martes, 20 de febrero de 2018

Tetzavé

Así como hemos leído anteriormente sobre el detalle para construir el Mishkán (el Tabernáculo), esta semana leemos sobre la ropa que debía llevar el Cohen Hagadol, el Sumo Sacerdote.

¿Qué hace que sea tan especial su apariencia? ¿No nos enseñan acaso que lo importante es cómo es uno como persona y no la ropa que viste?

Para respondernos imaginémonos a Aaron, el hermano de Moshé, ejerciendo su función sacerdotal vestido como Kurt Cobain (líder de la banda de grunge Nirvana). Sin desmerecer la moda podemos afirmar que estaría mal.

Di-s le ordena el Pueblo de Israel, a través de Moshé “Haz vestiduras sagradas que sean tanto majestuosas como bellas para tu hermano Aarón.” (Shemot 29:2).

¿Majestuosas? ¿No es ostentación? Para nada. Di-s no ostenta su gloria.

Di-s nos enseña que quien está en una situación de poder y/o tener la capacidad de influenciar sobre las masas debe mostrarse de una forma tal que pueda atrapar también con el campo visual.

La belleza de la ropa además no está destinada exclusivamente a la vista del Pueblo de Israel. “Hazlas como vestiduras sagradas para Aarón y sus hijos de modo que puedan ser sacerdotes para Mí.” (Shemot 28:4).

Di-s no nos quiere zaparrastrosos frente a Él. Nos quiere con nuestros mejores atuendos. “Serán para Mí un reino de sacerdotes y una nación santa” (Shemot 19:6).

Cada uno de nosotros somos nuestro propio Cohen Hagadol. Debemos vestirnos y arreglarnos para santificar el nombre de Di-s.

Moshé, que no fue nombrado Cohen Hagadol, no aparece mencionado por su nombre en esta Parashá. En primer lugar, porque dudó de la palabra de Di-s: “¿Quién soy yo para ir al faraón?” (Shemot 3:11). Y en segundo lugar porque pidió ser borrado si Di-s no perdonaba al Pueblo por el Pecado del Becerro de Oro: “Ahora, si Te place, por favor perdona su pecado. Si no, puedes borrarme del libro que has escrito”. (Shemot 32:32)

En otra Parashá Moshé desobedece una orden de Di-s y directamente se le prohíbe la entrada a la Tierra de Israel.

Por eso debemos ser cautos de los que Di-s nos pide, por más difícil que sea, y vestirnos de la mejor manera para estar frente a Él, ya sea en una Sinagoga o frente al Kotel, por poner unos ejemplos, ya que, si bien no seremos borrados del texto de la Torá, podemos perdernos algún capítulo del libro de nuestra vida.

Shabat Shalom


Lucas Fisbein

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