"Toma Mi ofrenda de todo aquel cuyo corazón lo impulse a dar" (Shemot 25:2)
¿Cómo es que tomamos y no damos una ofrenda o donación? Todas nuestras posesiones son temporales. Quien decide qué, cuándo y cuánto es Di-s. De ahí que no damos algo nuestro sino que tomamos algo que Él oportunamente nos brindó y lo donamos para la causa.
Por eso lo primero que se nos pide es donar para el Tabernáculo. El lugar donde moraría la palabra de Di-s durante nuestra travesía por el desierto.
Si bien es muy fácil cumplir con la mitzvá de la tzedaka: firmamos un cheque, hacemos un depósito bancario o entregamos dinero a nuestras kehilot, lo difícil es sentirlo. En ese caso la estamos dando, no tomando.
Tomar una donación en nuestros días significa involucrarse, participar activamente y lograr un sentimiento de pertenencia.
No temos que “tomar” ni un millón de dólares para ostentar lo que donamos. Di-s no enseña que cada cual puede donar de acuerdo a su poder adquisitivo. Por eso para el Mishkán hay una variedad de quince materiales que abarcaban desde el oro hasta especias.
Quien dona su tiempo como azkan (voluntario) está tomando una donación de lo más limitado que nos dio el Creador. Con todos los problemas y pesares económicos, es un acto de grandeza espiritual asimilable a los días en el desierto.
Esto me recuerda una frase en Pikei Avot atribuida a Hilel que dice: ¿Si yo no soy para mí, quién es para mí? ¿Y si yo soy para mí, qué soy yo? ¿Y si no es ahora, cuándo?.
En palabras de nuestra Parashá, ¿Si no tomo una donación, quién lo hará por mí? ¿y si yo puedo y no lo hago, qué clase de persona soy? ¿y si puedo ahora, por qué no lo hago?
El tiempo en nuestros días apremia. Las necesidades comunitarias son cada vez mayores.
Espero que tomes tu donación porque si no es ahora, ¿Cuándo?
Shabat Shalom
Lucas Fisbein
No hay comentarios:
Publicar un comentario