miércoles, 27 de noviembre de 2024

Toldot 5785

Hay una frase popular que dice “todos somos villanos en una historia mal contada”. Esav aparece como el malvado, como el que vende su primogenitura por hambre, el que es engañado con una suplantación de identidad de su hermano.

Pero, ¿no es acaso Yaakov el que se aprovecha del hambre de su hermano y le propone un trueque de comida por el derecho a la bendición paterna? ¿No es sino un abuso de Yaakov que al ver a Esav en desventaja por la carencia de una necesidad básica como es el alimento saca provecho de su posición dominante?

Entonces ¿quién es el malvado? ¿Es compatible la historia de nuestro pueblo llena de valores y tradiciones con un abuso por parte de uno de nuestros patriarcas?

¿Qué hubiera ocurrido si Esav no cambiaba su primogenitura por el plato de comida? ¿Yaakov hubiera sido patriarca?

¿Y qué clase de padre es Itzjak que le dice a un hijo que será un señor sobre su hermano y que sus hermanos se prosternarán ante él?

¿Son dignos nuestros patriarcas? Abraham mintió dos veces, Itzjak distinguía entre sus hijos y Yaakov se aprovechó de situaciones favores. ¿Son villanos o son hombres respetables?

Vayamos por partes. ¿Es válida la mentira, aunque sea piadosa? ¿No va en contra del octavo mandamiento? ¿O por ser un patriarca está todo permitido? La historia es escrita por los ganadores así que en el caso de Abraham está aceptado que mienta.

¿Está bien hacer distinción entre nuestros hijos? Para nada. Se puede tener más afinidad con alguno para ciertas cuestiones, pero el amor de un padre hacia sus hijos debería ser equitativo. La historia nos muestra a un Esav dolido por la pérdida de su primogenitura buscando asesinar a su hermano y casándose con mujeres que no eran del agrado de su padre. ¿Es villano entonces? ¿La Torá nos cuenta mal la historia? Cada uno que saque sus conclusiones.

¿Yaakov es ventajero? Sin dudas. Toma una situación desfavorable, no era el primogénito por ley, y la transforma en una oportunidad aprovechándose de una necesidad de su hermano.

Volviendo a la pregunta anterior ¿Son dignos nuestros patriarcas? Es una pregunta difícil de responder. Lo que sí tenemos certeza es que son humanos. Que se equivocan, que no son perfectos. Si son dignos, para nuestra tradición sí. Entonces, ¿si no son villanos nuestra historia está bien contada?

Quiera D´s que este Shabat tengamos la suficiente claridad para distinguir quién es villano y quien no y comprender que las personas cometemos errores sin por ello dejar de ser patriarcas de una historia bien contada.

Shabat Shalom

Lucas Fisbein

miércoles, 20 de noviembre de 2024

Jaie Sara 5785

Aparece por primera vez el enemigo invisible de nuestro pueblo: la asimilación. Cuando Abraham le pide a su sirviente que busque para su hijo entre las mujeres de su tierra natal lo que quiere decir es que busque alguien con su mismo origen. Alguien que tenga “algo en común” con su pasado.

¿Qué hubiera pasado si Itzjak hubiera contraído matrimonio con una cananea en vez de Rivka? ¿Hubiéramos recibido la Torá en el Sinaí u otra hubiera sido la historia? ¿Se hubiera corrompido el hijo de Abraham y abandonado la senda de D´s?

Siempre aspiramos que nuestros hijos sigan la senda de nuestra fé pero ¿qué ocurre si no es así? ¿les quitamos la herencia? ¿los exiliamos de nuestra familia?

Seguramente nuestro primer impulso sería ese pero ¿está bien? ¿Somos acaso responsables por las acciones de nuestros hijos? En estos días se ha atacado despiadadamente a un dirigente de la comunidad por la conducta deshonrosa de su hijo. ¿Qué culpa tiene que su hijo sea abiertamente anti israelí?

Tal la respuesta podría ser en que no le buscó una Rivka.

No somos responsables por las conductas de nuestros hijos, pero sí lo somos por enseñarles el camino de lo que consideramos correcto.

Desde los tiempos de Abraham la asimilación ha hecho estragos dentro de nuestro pueblo. Y por asimilación no me refiero a formar pareja con alguien de otra fé sino al acto posterior de abandonar nuestras creencias para complacer a la pareja o inclusive a su familia. Cuántos han abandonado la senda de las mitzvot por lo que creían que era el amor. Si uno ama debe dejar que la otra persona sea, no imponerle una fé distinta.

Jaie Sara nos invita a reflexionar sobre lo que somos, lo que queremos para nuestros hijos, y la satisfacción de saber que Sara tiene muchas vidas en la continuidad de los hogares judíos.

Quiera D´s que este Shabat nos haga recapacitar sobre nuestros valores, sobre qué enseñarle a nuestros hijos y por sobre todas las cosas que encuentren una Rivka.

Shabat Shalom

Lucas Fisbein

viernes, 15 de noviembre de 2024

Vaierá 5785

¿Se puede creer en D´s aún desafiando sus mitzvot? ¿Es justo cumplir las mitzvot per sé y no con kavaná? Abraham desafía a D´s frente al anuncio de la destrucción de Sodoma y Gomorra buscando un número de personas justas que habitaran allí y evitaran la destrucción. La pregunta es, ¿qué tan seguro estaba Abraham de que existieran personas justas para evitar lo acontecido? No lo sabemos. Abraham sólo le pide a D´s que piense nuevamente si es justo lo que estaba por hacer.

Abraham no niega a D´s ni se le planta. Tendemos a ver las cosas como un blanco o negro. Tomemos por ejemplo la historia argentina. Decir que en la última dictadura cívico militar no hubo 30.000 desaparecidos se toma como sinónimo de negación de lo ocurrido. Y nada más lejos de eso. La desaparición forzosa de personas fue un hecho. Y como pasa con Abraham, si hubieran sido 20.000, ¿no hubiera ocurrido?, lo mismo con 10.000 o inclusive con una sola persona.

Debemos entender las cuestiones desde el punto de vista práctico. La realidad es un hecho fáctico y objetivo que puede ser analizado desde distintas vertientes, pero con un solo contenido: lo que ocurre.

D´s estaba decidido a destruir las ciudades, sea por la cuestión que sea. Hay historiadores que lo relacionan a la inhospitalidad de su gente, otros con prácticas homosexuales, otros con zoofilia.

En sí debemos entender que el plan divino estaba decidido. Porque en cualquiera de los ejemplos anteriores es el ser humano el que lleva a su propia destrucción. Somos responsables de mirar hacia adelante para no repetir la historia.

¿Fueron acaso estas dos ciudades las últimas en ser destruidas por su conducta? ¿Será D´s el encargado de las próximas destrucciones o simplemente dejará al humano destruir todo su hábitat?

Pensemos en el futuro. Estamos destruyendo nuestro medio ambiente. No neguemos que hay un cambio climático. Lo que relata la Torá sobre cómo fue la destrucción es lo mismo que podría pasar si seguimos con las emisiones de gases.

D´s le prometió a Noaj que no iba a volver a destruir al hombre pero no le dijo que no iba a prohibir que el hombre destruyera al hombre. Hobes decía “homo homini lupus”, no se equivocaba.

Interpretemos la realidad y plantémonos contra lo que debemos plantarnos. Así como Abraham no se le plantó a D´s nosotros tampoco.

Las mitzvot están para cumplirlas y si las hacemos con kavaná mejor. Es mejor dar tzedaká con ganas que de mala gana. El resultado puede ser el mismo pero el mensaje muy distinto.

Quiera D´s este Shabat darnos la compresión de la realidad, la capacidad de cumplir con las mitzvot, y la inteligencia para ver hacia adelante para no quedar como estatuas mirando hacia atrás como la esposa de Lot.

Shabat Shalom

Lucas Fisbein

jueves, 7 de noviembre de 2024

Lej Lejá 5785

Lej Lejá. Vete para ti mismo o vete a ti. Cualquier traducción no escapa de la idea de un punto de partida. Un génesis. En Parashat Bereshit, D´s crea el mundo; en Noaj vuelve a crearlo y en esta porción crea un nuevo mundo, el de Abraham y su descendencia.

La historia de Abraham rompe con el paradigma de un dios físico representado en ídolos de madera. La existencia de D´s se acepta per sé y no con un objeto que lo represente.

El viaje de Abraham más allá de ser una emigración es un trayecto espiritual. Es el viaje que todos hacemos alguna vez en nuestras vidas. D´s existe pero no lo vemos. ¿Es posible? Hay una historia de una persona no muy creyente que visita a su rabino y le pregunta por la existencia de D´s porque no lo puede ni ver ni tocar. El rabino le pide que cierre los ojos y en ese instante lo abofetea. Ante la acusación del golpe el rabino le pregunta a la persona cómo supo de quién fue el golpe si no lo vio. “Porque lo sentí” respondió. “Así es con D´s”, respondió el rabino, “no lo ves ni lo tocas pero lo sientes”.

La aceptación o negación de D´s se realiza con un “lej lejá” propio. Salir de nuestra zona de confort espiritual para movernos hacia una tierra desconocida. Es fácil ir al templo en los Iamin Noraim, sentarse y ser visibles para el resto de la Kehilá, pero ¿qué imagen damos si sólo nos dedicamos a hablar y no conectamos con D´s a través la Tefilá?

Las plegarias son nuestra conexión con el Todopoderoso. Son nuestro waze que nos llevá desde donde partimos hacia donde queremos estar.

Dejar nuestra tierra es dejar nuestros prejuicios.  Dejar la casa de nuestros padres es dejar las influencias.

En la Tefilá, en este “lej lejá” propio somos nosotros frente a D´s, sin prejuicios, sin influencias.

Quiera D´s este Shabat darnos el coraje suficiente para empezar o continuar nuestro viaje espiritual para que nuestras buenas acciones se multipliquen como estrellas en el cielo.

Shabat Shalom

Lucas Fisbein