Entre tantas leyes sobre purificación que aparecen
en esta Parashá hay un pasuk que parece quedar perdido en el medio y es de suma
importancia. El del pacto que D´s hizo con Abraham.
“Al octavo día, el prepucio será circuncidado” (Vaikrá
12:3)
Mucha gente considera este acto como una
mutilación. El judaísmo lo considera un pacto con D´s.
¿Cuál es la diferencia?
Para que exista mutilación deben darse dos procesos
a la vez: que un miembro sea extirpado y que exista daño psicológico por el
hecho.
Con el brit milá sólo se corta un pequeño pedazo de
piel llamado prepucio para simbolizar el pacto. No hay daño psicológico ya que
el recién nacido no tiene noción de lo que le ha sucedido. Además, el bebé debe
gozar de buena salud para que se le practique. Un bebé prematuro no puedo ser
circuncidado a los 8 días.
Por consiguiente, no es mutilación.
Y si queremos ahondar más profundo el brit milá tiene
otras ventajas: es una medida higiénica, ayuda a disminuir el riesgo de
infecciones urinarias, menor riesgo de contraer infecciones de transmisión
sexual.
¿Por qué D´s no hizo al hombre incircunciso? Para
ver quien realmente quiere cumplir el pacto con Él. Hasta los 13 años el padre
es responsable por la enseñanza y cumplimiento de las mitzvot por parte de su
hijo. Es el padre quien decide si aceptar o no aceptar el pacto.
Por eso cuanto un hombre no judío decide
convertirse un requisito fundamental es realizarse el brit milá.
También resulta sorprendente que sea recién al
octavo día y no apenas nace cuando se procede a realizarlo.
La respuesta que dan nuestros sabios es que el
recién nacido debe haber transitado por lo menos una vez un Shabat completo.
Entonces podemos entender que luego de santificar
por primera vez al Creador entramos en su pacto.
Recordemos el pacto de Abraham y la santificación
del Shabat.
Por el primero salimos de la esclavitud de Egipto,
por el segundo, seguimos siendo libres.
Shabat Shalom
Lucas Fisbein
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