“Cuando Moshé vio que se había hecho toda la obra exactamente como Dios había ordenado, bendijo [a todos los trabajadores]” (Shemot 39:43).
¿Cuántas veces bendecimos
a quienes hacen su trabajo en forma correcta? ¿Por qué hacemos abuso de la
queja y no del reconocimiento? ¿Por qué notamos lo negativo y pasamos por alto
cuando se hacen bien las cosas?
Estamos inmersos en la vorágine
de que todo lo que se hace bien es porque así es la tarea. ¿Y si la persona que
la realiza hace un esfuerzo extra para lograr el objetivo? ¿Somos poco empáticos
y muy exitistas para aceptar que una persona debe ser felicitada inclusive cuando
cumple su trabajo con lo justo?
¿Alguna vez nos
detuvimos a saludar al barrendero, al recolecto de residuos que pasa día a día
con su camión o al policía que ordena el tránsito? ¿Tan superiores nos creemos
que no podemos detenernos un minuto y decir un simple “hola”?
Moshé, a pesar del
poder que tenía, era el hombre más humilde del mundo. Y bendecir a quienes
realizaron su trabajo no le quito ni poder, no prestigio, sino que acrecentó su
liderazgo.
El líder felicita en público
y reprime en privado. Es importante comprender que quienes hacen un trabajo
muchas veces necesitan de una palmadita en la espalda. No es necesario una
bendición sino un poco de aliento.
Y además el líder debe rendir
cuentas. Debe explicar lo que hace con lo que se le da. Sea dinero o sea poder.
No es por dudas sobre sus acciones sino para mostrar transparencia. Mientras
más transparente sea el líder más liderazgo tendrá. Rendir cuentas no es
demostrar que no se metió la mano en la lata sino justificar que cada objeto o
dinero recaudado para un fin determinado fue utilizado para lo que fue
solicitado y despeja cualquier duda sobre el destino de los mismos.
Y una forma de
rendirnos cuentas a nosotros mismos es ver qué clase de personas somos. ¿Somos
las que reconocemos el trabajo ajeno? ¿Somos los que felicitamos cuando las cosas
se hacen bien? ¿O somos los que piensan que hacer el trabajo bien es el mínimo
que se puede hacer?
Quiera D´s que este
Shabat empecemos a reconocer el trabajo de nuestros semejantes para que cuando
rindamos cuentas ante el Creador, no nos hayamos quedado con nada que haga
dudar de nuestras intenciones.
Shabat Shalom!
Lucas Fisbein