martes, 25 de marzo de 2025

Pekudei 5785

“Cuando Moshé vio que se había hecho toda la obra exactamente como Dios había ordenado, bendijo [a todos los trabajadores]” (Shemot 39:43).

¿Cuántas veces bendecimos a quienes hacen su trabajo en forma correcta? ¿Por qué hacemos abuso de la queja y no del reconocimiento? ¿Por qué notamos lo negativo y pasamos por alto cuando se hacen bien las cosas?

Estamos inmersos en la vorágine de que todo lo que se hace bien es porque así es la tarea. ¿Y si la persona que la realiza hace un esfuerzo extra para lograr el objetivo? ¿Somos poco empáticos y muy exitistas para aceptar que una persona debe ser felicitada inclusive cuando cumple su trabajo con lo justo?

¿Alguna vez nos detuvimos a saludar al barrendero, al recolecto de residuos que pasa día a día con su camión o al policía que ordena el tránsito? ¿Tan superiores nos creemos que no podemos detenernos un minuto y decir un simple “hola”?

Moshé, a pesar del poder que tenía, era el hombre más humilde del mundo. Y bendecir a quienes realizaron su trabajo no le quito ni poder, no prestigio, sino que acrecentó su liderazgo.

El líder felicita en público y reprime en privado. Es importante comprender que quienes hacen un trabajo muchas veces necesitan de una palmadita en la espalda. No es necesario una bendición sino un poco de aliento.

Y además el líder debe rendir cuentas. Debe explicar lo que hace con lo que se le da. Sea dinero o sea poder. No es por dudas sobre sus acciones sino para mostrar transparencia. Mientras más transparente sea el líder más liderazgo tendrá. Rendir cuentas no es demostrar que no se metió la mano en la lata sino justificar que cada objeto o dinero recaudado para un fin determinado fue utilizado para lo que fue solicitado y despeja cualquier duda sobre el destino de los mismos.

Y una forma de rendirnos cuentas a nosotros mismos es ver qué clase de personas somos. ¿Somos las que reconocemos el trabajo ajeno? ¿Somos los que felicitamos cuando las cosas se hacen bien? ¿O somos los que piensan que hacer el trabajo bien es el mínimo que se puede hacer?

Quiera D´s que este Shabat empecemos a reconocer el trabajo de nuestros semejantes para que cuando rindamos cuentas ante el Creador, no nos hayamos quedado con nada que haga dudar de nuestras intenciones.

Shabat Shalom!

Lucas Fisbein

martes, 18 de marzo de 2025

Vaiakel 5785

“Quienquiera que haga trabajo alguno en [ese día] será condenado a muerte” (Shemot 35:2).

El Shabat es una de las mayores innovaciones del judaísmo en la época antigua. Rompió el paradigma del trabajo forzado ilimitado obligando a detener la tarea una vez por semana. Con la idea de D´s creando al mundo en seis días y descansando el séptimo se refuerza la idea del cese de tareas.

Sabemos que nadie va a ser asesinado por trabajar en Shabat, pero lo que el pasuk se refiere es algo más profundo. Quien realice una actividad por tiempo ilimitado indefectiblemente el físico le pasará factura llevando inclusive a la muerte. Ese es el significado.

Y el concepto de Shabat nos dice a la vez paremos la pelota. Es un momento para pensar en nosotros. Es el tiempo de dejar de hacer y empezar a ser. Un espacio en donde relacionarnos con nuestros semejantes sin tener una actividad laboral por delante.

Vivimos sumergidos en un mundo de constantes cambios y la vorágine de nuestras actividades nos aceleran de tal manera que no disfrutamos y vemos pasar nuestras vidas en un abrir y cerrar de ojos. El Shabat busca el freno que otros días no tenemos.

Esta idea de descanso se une a la famosa frase que dice que más que los judíos han cuidado el Shabat, el Shabat ha cuidado da los judíos.

Imaginémonos que no observáramos el Shabat, no fuéramos a la sinagoga, ¿cuántos momentos hermosos nos hubiéramos perdido? ¿cuánta gente hubiéramos dejado de conocer? La existencia del Shabat logra perpetuar la llama de nuestra fe.

Y el texto menciona también que Moshé reunió al pueblo (Shemot 35:1).

El concepto de reunión está estrechamente vinculado al Shabat. El Shabat sin comunidad es incompleto. Por eso nos obliga a reunirnos. Es un día especial que leemos Torá, ergo necesitamos un minian. Ya tenemos un mínimo de comunidad.

No es en vano que el Salmo 133 diga “Qué bueno y agradable es que los hermanos convivan en armonía y unidad”. Y que mejor que hacerlo en Shabat y en comunidad.

Quiera D`s que este Shabat podamos comprender el verdadero significado del Shabat.

Shabat Shalom!

Lucas Fisbein

lunes, 10 de marzo de 2025

Ki Tisa 5785

Para estar en el altar los Cohanim tenían que tener sus manos limpias (Shemot 30:20). Es decir, para estar frente a D´s tenemos que tener nuestras manos limpias. ¿Lo tomamos literalmente o entendemos que esa expresión representa hechos justos y limpios debido a que las manos vienen metafóricamente a referirse a nuestros actos?

¿Tenemos realmente el grado de pureza para pararnos frente a D´s en cada Tefilá o imaginamos tener las manos limpias para, por el tiempo que dure el servicio, engañarnos y sentirnos limpios para incluso pedirle cosas?

¿Incluso Aaron podía decir que tenía las manos limpias luego de construir el Becerro de Oro? Nuestros comentaristas tratan de salvar su imagen diciendo que lo hizo sólo para ganar tiempo hasta que Moshé volviera. Otros tratan de limpiar la imagen del pueblo explicando que contaron mal el tiempo que Moshé estuvo en el Sinaí.

De cualquier manera, ¿es pretexto alguna de esas acciones para entregar joyas y construir un ídolo? En principio había que justificar a Aaron sino de ninguna manera quien construye una escultura de oro para adorarla como un dios puede ser Cohen HaGadol. En segundo lugar, mostrar la bondad infinita de Moshé al pedir que borren su nombre si el pueblo era culpado y destruido.

Seamos conscientes de que se busca limpiar las manos de todo el pueblo justificando lo injustificable. Como nos pasa a nosotros cuando nos paramos en nuestras kehilot con las manos sucias.

Becerros de Oro hay y se construyen todos los días. El grupo terrorista Hamas es el becerro de oro de quienes adoran el terrorismo y quieren la destrucción del Estado de Israel y del Pueblo Judío.

Busquemos la mejor forma de tener la mayor pulcritud posible en nuestras manos y para eso no hay que usar el mejor jabón sino ser las mejores personas posibles. Cuando hay que mirar no demos vuelta la cara, cuando hay que protestar no callemos, cuando hay que hablar no hagamos silencio y por sobre todas las cosas no justifiquemos lo que no puede ser justificado para quedar bien con el entorno.

D´s dejó vivir una vez a quienes profanaron su nombre y ensuciaron sus manos al pie del Sinaí. Dudo realmente que vuelva a hacerlo ya que no hay un Moshé que pueda rogarle misericordia.

Quiera D`s que este Shabat podamos empezar a limpiar nuestras manos para mostrarle al Creador que somos puros en cualquier lugar que lo invoquemos.

Shabat Shalom!

Lucas Fisbein

jueves, 6 de marzo de 2025

Tetzavé 5785

D´s habla de mantener la lámpara ardiendo constantemente. (Shemot 27:20) ¿Cuántas veces en nuestras vidas vimos que esa luz disminuía su intensidad? ¿Somos responsables de mantenerla radiante todo el tiempo?

Acá entra en juego la famosa frase kol Israel arevin ze lazé. ¿Hasta que punto somos responsables de las acciones de nuestros hermanos? ¿Hasta qué punto podemos enderezar el árbol que nace torcido?

Vimos como el 7 de Octubre de 2023 la llama bajó su luminosidad. Los relatos que escuchábamos de pogroms tomaron vida y nos horrorizamos de las imágenes que nos llegaban. Y aquellos que vitoreaban alrededor del mundo flameando la bandera del terrorismo parecían generar un viento tan fuerte que lograba apagar la lámpara.

Otra vez la resiliencia del pueblo judío mostró que sabemos levantarnos de nuestras caídas. No está mal tropezar sino encariñarse con la piedra.

¿Y somos responsables de aquellos hermanos que aquel día hicieron la vista gorda? ¿Hasta qué punto deberían dejar de considerarse como parte de nuestro pueblo?

Ellos son quienes más hacen por apagar la lámpara.

Sin nombrarlo D´s le pide a Moshé que le ordene al pueblo que mantenga la lámpara encendida. Muchas veces D´s sin decirnos algo nos está diciendo muchas cosas.

Moshé cometió errores, desafió a D´s muchas veces y esta semana su nombre no aparece en el texto. Nosotros en varias ocasiones nos enfrentamos con D´s y no por eso significa que nuestra luminosidad disminuya.

D´s nos dio el libre albedrío. Somos libres de actuar y pensar sin condicionamientos, pero ¿somos responsables de lo que piense nuestro semejante?

No somos responsables de lo que piense, pero sí somos responsables de mostrarle en donde se equivoca. No puede haber gente del pueblo judío que justifique el terrorismo perpetrado por Hamas.

Para ser una luz para las naciones es necesario tener la intensidad de la llama encendida. Es necesario hacerle entender a quienes están equivocados que la verdad es una sola. Es necesario ser responsable sólo por quien merece que lo seamos.

Quiera D`s que este Shabat aumentemos la intensidad de la luz para que nuestra lámpara espiritual continúe encendida.

Shabat Shalom!

Lucas Fisbein