lunes, 29 de junio de 2015

Balak

Cuando abrimos el Sidur en Shajarit los días de semana solemos encontrarnos con la frase “Ma Tovu Oaleja Yaakov” (Cuán bella son tus tiendas Yaakov). Lo primero que se nos ocurre es que fueron dichas por algún Profeta posterior a Moshé pero resulta increíble que provengan de una persona ajena a nuestro pueblo llamado Bilam.

¿Por qué son bellas nuestras tiendas? ¿Por qué Bilam siente envidia?

Si hay algo que ha caracterizado al Pueblo Judío a lo largo del tiempo es el respecto por el Hogar simbolizado en las tiendas. Es allí donde realizamos el Seder de Pesaj, el Kidush de Shabat, construimos la Sucá, y muchas otras mitzvot que serían largas de enumerar.

Bilam intenta maldecirnos pero de su boca salen estas palabras que simbolizan en forma profética el odio y la envidia que nos ha perseguido a lo largo de nuestra historia.

Frases despectivas como “no hay judíos pobres” o “los judíos dominan el mundo” son consecuencia de la envidia que nos tienen. Si creáramos una corriente de pensamiento serían del Bilamismo.

Ahora bien, ¿por qué no hay judíos pobres? Porque en nuestros hogares nos enseñan a ayudarnos mutuamente, a trabajar en comunidad para que todos podamos acceder a los mínimos requisitos para no tener un mal pasar.

¿Los judíos dominamos el mundo? Para nada. En nuestros hogares nos enseñan la humildad frente a Dios. Dominar el mundo no significa ser amo y señor de todos los seres vivos. Significa conocer nuestro lugar y aceptarlo. Significa aceptar la Voluntad de Dios como fuente de nuestros actos. Con esa premisa podemos decir que dominamos al mundo.

Cuando Bilam nos quizo maldecir, las palabras no fueron sino una muestra de envidia por nuestro hogar, por nuestra Torá y por Dios.

En Pirkei Avot se contrastan las conductas de Abraham con las de Bilam. ¿Por qué? Porque Abraham hizo todo lo posible para estar cerca de Dios mientras que Bilam hacía todo lo contrario.

Bilam tuvo la oportunidad de no maldecir a nuestro pueblo y sin embargo lo hizo.

A lo largo de la historia muchos pueblos con grandes casas nos quisieron destruir pero olvidaron algo importante: una casa no es siempre un hogar.

Nosotros humildemente seguimos mostrándoles cuán bellas son nuestras tiendas.

Shabat Shalom


Lucas Fisbein

lunes, 22 de junio de 2015

Jukat

Para aquellos que le buscan la lógica a todas las mitzvot que aparecen en la Torá, llegar al texto de Jukat les debe dar un dolor de cabeza bárbaro.

El Rey Salomón decía que podía entender todas las mitzvot salvo aquella relacionada con la pará adumá (vaca roja).

¿Cómo pueden purificar las cenizas a alguien impuro e impurificar a alguien puro?

La lógica de esta mitzvá es enseñarnos que no todo tiene lógica y que debemos hacerlo por Dios nos lo ordenó.

Si todo tuviera lógica en la Torá no tendría sentido leerla más de una vez en nuestra vida. La grandeza de la Torá radica en aquellas partes que no tienen sentido más que para enseñarnos que Dios quiere que así lo hagamos.

Esta Parashá viene bien para explicarle a aquellos que piensan que no comemos cerdo por temor a la triquinosis; que encendemos velas para iluminar el camino; que ponemos mezuzot para indicar que allí vivimos.

No es así. Esas tres mitzvot no se explican con lo mencionado anteriormente. Quien así lo crea realmente no posee un entendimiento adecuado de la Obra de Dios.

Dios nos entregó la Torá en Har Sinai con sus mitzvot no para que las entendiéramos sino para cumplirlas al pie de la letra.

Quien busca explicación de todas las mitzvot en forma directa desafía la autoridad de Dios. Dios nos dio la vida, nos brindó la posibilidad de vivir cada momento como si fuera único y nosotros le agradecemos ¿cuestionando sus preceptos?

Dios no hace nada que pueda dañarnos. Las situaciones adversas son generadas por nosotros mismos. Por ejemplo si cruzamos la calle con un semáforo en rojo y viene un automóvil, Dios no va a hacernos caminar más rápido ni cambiar el color del semáforo para evitar que nos atropellen. Dios nos dio el raciocinio para comprender nuestros actos y no para buscar la comprensión de lo que Él nos ordena.

El poder de razonar es lo que nos diferencia del resto de los seres vivos. Cuando actuamos sin razonar e impulsivamente podemos lastimar o lastimarnos. Moshé golpeó la roca impulsivamente y quedó afuera de la Tierra de Israel.

Nosotros por golpear nuestra roca podemos quedar afuera de nuestro futuro.

Shabat Shalom


Lucas Fisbein

lunes, 15 de junio de 2015

Koraj

¿Por qué Koraj estaba tan encaprichado con tomar la posición de liderazgo de Moshé? ¿Por qué simplemente no le ofreció su ayuda para colaborar con él?

Koraj era primo hermano de Moshé y sentía celos por la distribución de cargos que se había hecho y que según su criterio uno debió haber sido para él. De acuerdo al Midrash Koraj se sentía seguro de sí mismo a causa de su fabulosa riqueza. Sentía que Dios lo había favorecido y por consiguiente podía enfrentar a Moshé ya que “un hombre rico habla con descaro”.

Pero no recordó que todo que se puede comprar con dinero es relacionado con lo material. Aquello que es impalpable el dinero no lo hace aparecer. Uno puede comprar seguidores pero lo que no puede obtener es liderazgo.

El liderazgo es un conjunto de habilidades que una persona tiene para influir en la forma de ser de una o más personas para lograr un objetivo.

Aquel que es líder por naturaleza tiene seguidores. Aquel que compra seguidores muy difícilmente llegará a ser líder. Y eso se debe a que la compra es una transacción con una contraprestación determinada. Cuando los seguidores vean que son sólo un medio para lograr el objetivo de quien siguen y no reciban nada a cambio dejarán de seguirlo.

En cambio en el liderazgo la contraprestación tácita es el bienestar general y más específicamente en el caso de Moshé era llevar al Pueblo de Israel hacia la Tierra Prometida.

La humildad que Moshé tenía lo llevó a intentar hablar con los rebeldes para llegar a una solución pacífica. Datan y Avirán, se opusieron a eso.

La solución fue que Dios eligiera qué incienso quedarse. El de Koraj o el de Aaron.

Todos sabemos cuál eligió pero el mensaje que nos transmite Dios es que nadie puede comprar Su Voluntad. Él sabe cuándo los sentimientos son verdaderos. Para Dios es lo mismo que donemos un millón o cien dólares si lo hacemos dentro de nuestras posibilidades y principalmente con nuestro corazón.

El castigo de Dios a Koraj fue revelador: abrió la tierra para que se lo tragara.

Esto nos enseña que a pesar de las grandes fortunas materiales que poseemos en este mundo, al mundo venidero llegamos todos en igualdad de condiciones.

Shabat Shalom



Lucas Fisbein

lunes, 8 de junio de 2015

Shlaj

Uno de los temas que trata esta Parashá es sobre hacer lo que se nos pide prestando atención a la consigna.

Diez de los doce espías enviados por Moshé para reportar sobre la tierra de Israel le reportan cosas que nada tenían que ver con lo solicitado.

Moshé los envía para ver cómo podían conquistar Cannan. No “sí podían o eran capaces” de conquistarla.

La frase “Nos sentimos como minúsculos saltamontes. Eso es todo lo que éramos a los ojos de ellos” implica que en su opinión no podían conquistar la tierra.

Ahora bien, ¿quién les pidió opinión? Nadie. Entonces es mejor mantenerse callado y hacer lo que se le pide.

En estos días recordamos la Guerra de los Seis Días. Imaginémonos si el Ejercito Israelí hubiera dicho “son muchos los enemigos árabes, y somos pocos para pelear con ellos”. Seguramente la historia hubiera sido otra. Pero ellos escucharon atentamente y pelearon sin importar porque creían firmemente en lo que hacían.

Los espías, excluyendo a Calev y Yehoshúa, por querer dar su interpretación del pedido de Moshé sufren de baja autoestima. Para ellos no se podía conquistar Canaan.

Su primera visión fue que las ciudades estaban fortificadas. ¿Pensaron por qué? Quien se protege mucho por fuera es débil por dentro. Es como quien hace bullying. Es una persona débil por si misma que burla a los demás ya que la burla es el medio que emplea el ignorante acomplejado para sentirse sabio.

Otra cosa que vieron fue funerales. Ellos pensaron que la gente se moría rápidamente en esa tierra.

Acá tenemos un ejemplo de pensamientos por pensar y no por usar la cabeza. Dios no iba a liberar al Pueblo de Israel de Egipto para llevarlos a morir a otra tierra. Los funerales fueron una distracción que generó el Eterno para que los espías pudieran moverse con más facilidad por un terreno desconocido.

Quien tiene baja autoestima, quien hace bullying o quien no piensa fríamente es alguien que distorsiona la realidad y que puede causar mucho daño.

Cuando sintamos que vamos a actuar así, recordemos que somos espías de nuestra alma para conquistar nuestro futuro tanto en este mundo como en el venidero.

Lo que está por venir es desconocido. Dios quiere que lo conquistemos. No nos preguntemos si podemos o no. Sólo preguntémonos cómo.
Por no creer en la voluntad de Dios el Pueblo tuvo que vagar por el desierto por 40 años.

No quisiera saber cuál sería el castigo ahora. Así que a ver cómo conquistar día a día el presente que Dios quiere para nosotros.

Shabat Shalom


Lucas Fisbein

lunes, 1 de junio de 2015

Behaalotjá

Esta semana vemos como Moshé cansado de tener que lidiar en el frente y con los problemas triviales del Pueblo pide ayuda a Dios.

Dios le orden formar el primer Consejo de Ancianos, el Primer Sanedrín, a fin de descomprimir un poco las presión sobre Moshe que debía liderar la “conquista” de Canaán.
Esta división de poderes, novedosa para la época ya que en todas las grandes culturas imperantes la función militar y la de policía eran efectuadas por la misma persona, nos enseña otra de las innovaciones traídas al mundo por nuestro Pueblo.

¿Por qué era necesario que Moshé se dedicara a su función de líder, nos guste o no, militar por sobre la función de policía en el cumplimiento de las mitzvot por parte del Pueblo?

La respuesta la podemos encontrar en la serie BattleStar Galactica cuando el comandante Adama dice “"Hay una razón para separar a los militares de la policía. Los primeros pelean contra los enemigos del Estado, los otros sirven y protegen a la gente. Cuando los militares se vuelven ambos, entonces los enemigos del estado tienden a ser el mismo pueblo”.

Delegar una actividad en otro no significa perder el poder sobre ello. Significa que confiamos plenamente en la persona o personas en quienes lo hacemos.

Había llegado un punto en que Moshé sabía que el consejo de Ancianos podía reemplazarlo sin problemas. La luz podía brillar por sí sola.

El Primer Sanedrín podía brillar como la luz de la Menorá que Aaron encendía todos los días. Podía resolver las quejas del Pueblo ante la ¿ausencia de carne?

Aunque cueste creerlo el Pueblo se quejó de que quería comer carne. Esta queja viene a representar las ganas de ostentar que tenía el Pueblo. El deseo primitivo de comer se hallaba satisfecho. El maná tenía el gusto que cada uno quisiera. Querer comer carne por el sólo hecho de decir que se come carne es un deseo autogenerado y por consiguiente es un deseo de ostentación.

Muchas veces nos ocurre a nosotros el querer satisfacernos con un poco más de lo que tenemos. La pregunta que debemos hacernos es ¿ese nuevo deseo nos hace mejores personas? ¿sirve para tener un plus para retribuirle a Dios por ese adicional? Si la respuesta es sí, adelante.

Pero si la respuesta es no, y aun así no estamos conformes, podemos consultarlo con un allegado, delegando la responsabilidad de la decisión no sólo en nosotros mismos sino en alguien que puede desde afuera darnos una visión más clara de las cosas.

Nosotros no vamos a tener un Sanedrín propio que nos simplifique nuestras decisiones. Nosotros batallamos día a día contra nuestros impulsos y debemos tomar decisiones que marcan nuestro rumbo.

La única decisión que no debemos olvidar de tomar es siempre ser agradecidos con Dios. Él nos va a satisfacer en nuestros deseos en la medida que nuestros deseos merezcan ser satisfechos.

Shabat Shalom


Lucas Fisbein