Mishpatim. Leyes. Muchísimas son
nombradas en esta Parashá. Pero me voy a detener en una en particular que todos
los días escuchamos su incumplimiento.
“No aceptes soborno. El
soborno enceguece al perspicaz y tuerce las palabras del justo” (Mishpatim
23:8).
Aceptar significa recibir voluntariamente
algo que se ofrece o propone. De ahí podemos interpretar que para que
haya soborno debe haber dos partes: quien lo “sugiere” y quien lo acepta.
Y ahondando más en el soborno,
¿qué es lo que nos hace darlo? ¿Un nivel de insatisfacción de los estándares de
conducta que nos hace querer saltearlos? ¿Incongruencia mental con la
legislación vigente? ¿Ser ventajeros para pasar por encima a nuestros
semejantes?
Vamos con algunos ejemplos.
Somos clientes habituales de un restaurante. Le dejamos una muy buena propina
al mozo porque nos atendió muy bien. ¿Es soborno? ¿Nos atenderá bien la próxima
vez entonces? ¿Se esmerará más aún?
Nos detiene la policía en un
control. ¿Cuánta gente al darle la documentación obligatoria coloca un billete
en el medio para evitar que detecten alguna infracción? ¿De quién es la culpa?
¿Del que da o del que recibe, o de ambos? Intentamos sacar ventaja de una
situación. Sabemos que las fuerzas policiales tienen sueldos que no son acordes
a sus funciones y por eso intentamos sacar ventajas.
Y tenemos el caso que a mi
entender es el más terrible de todos. El soborno a D´s que se da de varias
maneras. Una de ellas es cuando concurrimos a las sinagogas sólo con la
intención de pedirle algo a Él. En este caso concurrimos porque nuestro cerebro
lo necesita y no nuestra neshamá (alma).
Otro ejemplo de soborno a D´s
se da durante Iamin Noraim. Donaciones enormes que si bien son necesarias para
el funcionamiento de una kehilá se hacen con el mero fin de conseguir algo. ¿Es
ético eso? ¿Uno tiene más beneficios religiosos cuánto más pueda aportar? ¿Y el
que no tiene queda afuera?
¿Y nosotros somos
sobornadores? ¿Damos y aceptamos dádivas para obtener una ventaja?
Si alguien dice que no está
mintiendo. No somos perfectos. Somos humanos. Cometemos errores. Nos
equivocamos. Actuamos impulsivamente. ¿Por qué entonces está mitzvá sabiendo
que la vamos a transgredir? Para que por lo menos lo pensemos dos veces. Igual lo
vamos a hacer pero, tal vez quien sabe, podría ayudarnos a evitarlo.
Estas fueron las leyes que D´s
estableció ante nuestro Pueblo. Y las leyes fueron hechas para ser cumplidas.
Como sobornadores quedamos
enceguecidos. Aprovechemos este Shabat para volver a tener la visión de qué es
correcto y qué no. Torá contiene la palaba “or” que significa luz. Y no todos
necesitamos la misma intensidad de luz para ver.
Pensalo. A veces demasiada luz
también enceguece.
Shabat Shalom
Lucas Fisbein