Einstein afirmó que Dios no juega a los
dados con el universo. ¿Qué significa esa frase? Que Dios hace todo de manera
tal que aunque parezcan sucesos aislados y difíciles de comprender, siguen un
plan secreto que Él ha ideado.
¿Qué tiene en común con esta Parashá?
Muchísimo. Hubiera sido fácil obviar nueve plagas y utilizar sólo la última
para doblegar la voluntad de Paró. Pero el plan de Dios era mostrarle a Paró su
poder y hacerle entender que no le importaba que para los egipcios Paró fuera
como un Dios. Él sólo quería que el Pueblo de Israel retornara a la tierra que
había prometido a Abraham.
La primera carta la muestra cuando le
dice a Moshé “Te haré como un dios para el faraón”. A simple vista no parece
algo complicado pero el secreto está en poner a Moshé a la misma altura que
Paró. Ahora eran dos “dioses” los que estaban enfrentados.
Luego le hace sentir a Paró el liderazgo
de Moshé con una frase que tiene un significado más profundo que el de un
pedido: “Deja salir a Mi Pueblo”.
Ante la negativa de Paró empiezan las
plagas. Primero el Nilo se convirtió en sangre.
Si Paró se glorificaba ante el
pueblo egipcio de ser el creador del rio, este fue un golpe duro. No bastó.
Siguieron las ranas. Imagínense el ruido
del croar de millones de ranas. Ese ruido perfora la cabeza de cualquiera. No bastó.
La tercer plaga fueron los piojos. Con
esto Dios demuestra que lo más mínimo por Él creado puede hacer daño. Tampoco
bastó.
Paró amagaba dejar el ir al Pueblo de
Israel pero cuando la plaga cesaba endurecía su crueldad.
La cuarta plaga fueron las bestias
salvajes. El miedo de cualquier persona es el toparse con una bestia a la
vuelta de la esquina. Tampoco bastó.
La quinta fue la plaga del ganado.
Caballos, asnos, ovejas y camellos. Todos los que estaban en el campo murieron.
Los que estaban en los establos no perecieron. Dios es bondadoso a pesar de la
maldad de Paró. Tampoco bastó.
La sexta plaga fue la de ampollas en la
piel. Se asemeja al avergonzamiento y rechazo al verse lleno de póstulas en la
piel. El Faraón seguí inmutable.
La séptima y última plaga mencionada en
esta Parasha es el granizo. La roca que cae del cielo. La roca que puede
destruir cualquier construcción. Construcciones ordenadas por el Faraón.
Lo único que buscaban estas plagas eran
permitir la salida del Pueblo de Israel. El plan de Dios era ablandar a Paró
para que de él mismo saliera la orden de dejarnos salir.
Si sólo Paró hubiera escuchado el pedido
de Moshé y dejado partir a nuestro pueblo, ¡nos hubiera bastado!
Shabat Shalom
Lucas Fisbein