martes, 15 de septiembre de 2015

Ki Tavó

¿Alguna vez nos pusimos a pensar cómo respiramos? ¿O acaso nos preguntamos cómo es que el aire que entra en nuestro cuerpo es el necesario para seguir viviendo?

Lo tomamos como algo natural. Como un camino que transitamos desde una exhalación hasta la próxima. No nos detenemos a preguntarnos si la próxima cantidad de aire será suficiente para inflar nuestros pulmones.

Vamos aprendiendo con cada suspiro que el aire es de suma importancia para nuestra supervivencia pero que en cierto momento nuestros pulmones no van a funcionar entonces recién ahí sabremos que su función era por tiempo determinado.

Eso es lo que Dios nos enseña en esta Parashá. “Mas hasta el día de hoy, Dios no les dio corazón para saber, ojos para ver y oídos para oír” (Deuteronomio 29:3).

En retrospectiva todo parece más fácil. Para sacarnos un diez en una evaluación hubiéramos estudiado más pero ¿lo sabíamos antes?

Hay un diálogo interesante en la película Matrix donde Morpheus le dice a Neo “es distinto conocer el camino que recorrerlo”.

Recorrer el camino implica ir conociendo paso a paso los riesgos y eso nos da experiencia. Conocerlo de antemano nos da precaución pero ya nos da la visión subjetiva de quien nos lo enseña.

Y eso es lo que Dios nos dice. Ahora abran los ojos y vean. ¿Quién les proveyó vestimenta? ¿Quién los alimentó durante cuarenta años? ¿Miren sus pies y díganme si sus plantas están destrozadas?

Si el Pueblo de Israel hubiera sabido anticipadamente que los milagros de Dios eran hechos para ellos seguramente los hubieran disfrutado y no quejado como cuando pidieron comer carne o desafiado con el suceso de los espías.

A cada momento estamos recorriendo un camino que no conocemos. Está en nosotros disfrutar de este desconocimiento o entregarnos a la negación en cada paso en falso que podamos dar.

Dios nos dio un corazón, ojos y oídos y nos enseñó cómo funcionan. Está en nosotros darle sentido a esa función: para bien o para mal.

Al terminar de recorrer el camino sabremos cuál de las dos opciones hemos elegido.

Shabat Shalom


Lucas Fisbein