En Parashat Jukat (Bamidbar
19:1 – 22:1), uno de los episodios más llamativos es cuando el pueblo de
Israel, ya cercano a la Tierra Prometida, solicita pasar por el territorio de Edom.
Moshé envía mensajeros con una petición respetuosa: “Déjanos pasar por tu
tierra. No pasaremos por campos ni viñedos, no beberemos agua de pozos; iremos
por el camino del rey” (Bamidbar 20:17).
Sin embargo, el rey de
Edom responde con dureza: "No pasarás", y amenaza con salir a su
encuentro con la espada. Israel, en lugar de forzar el paso, decide rodear el
territorio. Más adelante, ocurre algo similar con los reyes amorreos como Sijón,
quien también niega el paso y acaba enfrentándose en batalla contra Israel, con
un resultado muy diferente.
Estos episodios nos
dejan varias enseñanzas profundas:
- La importancia de permitir el paso:
En la vida, muchas veces se nos pide simplemente permitir el paso: abrir
una puerta, dar una oportunidad, escuchar una necesidad. Edom pudo haber
sido parte del trayecto hacia la bendición, pero eligió cerrarse por
orgullo, miedo o rivalidad histórica. A veces, el miedo al otro nos ciega
y nos hace perder la oportunidad de ser parte de algo más grande.
- El respeto de Israel ante la
negativa: Moshé y el pueblo muestran respeto, no imponen su fuerza, y
buscan el camino alternativo. Esto enseña que incluso cuando uno tiene
poder o razón, hay momentos en los que el camino correcto es no forzar,
sino actuar con dignidad.
- La diferencia entre negar el paso y
amenazar la paz: Mientras Edom niega el paso y se mantiene defensivo,
Sijón sale a pelear. La diferencia en sus destinos también marca una
lección: la historia juzga distinto a quienes simplemente no ayudan, y a
quienes activamente se oponen al bien.
Todos
tenemos momentos en los que podemos ser como Edom o como Israel. Podemos ser
los que niegan el paso —por ego, miedo o indiferencia— o los que, con humildad,
buscan caminos de paz. La Torá nos invita a reflexionar: ¿estoy siendo un puente o un muro para los demás?
En un mundo donde cada persona
está en su propio "camino al destino", no subestimemos el poder que
tiene un simple “sí” al que pide pasar. A veces, permitir el paso a otro no
solo cambia su destino, sino también el nuestro.
Quiera
D´s que este Shabat aprendamos a ser caminos, no obstáculos; que seamos puertas
abiertas al diálogo, al entendimiento y al crecimiento mutuo. Que podamos
reconocer cuándo alguien nos pide simplemente pasar, y que tengamos la
generosidad de permitirlo, sabiendo que quizás ese paso es también parte de
nuestro propio destino.
Shabat
Shalom!