martes, 29 de enero de 2019

Mishpatim 5779


Mishpatim. Leyes. Muchísimas son nombradas en esta Parashá. Pero me voy a detener en una en particular que todos los días escuchamos su incumplimiento.

“No aceptes soborno. El soborno enceguece al perspicaz y tuerce las palabras del justo” (Mishpatim 23:8).

Aceptar significa recibir voluntariamente algo que se ofrece o propone. De ahí podemos interpretar que para que haya soborno debe haber dos partes: quien lo “sugiere” y quien lo acepta.

Y ahondando más en el soborno, ¿qué es lo que nos hace darlo? ¿Un nivel de insatisfacción de los estándares de conducta que nos hace querer saltearlos? ¿Incongruencia mental con la legislación vigente? ¿Ser ventajeros para pasar por encima a nuestros semejantes?

Vamos con algunos ejemplos. Somos clientes habituales de un restaurante. Le dejamos una muy buena propina al mozo porque nos atendió muy bien. ¿Es soborno? ¿Nos atenderá bien la próxima vez entonces? ¿Se esmerará más aún?

Nos detiene la policía en un control. ¿Cuánta gente al darle la documentación obligatoria coloca un billete en el medio para evitar que detecten alguna infracción? ¿De quién es la culpa? ¿Del que da o del que recibe, o de ambos? Intentamos sacar ventaja de una situación. Sabemos que las fuerzas policiales tienen sueldos que no son acordes a sus funciones y por eso intentamos sacar ventajas.

Y tenemos el caso que a mi entender es el más terrible de todos. El soborno a D´s que se da de varias maneras. Una de ellas es cuando concurrimos a las sinagogas sólo con la intención de pedirle algo a Él. En este caso concurrimos porque nuestro cerebro lo necesita y no nuestra neshamá (alma).

Otro ejemplo de soborno a D´s se da durante Iamin Noraim. Donaciones enormes que si bien son necesarias para el funcionamiento de una kehilá se hacen con el mero fin de conseguir algo. ¿Es ético eso? ¿Uno tiene más beneficios religiosos cuánto más pueda aportar? ¿Y el que no tiene queda afuera?

¿Y nosotros somos sobornadores? ¿Damos y aceptamos dádivas para obtener una ventaja?

Si alguien dice que no está mintiendo. No somos perfectos. Somos humanos. Cometemos errores. Nos equivocamos. Actuamos impulsivamente. ¿Por qué entonces está mitzvá sabiendo que la vamos a transgredir? Para que por lo menos lo pensemos dos veces. Igual lo vamos a hacer pero, tal vez quien sabe, podría ayudarnos a evitarlo.

Estas fueron las leyes que D´s estableció ante nuestro Pueblo. Y las leyes fueron hechas para ser cumplidas.

Como sobornadores quedamos enceguecidos. Aprovechemos este Shabat para volver a tener la visión de qué es correcto y qué no. Torá contiene la palaba “or” que significa luz. Y no todos necesitamos la misma intensidad de luz para ver.

Pensalo. A veces demasiada luz también enceguece.

Shabat Shalom

Lucas Fisbein

martes, 22 de enero de 2019

Iltró 5779


Cada vez que leo el texto de esta Parashá me surgen tres preguntas: 1) ¿Por qué se llama Iltró si narra la entrega de Los Diez Mandamientos?; 2) ¿por qué fue en el Monte Sinai y no en otro lugar? y 3) ¿qué pasó realmente ahí?

Para la primera pregunta debemos entender que Iltró, además de ser el suegro de Moshé, era un sacerdote midianita que buscó durante mucho tiempo respuestas de los dioses que adoraban otras religiones. Cuando por fïn encontró respuestas, a través del Dios de Abraham, decidió convertirse voluntariamente al judaísmo. Nuestra religión no promueve la conversión por la fuerza ni asesina a quienes no quieran hacerlo. Sólo un acto de fe por "motus propio" es lo permite que un gentil sea aceptado como miembro del Pueblo de Israel. De ahí el nombre de esta Parashá, que sirve para recordarnos que no debemos discriminar a aquellos que voluntariamente aceptan pertenecer a nuestro pueblo, aunque halájicamente no lo hayan sido de nacimiento.

La segunda pregunta tiene que ver con la humildad. De acuerdo al Midrash, cuando D´s estaba preparándose para entregar la Torá, todas las montañas se ofrecieron y declararon el por qué pensaban que la Torá debería ser entregada sobre ellas. "Yo soy la montaña más alta", dijo una. "No", dijo otra, "Yo soy la montaña más empinada y por lo tanto la Torá debería entregarse sobre mi". Una a una, todas declararon sus argumentos. Pero al final, D´s eligió al Monte Sinai – no porque era el más alto o el más grande, sino porque, dice el Midrash, es el más humilde.

Ser humilde es tener un conocimiento realista y no sesgado de los que somos. Conocernos de tal manera que no exageremos lo que no tenemos. El Monte Sinaí sabía que no era ni el más alto, ni el más empinado e inclusive ni el más bello. Sólo sabía que era el que mejor preparado estaba para que Moshé recibiera las Tablas en su cima.

Y la última gran pregunta es qué pasó ahí. ¿Cómo un pueblo que venía de quejarse por no tener que comer acepta firmarle un cheque en blanco a D´s.? “Todo lo que D´s ha hablado, nosotros haremos” (Iltró 19:8).

De acuerdo al Midrash todos estuvimos ahí. Las almas de todos los yehudim de todos los tiempos estuvimos presentes escuchando a D´s decir Los Diez Mandamientos.

Pero alguien muy erudito en historia podría refutarnos que esas palabras de D´s diciendo que son una copia de El Libro de los Muertos egipcios donde aparecen frases como “No cometí homicidio; ni jamás ordené a nadie que matara por mí.”,” No robé de los huertos; ni pisoteé los campos.” o “No cometí delito en el lugar de la Justicia y la Verdad.”. Hasta el primer documental Zeitgeist dedica un capítulo entero tratando de hacernos creer que nuestros mandamientos son un plagio.

De acuerdo al Midrash D´s antes de revelarnos la Torá a nosotros, se la ofreció a las 70 naciones del mundo. De ahí podemos comprender por qué muchas cosas de otras culturas nos resultan familiares o son prácticamente iguales a nuestros usos y costumbres. Los Diez Mandamientos no son una copia de libro egipcio sino más bien al revés.

Eso fue lo que pasó en el Monte Sinaí. El Pueblo de Israel aceptó la Torá. No importa si fue la versión oral o la escrita. Fuimos los únicos que no pusimos reparo.

Y volviendo a la primera pregunta. Es muy importante que se llame así la Parashá. Porque, así como Iltró decidió unirse a nuestro Pueblo hay muchos que también desean hacerlo. Es nuestro deber para con ellos, para con D´s, y principalmente para con nosotros mismos, aceptarlos sin poner ningún reparo.

Si este Shabat vez a alguno, no lo apartes. No lo mires como si fuera un extraño. Siéntate al lado. Que no sea un extraño en tu comunidad. Integralo, porque esa persona no es conversa, como algunos los llaman. Es yehudí. Como Moshé, como Iltró, como vos y como yo.

Shabat Shalom

Lucas Fisbein

miércoles, 16 de enero de 2019

Beshalaj 5779


De un lado el ejército Egipcio avanzando hacia nosotros y por el otro lado el Iam Suf (Mar Rojo). ¿Qué escogemos?

Hubo un grupo que dijo “ No habían suficientes tumbas en Egipto? ¿Por qué tuviste que sacarnos aquí para morir en el desierto? ¿Cómo pudiste hacernos una cosa así, sacándonos de Egipto?” (Beshalaj 14:11).

En cierto sentido era comprensible. En Egipto tenían comida y un lugar donde descansar y no conocían otra forma de vida que no sea la esclavitud. Una especie de Síndrome de Estocolmo.

Por otro lado tenemos a Najshón Ben Amidanav quien se dio cuenta que volver hacia donde venían los egipcios era suicidarse. En su interior supo que D´s no los iba a abandonar. De acuerdo al Talmud Sota 37a, comenzó a adentrarse en el mar aun antes que las aguas se hubieran abierto. Caminaba sin miedo y cuando las aguas estaban a punto de cubrirlo se abrieron por obra de D´s.

“D´s hizo retroceder el mar con un poderoso viento oriental, transformando el fondo del mar en tierra seca. Las aguas fueron divididas.” (Beshalaj 14:21).

Los israelitas entraron en el fondo del mar sobre tierra seca. El agua estaba a su derecha e izquierda como [dos] murallas.” (Beshalaj 14:22).

Los egipcios no pudieron cruzar. “Las aguas volvieron y cubrieron la caballería y los carros. De todo el ejército del faraón que había perseguido [a los israelitas] hacia el mar, no quedó ni uno.” (Beshalaj 14:28)

Recién entonces “Los israelitas vieron el gran poder que D´s había desatado contra Egipto, y el pueblo sentía temor de Dios. Creyeron en D´s y en Su siervo Moshé.” (Beshalaj 14:31)

Y por eso cantaron. Cantaron por primera vez como personas libres. Y fue tanta la emoción que “Miriam la profetisa, hermana de Aarón, tomó el tambor en su mano, y todas las mujeres la siguieron con tambores y baile.” (Beshalaj 15:20)

Creyendo en D´s y teniendo fe en Él, Najshon se animó a algo que parecía imposible. Y por eso tuvo su recompensa como veremos en la Parashat Naso. Fue el primero en presentar sus ofrendas para la dedicación del altar del Mishkan (Tabernáculo).

Siempre es más fácil pegar la vuelta y volver con los egipcios. Estamos tan aferrados al sistema que fuera de éste nos sentiríamos perdidos. Pero debemos abrir los ojos.

Debemos ser como Najshón. Aunque sintamos que las aguas nos están tapando, si creemos en el poder de Di-s, Él se encargará de abrirnos paso para poder llegar a nuestra Tierra Prometida.

Shabat Shalom

Lucas Fisbein

miércoles, 9 de enero de 2019

Bo 5779


Mucho tiempo después de los sucesos narrados en esta Parashá debemos replantearnos si somos realmente libres. A qué punto somos dueños de nuestros actos y en cuánto somos impulsados por factores socioculturales a actuar de determinada manera.

La necesidad imperiosa de mostrar nuestras vidas a través de las redes sociales tal como si fueran un reality show o de estar atentos a cuantos likes tienen nuestras publicaciones me hace pensar si realmente comprendimos el signifiado de la libertad.

Ni hablar, para hacer un paralelismo con aquella época, el lenguaje de los emojis que como vemos ridiculizado en tantos memes se asemejan a los jeroglíficos egipcios.

En Parashat Bo, el Pueblo de Israel debe dejar rápidamente Egipto. “Habían sido expulsados de Egipto y no podían demorarse, y no habían preparado ninguna otra provisión.” (Bo 12:39).

De no haber sido expulsados por Paró, ¿hubieran dejado su zona de confort? Eran esclavizados, pero sabían que al final del día tenían un plato de comida. Estaban inmersos en una matrix que hasta justificaban para poder subsistir.

“No deben comer nada leudado. En todas las regiones donde vivan, coman matzot” (Bo 12:20). La matzá, el pan de la pobreza, que comemos durante Pesaj, era el alimento que además nos suministraban los egipcios por el sencillo motivo de que era rápido para preparar y terminaba fermentando en el estómago dando una sensación de saciedad mayor.

Esa matzá es tanto el recuerdo de la opresión como de la libertad.

Por eso es tan importante recordar lo que fuimos en Egipto. No en vano D´s nos recuerda en varios pasajes que debemos respetar al extranjero porque extranjero fuimos en la tierra de Egipto.

¿Y nuestra libertad para decidir entonces? ¿Somo esclavos de las mitzvot? ¿D´s nos impone cómo actuar?

Nada de eso. D´s nos aconseja y nos guía como un padre a un hijo. Nos enseña modales pero está en nuestro libre albedrío cómo usarlos.

Ahora que aprendiste que fueron 430 años lo que sufrío el Pueblo de Israel en Egipto no corras a publicarlo en Facebook.

Sé libre y entiende lo que significa libertad.

Y que mejor manera de comprenderla que vivenciar un Shabat. Desconectado de todo, siendo nosotros mismos, alejados de las redes sociales, conectándonos con nuestros semejantes.

D´s no va a volver a pasar para liberarnos.

La llave de nuestra libertad está en cada decisión que tomemos.

Shabat Shalom

Lucas Fisbein

jueves, 3 de enero de 2019

Vaerá 5779


La persuasión es una estrategia de resolución de problemas que confía en “peticiones” más que en la coacción. Es un mecanismo de la comunicación, a través del cual, a partir de un proceso de fundamentación lógica, logramos que el otro (receptor), cambie o medite sobre sus puntos de vista y adopte otro.

En la Parashá anterior vemos como D´s persuade a Moshé, ante su negativa de liderar al Pueblo de Israel por sus dificultades al hablar. D´s lo persuade: “¿Quién le dio boca al hombre? –replicó D´s–. ¿Quién hace a una persona muda o sorda? ¿Quién le da a una persona la vista o la hace ciega? ¿Acaso no soy Yo, D´s?”. (Shemot 4:11).

Y es interesante la política de seducción hacia Moshé porque bien D´s podría haberle dicho “Hazlo o no vivirás”.

Bajando un poco a nuestros días, ¿cómo somos con nuestros subordinados y/o semejantes? ¿Somos persuasivos o autoritarios? ¿Transmitimos nuestras ideas o las imponemos por la fuerza?

En la Parashá de esta semana D´s, a través de Moshé, intenta persuadir a Paró con una frase “Deja salir a mi Pueblo”.

Paró, quien se consideraba a sí mismo como un dios, se opuso rotundamente negando conocer siquiera la existencia de D´s.

Acá es donde D´s se propone endurecer el corazón del Faraón enviando las 10 plagas que culminarán con el Éxodo.

Para D´s hubiera sido más fácil destruir directamente todo Mitzraim y liberar al Pueblo de Israel. Pero lo hace de esta manera por dos motivos:

El primero es permitirle a Paró hacer uso del libre albedrío al dejarlo creer o no en Su existencia. Ya después de la plaga de los piojos los sabios egipcios reconocieron Su grandeza, “es el dedo de Dios” (Vaerá 8:15), pero aún Paró continuaba con su corazón endurecido.

El segundo fue mostrarse ante todo el Pueblo de Israel. Es a partir del Éxodo que deja de ser el Dios de Abraham para ser el Dios de Israel. Para ser D´s. Todos apreciaron su magnificencia.

Tratemos siempre de ser persuasivos porque la coacción trae más violencia. La persuasión, aunque genere reacciones adversas al principio, al final termina conduciéndonos hacia la libertad.

Shabat Shalom

Lucas Fisbein