Comenzamos
Bamidbar, el cuarto libro de la Torá. En español se lo conoce con el nombre de
Números en referencia a que comienza con el pedido de Di-s a Moshé para que
haga un censo.
Este
censo tiene dos intenciones. En primer lugar, determinar el número de personas
que había en ese momento y en segundo lugar demostrar que para Di-s no existía
una persona más importante que otra. Si uno estaba en el orden primero o en el
último del conteo era indistinto. A los ojos de Di-s somos todos iguales.
También
al hacer el pedido Di-s le dice a Moshé: “Junto a ustedes [Moshé y Aaron] habrá
[un] hombre de cada tribu, [y] él será la cabeza de su linaje paterno”-
(Bamidbar 1:4).
De
esta manera se está haciendo implícitamente una división y delegación de
poderes. Al haber representantes, éstos pueden tratar los problema triviales y
menores de cada tribu, dejando a Moshé los temas más importantes.
Así
como Iltro sugirió quitarle presión a Moshé con la formación de un Sanedrín, esta
designación dividía al Pueblo en comunas.
Es
un buen ejemplo de cómo se puede gobernar con un estado pequeño pero fuerte en sus
convicciones y en donde cada miembro sabe hasta dónde puede dentro de sus funciones.
Y
con relación a la ubicación de cada Tribu en el campamento, la misma fue igual
a como llevaron el ataúd de Yaakov.
Pero si acaso a alguna Tribu le hubiera
molestado estar más a la derecha o más a la izquierda, ¿importa el lugar cuando
lo importante es lo que está en el medio?
No existía campo, platea baja y platea alta
como en un recital. Desde cualquier parte del campamento se podía ver el
Tabernáculo y era como si todos estuvieran en primera fila.
En nuestros días tenemos sólo el recuerdo. Se
perdieron el rastro de algunas tribus y el Tabernáculo quedó en el olvido.
Y
si de números hablamos estamos terminando la Cuenta del Ómer. Nuestra
espiritualidad está alistada para celebrar la entrega de la Torá. Desde el
segundo día de Pesaj contamos 49 días para que nuestra alma sea purificada de
toda bajeza.
Que este Shavuot que se acerca nos haga
recordar la importancia de haber sido el pueblo elegido para recibir la Torá.
Agradezcámosle a Di-s estudiándola cada día.
Hagamos números, ¿cuántos minutos diarios podría llevarnos?
Shabat Shalom
Lucas Fisbein
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