jueves, 4 de abril de 2019

Tazriá 5779


Entre tantas leyes sobre purificación que aparecen en esta Parashá hay un pasuk que parece quedar perdido en el medio y es de suma importancia. El del pacto que D´s hizo con Abraham.

“Al octavo día, el prepucio será circuncidado” (Vaikrá 12:3)

Mucha gente considera este acto como una mutilación. El judaísmo lo considera un pacto con D´s.

¿Cuál es la diferencia?

Para que exista mutilación deben darse dos procesos a la vez: que un miembro sea extirpado y que exista daño psicológico por el hecho.

Con el brit milá sólo se corta un pequeño pedazo de piel llamado prepucio para simbolizar el pacto. No hay daño psicológico ya que el recién nacido no tiene noción de lo que le ha sucedido. Además, el bebé debe gozar de buena salud para que se le practique. Un bebé prematuro no puedo ser circuncidado a los 8 días.

Por consiguiente, no es mutilación.

Y si queremos ahondar más profundo el brit milá tiene otras ventajas: es una medida higiénica, ayuda a disminuir el riesgo de infecciones urinarias, menor riesgo de contraer infecciones de transmisión sexual.

¿Por qué D´s no hizo al hombre incircunciso? Para ver quien realmente quiere cumplir el pacto con Él. Hasta los 13 años el padre es responsable por la enseñanza y cumplimiento de las mitzvot por parte de su hijo. Es el padre quien decide si aceptar o no aceptar el pacto.

Por eso cuanto un hombre no judío decide convertirse un requisito fundamental es realizarse el brit milá.

También resulta sorprendente que sea recién al octavo día y no apenas nace cuando se procede a realizarlo.

La respuesta que dan nuestros sabios es que el recién nacido debe haber transitado por lo menos una vez un Shabat completo.

Entonces podemos entender que luego de santificar por primera vez al Creador entramos en su pacto.

Recordemos el pacto de Abraham y la santificación del Shabat.

Por el primero salimos de la esclavitud de Egipto, por el segundo, seguimos siendo libres.

Shabat Shalom

Lucas Fisbein