martes, 27 de noviembre de 2018

Vaieshev 5779


¿Cuántas veces somos designados para hacer algo y desaprovechamos la oportunidad? ¿Cuántas veces en vez de abrir nuestras alas para volar echamos a tierra nuestras aspiraciones?

Onán, hijo de Yehuda, tenía una oportunidad para hacer algo. Cuando falleció su hermano Er, siguiendo la tradición de aquella época, debía casarse con Tamar, viuda de Er, y concebir un hijo para mantener vivo el nombre de su hermano.

Onán evitó por todos los medios posibles que eso ocurriera. “Lo que hizo era malo a los ojos de D´s, y también lo hizo morir a él” (Vaieshev 38:10).

Sin ahondar en detalles sobre lo actuado por Onán, tomemos como premisa para nuestra vida, que, si somos designados para hacer algo, y comenzamos a hacerlo, debemos terminar.

Si no nos sentimos capacitados y/o cómodos para la tarea, lo mejor es decirlo al principio y conseguir otra persona que lo haga. Nadie nos debería juzgar por lo que hacemos o dejamos de hacer, sino más bien por lo que hacemos por la mitad.

En la película Karate Kid, el señor Miyagi le dice a Daniel: “Ir por la carretera. Por la derecha, a salvo. Por la izquierda, a salvo. Por el medio… te aplastan como a una uva”.

Y es un clarísimo ejemplo de lo que se viene explicando. Si uno hace o no las cosas encomendadas está a salvo de ser juzgado por la intención. Si uno lo hace por la mitad, seguro se estrella.

Entendamos que D´s no nos va a matar si no completamos nuestra tarea. En nuestros días el juzgamiento social y la mediatización de la condena es equivalente a eso.

“Yehudá le dijo a Onán: “Cásate con la mujer de tu hermano”” (Vaieshev 38:8). No le preguntó si tenía ganas o si podía. Le dio una orden.

¿Por qué Onán no se opuso? No encontramos en el texto palabra alguna sobre la imposición. Por contraposición es una aceptación tácita.

Y acá entra la condena porque no hizo lo que se suponía que debiera. Y es por eso que ser como Onán no es bien visto.

La responsabilidad de los actos encomendados es equivalente a la ley divina. Cuando uno se compromete debe cumplir con lo prometido.

Muchas veces por miedo al qué dirán nos embarcamos en situaciones en las cuales no nos sentimos cómodos y fracasamos y nos frustramos por no saber decir que no.

Onán no supo decir no. Aprendamos nosotros a utilizar esa palabra que no tiene un significado negativo. Un no a tiempo puede evitarnos problemas a futuro.

La vida está para vivirla a pleno y es muy corta para frustrárnosla empezando cosas que no podremos terminar como se debe.

Reflexiones sobre la palabra no. Muchas veces no es una forma de negar algo sino una manera de empezar a querernos a nosotros un poquito más.

Aprovechemos el Shabat para pensar qué podemos hacer para lograr un mundo mejor. Es posible… siempre y cuando empecemos y terminemos de concretarlo.

Shabat Shalom

Lucas Fisbein

martes, 20 de noviembre de 2018

Vaishlaj 5779


“Esav corrió al encuentro de ellos. Abrazó [a Yaakov], y echándose sobre los hombros de él, lo besó. [Ambos] lloraron” (Vaishlaj 33:4).

De acuerdo al Midrash Esav quiso morder a Yaakov y D´s convirtió el cuello de Yaakov en mármol. Esav entonces se rompió los dientes. Si vemos el texto en hebreo hay unos puntos encima de este pasuk simbolizando los dientes rotos de Esav.

Cuando las acciones tienen a ser meras ilusiones a nuestras verdaderas intenciones, D´s va a poner los obstáculos necesarios para que no lo logremos.

¿Yaakov lloró porque se sentía mal por todo lo que le había hecho a su hermano? ¿Fue una forma de arrepentimiento? ¿Fue la emoción de verlo?

Podemos intentar responderlo de varias maneras y ninguna nos dejará con la certeza de saber que era la correcta.

Hasta tal vez era una estrategia de Yaakov para apaciguar la ira de su hermano. Recordemos que Yaakov no le roba la primogenitura a Esav sino que roba la bendición de Itzjak para el primogénito.

Yaakov era un estratega.

¿Nosotros somos estrategas? ¿Planificamos nuestras acciones para sacarle el mejor provecho? ¿Actuamos impulsivamente y luego nos arrepentimos? ¿O no planificamos nada por miedo a ser calificados de estructurados?

Yaakov atomiza el riesgo de que su hermano destruya todas sus posesiones. “Dividió a las personas que lo acompañaban en dos campamentos, junto con las ovejas, el ganado y los camellos” (Vaishlaj 32:8). “Dijo: “Si Esav viene y ataca un campamento, al menos el otro campamento sobrevivirá”” (Vaishlaj 32:9).

¿Frente a un problema como actuamos? ¿Nos detenemos a pensar cómo actuar o vamos directo al choque? Yaakov pensó y sobrevivió.

Muchas veces por actuar impulsivamente terminamos estrellándonos contra la pared de la realidad. Nos creemos capaces de todo sin recordar que sólo D´s tiene esa habilidad.

Y otras veces por pensar cómo actuar disfrazamos nuestras verdaderas intenciones.

¿Dónde está el límite? Se encuentra justo en el punto de equilibrio entre nuestra pasión y nuestro corazón. La pasión representa nuestra parte física y nuestros impulsos y el corazón nuestro ser espiritual y las mitzvot.

Encontremos ese equilibrio porque recién entonces podremos decir que tenemos mucho.

Shabat Shalom

Lucas Fisbein

martes, 13 de noviembre de 2018

Vaietzé 5779


Yo estoy contigo” (Vaietze 28:15) le dice D´s a Yaakov. Ese acompañamiento invisible permite a nuestro patriarca sobrellevar las dificultades que se le van presentando a lo largo del texto de esta semana

En primer lugar, su tío Labán lo trata con desprecio: “tan sólo porque seas mi pariente cercano, ¿significa ello que debes trabajar para mí por nada?” (Vaietze 29:15).

En segundo lugar, para poder casarse con Rajel, “Yaakov trabajó siete años” (Vaietze 29:20).

En tercer lugar, es engañado por Labán: “Al atardecer, tomó a su hija Lea y se la llevó a [Yaakov], quien consumó el matrimonio con ella. (Vaietze 29:23).

En este caso no fue sólo Labán quien engañó a Yaakov. De acuerdo al Midrash Yaakov y Rajel, por miedo a que Labán intentara hacer el cambio, habían ideado unas contraseñas para demostrar que eran ellos. Rajel, quien tuvo piedad en que su hermana Lea no sea humillada en público, le dice cuáles son las esas palabras y es por eso que la boda se lleva a cabo.

Labán para justificarse le dice “[Nunca] damos en matrimonio una hija menor antes que la primogénita.” (Vaietze 29:26). Esta es la explicación de por qué quienes son muy observantes casan a sus hijos en orden cronológico.

En cuarto lugar, Labán busca sacar otra vez provecho del amor de Yaakov hacia Rajel: “Entonces te daremos a la otra joven a cambio del trabajo que harás para mí durante otros siete años”. (Vaietze 29:27).

En quinto lugar, Rajel, luego de tanto sufrimiento, logró darle uh hijo: “Llamó al niño Iosef” (Vaietze 30:24).

Y en sexto lugar, Labán se creía dueño de todo “¡Las hijas son mis hijas! ¡Los hijos son mis hijos! ¡Los rebaños son mis rebaños! ¡Todo lo que ves es mío!” (Vaietze 31:43).

Ahora bien, Yaakov estando solo no podría haber soportado todo lo que pasó. El acompañamiento y la guía de D´s en cada una de estas situaciones fue fundamental para poder salir adelante.

Muchas veces nos preguntamos dónde se encuentra cuando lo necesitamos. ¿Por qué no nos muestra o nos da la respuesta en el momento indicado? Basta recordar que aún en el examen más fácil el maestro se mantiene en silencio.

Y en nuestras vidas vamos a tener situaciones en las cuales vamos a sufrir engaños, a trabajar en vano, a sentir que se quieren apropiar de nuestros logros, y nuestra primera reacción va a ser querer tirar la toalla. Si hacemos eso, que sea para agarrar un toallón.

No estamos solos en ningún momento. D´s nos acompaña y nos guía. Y si sentimos que nos dejó en banda, es simplemente porque quiere ver hasta dónde podemos llegar con nuestros propios medios. Y esos medios se diferencian de nuestros miedos sólo por la ubicación de una letra.

No tengamos miedos. D´s está con nosotros. Cuando un padre enseña a un hijo a caminar lo hace extendiendo sus brazos. Los hijos tienen miedos, pero el padre lo va guiando hasta que esos pasos se transforman en medios para caminar por la vida. El padre entonces se limita a observar como el hijo camina.

Así como Yaakov trabajó duro para lograr sus objetivos, trabajemos juntos para lograr un mundo mejor.

No estamos solos. D´s está con nosotros.

Shabat Shalom

Lucas Fisbein

martes, 6 de noviembre de 2018

Toldot 5779


¿Era Esav tan malvado como parece a primera vista? ¿No era acaso una persona trabajadora que cazaba y traía el alimento para su padre? ¿Por qué entonces Esav aparece en nuestra historia como una persona nefasta que vendió su derecho a la primogenitura?

Vemos que desde el nacimiento Yaakov quiso tomar el lugar de Esav. “Entonces salió su hermano, y su mano agarraba el talón.” (Toldot 25:26).

Los jóvenes crecieron. Esav llegó a ser un diestro cazador, un hombre del campo. Yaakov era un hombre erudito que permanecía en las tiendas.” (Toldot 25:27).

Esav actuaba para satisfacer sus deseos per sé. Yaakov estudiaba para que las enseñanzas de D´s perduraran a través del tiempo.

“Yaakov cocía cierta vez un guiso cuando Esav vino exhausto, del campo, al hogar” (Toldot 25:29)

Esav tenía hambre y Yaakov tenía la solución. Esav quiso “aprovechar el momento” y sacar ventaja de su robustez. “¡Dame un bocado de esa cosa roja!“ (Toldot 25:30). Esa cosa roja. Ni respeto por lo que estaba haciendo su hermano y mucho menos por la comida.

Yaakov también busca sacar ventaja “Primero véndeme tu derecho de primogenitura” (Toldot 25:31)

Segunda vez que Yaakov quiere ser el primogénito.

Esav, que todavía no tomaba conciencia de lo que era ser primogénito, acepta el trato diciendo “¡He aquí que estoy a punto de morir!” (Toldot 25:32).

Esav buscaba saciar su parte física. No medía las consecuencias. No dejaba una enseñanza. Quería comer “esa cosa roja”. Se deja llevar por lo superficial, lo físico. No le importaba ver de qué estaba hecho el guiso. No le importaba el contenido. No le importaba lo espiritual.

Yaakov, en cambio, se destacaba su ser espiritual más que por su ser físico. Quería dejar un legado. Quería tener más de una vida.

¿Fue justo que se aprovechara de su hermano ofreciéndole el cambio? Lo vamos a responder dando vuelta la pregunta: ¿es justo que sea el primogénito alguien que desperdicia su status por saciar un impulso físico como ser el hambre?

Esto es lo que le reprochamos a Esav. La calentura del momento versus la tibieza de la eternidad.

Los impulsos de ahora pueden tener consecuencias graves en el futuro. Imaginemosnos que tuvéramos el DeLorean de Volver al Futuro y podamos viajar hacia adelante y ver los sucesos que vendrían por nuestras acciones actuales. ¿Cuántas cambiaríamos? ¿Con cuánta más frialdad actuaríamos?

Gandhi decía que somos esclavos de nuestras palabras. Yo agrego que somos prisioneros de nuestros actos.

Yaakov logra la primogenitura cuando engaña a su padre con ayuda de su madre. “Entonces Rivka tomó las mejores ropas de Esav, su hijo mayor, que tenía ella bajo su cuidado, y las puso sobre Yaakov, su hijo menor.” (Toldot 27:15).

Yaakov engaña a su padre, pero no así a Esav. Esav le había vendido la primogenitura a cambio del plato de comida. Pero sólo lo sabían ellos. No había testigos. No había ningún documento firmado. A los ojos de Itzjak, Esav era el primogénito.

Miles de años después de este incidente nosotros decimos “D´s de Abraham, Itzjak y Yaakov”. Esav quedó en el olvido.

Y todo por un plato de comida.

No seamos como Esav y dejemos que nuestros impulsos físicos momentáneos afecten nuestro futuro.

Aprovechemos el momento. Carpe diem. Pero que ese momento deje una enseñanza.

Cada viernes al acercarse Shabat, reprime las ganas de quedarte en tu casa, ese sentimiento momentáneo de querer descansar un ratito más. Trae a tu familia a compartirlo en comunidad. No cambiemos nuestra primogenitura por el guiso rojo de la asimilación.

Shabat Shalom

Lucas Fisbein