Uno de los aspectos más
controversiales del ser humano es su capacidad para quejarse y desear lo que no
tiene más allá de aprender a disfrutar de lo que ya posee.
El Pueblo de Israel
tenía comida a través del maná. Habían dejado atrás la esclavitud en Egipto,
eran libres y se dirigían a la Tierra Prometida, pero parece que eso no les bastaba.
“¿Quién va a darnos
algo de carne que comer?” (Bamidbar 11:4)
Teniendo garantizado el alimento el Pueblo
se ponía en exquisito. No está mal aspirar a más siempre y cuando sepamos cómo
hacerlo.
“Recordamos afectuosamente el pescado que
podíamos comer en Egipto sin costo alguno, junto con los pepinos, melones,
puerros, cebollas y ajo.” (Bamidbar 11:5).
Sin costo. Claro. Parece que tanto tiempo
en libertad les abrió la cabeza y los recuerdos se esfumaron. ¡¡¡Cuatrocientos
años fueron esclavos!!! ¿Y vienen a decir que el pescado era sin costo?
Distinto hubiera sido que agradecieran a
Di-s por la comida y preguntado si podían comer carne una vez.
El resultado hubiera sido el mismo. Al fin
y al cabo, Di-s dice “Prepárense para mañana, puesto que entonces tendrán carne
que comer.” (Bamidbar 11:18).
La forma en que uno se expresa tiene que
estar de acuerdo a lo que quiere expresar y conseguir. Supongamos que estamos
frente a un gran donante y sabemos que va a firmarnos un cheque por una suma
considerable, lo más adecuado es explicarle que se hace con las donaciones y cómo
vamos a distribuir lo que nos dé. En muchos casos, tanto dentro como fuera de
los circuitos comunitarios, se piensa que quien tiene capacidad para donar está
obligado a hacerlo.
Di-s tiene la capacidad de darnos enormes
cantidades de alimentos. ¿Estaba obligado a darles carne? ¿Se lo pidieron de
buena manera?
La respuesta de Di-s fue “La comerán (la
carne) no durante un día, ni durante dos días, ni durante cinco días, ni
durante diez días y ni durante veinte días” (Bamidbar 11:19).
El reproche al solicitar tiene como
respuesta una acción a desgano.
Y esta forma de pedir, porque sabemos que
la otra puede darlo, ¿no es equivalente a cuando vamos a las Tefilot (Servicios
Religiosos) a pedir por algo? Le pedimos a Di-s como si fuera su obligación
respondernos y cumplir nuestros deseos.
¿No es más fácil agradecer a diario lo que
tenemos? ¿Tanto tiempo lleva decir “Gracias Di-s por lo que me diste”? Pensalo.
Las Tefilot son como el maná en aquellos
días: le podemos dar el gusto que queremos.
Y como toda comida se disfruta mejor en
Comunidad.
Trae tu parte y disfrutemos juntos del
banquete.
Shabat Shalom