Esta semana vemos como Moshé
cansado de tener que lidiar en el frente y con los problemas triviales del
Pueblo pide ayuda a Dios.
Dios le orden formar el primer
Consejo de Ancianos, el Primer Sanedrín, a fin de descomprimir un poco las
presión sobre Moshe que debía liderar la “conquista” de Canaán.
Esta división de poderes,
novedosa para la época ya que en todas las grandes culturas imperantes la
función militar y la de policía eran efectuadas por la misma persona, nos
enseña otra de las innovaciones traídas al mundo por nuestro Pueblo.
¿Por qué era necesario que
Moshé se dedicara a su función de líder, nos guste o no, militar por sobre la
función de policía en el cumplimiento de las mitzvot por parte del Pueblo?
La respuesta la podemos
encontrar en la serie BattleStar Galactica cuando el comandante Adama dice “"Hay
una razón para separar a los militares de la policía. Los primeros pelean
contra los enemigos del Estado, los otros sirven y protegen a la gente. Cuando
los militares se vuelven ambos, entonces los enemigos del estado tienden a ser
el mismo pueblo”.
Delegar una actividad en otro
no significa perder el poder sobre ello. Significa que confiamos plenamente en
la persona o personas en quienes lo hacemos.
Había llegado un punto en que
Moshé sabía que el consejo de Ancianos podía reemplazarlo sin problemas. La luz
podía brillar por sí sola.
El Primer Sanedrín podía brillar
como la luz de la Menorá que Aaron encendía todos los días. Podía resolver las
quejas del Pueblo ante la ¿ausencia de carne?
Aunque cueste creerlo el
Pueblo se quejó de que quería comer carne. Esta queja viene a representar las
ganas de ostentar que tenía el Pueblo. El deseo primitivo de comer se hallaba
satisfecho. El maná tenía el gusto que cada uno quisiera. Querer comer carne
por el sólo hecho de decir que se come carne es un deseo autogenerado y por
consiguiente es un deseo de ostentación.
Muchas veces nos ocurre a
nosotros el querer satisfacernos con un poco más de lo que tenemos. La pregunta
que debemos hacernos es ¿ese nuevo deseo nos hace mejores personas? ¿sirve para
tener un plus para retribuirle a Dios por ese adicional? Si la respuesta es sí,
adelante.
Pero si la respuesta es no, y
aun así no estamos conformes, podemos consultarlo con un allegado, delegando la
responsabilidad de la decisión no sólo en nosotros mismos sino en alguien que
puede desde afuera darnos una visión más clara de las cosas.
Nosotros no vamos a tener un
Sanedrín propio que nos simplifique nuestras decisiones. Nosotros batallamos
día a día contra nuestros impulsos y debemos tomar decisiones que marcan
nuestro rumbo.
La única decisión que no
debemos olvidar de tomar es siempre ser agradecidos con Dios. Él nos va a
satisfacer en nuestros deseos en la medida que nuestros deseos merezcan ser satisfechos.
Shabat Shalom
Lucas Fisbein
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