martes, 27 de febrero de 2018
Ki Tisá
martes, 20 de febrero de 2018
Tetzavé
domingo, 11 de febrero de 2018
Trumá
"Toma Mi ofrenda de todo aquel cuyo corazón lo impulse a dar" (Shemot 25:2)
¿Cómo es que tomamos y no damos una ofrenda o donación? Todas nuestras posesiones son temporales. Quien decide qué, cuándo y cuánto es Di-s. De ahí que no damos algo nuestro sino que tomamos algo que Él oportunamente nos brindó y lo donamos para la causa.
Por eso lo primero que se nos pide es donar para el Tabernáculo. El lugar donde moraría la palabra de Di-s durante nuestra travesía por el desierto.
Si bien es muy fácil cumplir con la mitzvá de la tzedaka: firmamos un cheque, hacemos un depósito bancario o entregamos dinero a nuestras kehilot, lo difícil es sentirlo. En ese caso la estamos dando, no tomando.
Tomar una donación en nuestros días significa involucrarse, participar activamente y lograr un sentimiento de pertenencia.
No temos que “tomar” ni un millón de dólares para ostentar lo que donamos. Di-s no enseña que cada cual puede donar de acuerdo a su poder adquisitivo. Por eso para el Mishkán hay una variedad de quince materiales que abarcaban desde el oro hasta especias.
Quien dona su tiempo como azkan (voluntario) está tomando una donación de lo más limitado que nos dio el Creador. Con todos los problemas y pesares económicos, es un acto de grandeza espiritual asimilable a los días en el desierto.
Esto me recuerda una frase en Pikei Avot atribuida a Hilel que dice: ¿Si yo no soy para mí, quién es para mí? ¿Y si yo soy para mí, qué soy yo? ¿Y si no es ahora, cuándo?.
En palabras de nuestra Parashá, ¿Si no tomo una donación, quién lo hará por mí? ¿y si yo puedo y no lo hago, qué clase de persona soy? ¿y si puedo ahora, por qué no lo hago?
El tiempo en nuestros días apremia. Las necesidades comunitarias son cada vez mayores.
Espero que tomes tu donación porque si no es ahora, ¿Cuándo?
Shabat Shalom
Lucas Fisbein
domingo, 4 de febrero de 2018
Mishpatim
Luego de la revelación en el Sinai y la entrega de los Diez Mandamientos, las primeras mitzvot (preceptos) que se nos indican son las relativas a la relación con los esclavos.
¿Qué hace que sea así? Estaba muy fresca en la memoria del Pueblo de Israel la partida de Egipto y el recuerdo de tantos años de esclavitud y opresión. Entonces Di-s para evitar la tentación de “estar en la vereda de enfrente” nos da leyes precisas sobre cómo tratar a los esclavos. No sea cosa que quisiéramos vengarnos por todo lo que sufrimos siendo iguales o peores que nuestros dominadores egipcios.
También nos dice Di-s que debemos liberar al esclavo al cabo de siete años. Esto se debe también a no acostumbrar al esclavo a una vida sin libertad donde sus necesidades básicas son cubiertas. Recordemos al Pueblo de Israel quejándose ante Moshe antes de la apertura del Iam Suf y a si vez la gran cantidad de años que sufrieron estando en Egipto.
Sólo recién cuando aprendemos a tratar a un semejante sobre quien ejercemos cierto domiño, estamos en condiciones de recibir las demás leyes.
Tenemos el primer ejemplo de daños y perjuicios con una frase tan sacada de contexto que merece ser explicada “Ojo por ojo, diente por diente, herida por herida y quemada por quemada” (Shemot 21:24). No implica que a quien le sacan un ojo o un diente tiene que ir y arrancarle la misma parte del cuerpo a quien se lo hizo.
Es un concepto más profundo. Significa que tenemos que resarcir en la misma proporción que el daño causado. Recordemos la época en que la Torá nos fue entregada y está escrita en un lenguaje y utilizando términos relativos a esa época. Imaginémonos que Di-s nos hubiera transmitido “Si tu prójimo te choca el automóvil deberá indemnizarte con los gastos incurridos en el mecánico”. El Pueblo de Israel no hubiera entendido nada.
También trae los conceptos de culpa y dolo con la explicación de las acciones de un buey. Si éste corneaba el dueño recibía un castigo pero si además el dueño sabía que el buey era corneador el castigo era aún mayor porque había negligencia y dolo por parte del dueño.
La Torá es nuestra guía y por eso debe ser entendida como tal. El lenguaje utilizado es el correspondiente a aquella época y está en nosotros traspolarlo a nuestro días.
No existen en la actualidad esclavos hebreos pero sí muchas relaciones laborales que se asemejan a la esclavitud. Jefes que creen que ayunando en Iom Kipur o dando una donación a su kehilá los eximen del respeto y cumplimiento del resto de las mitzvot.
Tampoco existe sacarle un ojo a alguien pero si muchas situaciones en las que los daños y perjuicios se solucionan pagando el monto correspondiente como si fuera “ojo por ojo”.
Entonces es ridículos pensar que las mitzvot son arcaicas. Fueron entregadas por Di-s porque Él determinó que nos servirían para siempre.
Nuestra obligación es traerlas e interpretarlas dentro de nuestro tiempo.
Shabat Shalom
Lucas Fisbein