es hacia Él sino hacia la Comunidad y principalmente hacia nosotros mismos. D´s sabe todo lo que hacemos pero nuestros semejantes no.

Por eso decimos que la infidelidad es un acto objetivo y no subjetivo. La acción se puede juzgar por sí misma y no por una interpretación.

Y como todo aquello que es objetivo el pecado es dictaminado de igual forma por el ser humano y por D´s. Sólo el castigo puede ser diferente.

Recordémoslo siempre antes de pensar en ser infieles. Un alma queda incompleta y nuestra relación con D´s queda destruida.

No en vano luego de explicar todo esto D´s le explica a Moshé como es la Birkat Kohanim (la bendición sacerdotal),

Si somos fieles con nosotros mismos somos merecedores de la misma.

Es por ello que cada Shabbat ponemos las manos sobre nuestros hijos y se las pronunciamos. Ellos son las personas más fieles que tenemos.

Este Shabbat, al concluir la Tefilá de Arvit no te olvides de bendecirlos porque ya tenerlos es una bendición.

Shabbat Shalom

Lucas Fisbein

miércoles, 5 de junio de 2019

Bamidbar 5779


Esta semana leemos “Éstas son las crónicas de Aarón y Moshé en el día que D´s le habló a Moshé en el Monte Sinaí:” (Númerors 3:1) y continua con “Éstos son los nombres de los hijos de Aarón:” (Números 3:2).

¿Por qué no menciona a los hijos de Moshé también?

Rashi interpreta que al ser alumnos de Moshé, sus sobrinos, son considerados como sus hijos. Se dice que quien enseña Torá al hijo de otra persona es como si realmente fuera un hijo legítimo.

En ninguna parte la Torá menciona que Gershom y Eliezer quieran aprender o estudiar la ley judía.

Educar a una persona es transmitirle parte de nuestro ser, nuestro ADN intelectual. Como cuando tenemos un hijo le transmitimos nuestros genes, cuando le enseñamos algo le estamos dando parte de nuestros pensamientos.

Y debemos ser cuidadosos al enseñar ya que si nuestros alumnos no interpretan las enseñanzas pueden cometer errores. Se nos dice que “Nadav y Avihú murieron delante de D´s cuando ofrecieron un fuego no autorizado a D´s en el desierto de Sinaí.” (Números 3:4).

¿Pero alguien nos explica antes acaso si les fueron transmitidas las costumbres de cómo ofrecer fuego que sea autorizado por D´s? Incluso hay quienes afirman que entraron al Kodesh Hakodashim. Es decir, tenían el fuego de su fe, pero no estaba bien a los ojos de D´s.

Tengamos en cuenta que no existe enseñar algo de manera objetiva, sino que está influenciado por quien transmite esa enseñanza. Por lo tanto, debemos ser cuidadosos en la forma en que compartimos nuestros conocimientos ya que nuestros hijos pueden llevarse un concepto equivocado de lo que queremos enseñar.

Además, está la forma en que uno siente que lo enseña. Si uno transmite conocimientos por obligación como aquel que dicta un curso sólo por el hecho de estar obligado a hacerlo, el conocimiento de sus “hijos” será estéril y su interés por profundizar los temas será nulo.

En cambio, quien lo hace con vocación y poniendo el corazón en cada nueva enseñanza despertará en sus alumnos la pasión por seguir profundizando lo que aprendieron.

Eso fue lo que Moshé logro con los hijos de Aaron.

Y es lo que debemos lograr con nuestros hijos. Lo que le transmitimos, lo que va a quedar de nosotros cuando ya no estemos, debe ser entregado con el mismo amor con el que D´s nos entregó la Torá.

Moshé fue el primer maestro de Torá y tuvo la ardua tarea de transmitir tanto la escrita como la oral. La pasión con la que lo hizo es la misma que debemos tener nosotros para nuestros hijos. Y como bien en el texto queda reflejado: no solo a nuestros hijos de sangre sino a todo aquel que quiera sumarse a aprender lo mucho que tenemos por enseñar.

Tanto el conocimiento como los alumnos son ilimitados. Muchas veces lo que faltan son maestros.

Si te sentís capacitado, sé maestro, no pierdas el tiempo. El momento es ahora y la Torá nuestra guía.

Shabbat Shalom

Lucas Fisbein