miércoles, 28 de mayo de 2014

Nasó


Resulta interesante al leer el texto de esta semana, además de hablar sobre el Nazir y la Sotá, como se hace expresa y extensa mención de cada una de las donaciones de los 12 príncipes cuando fueron iguales en todos los casos.

A simple vista resultaría más fácil que el texto nos dijera “cada uno de los 12 príncipes trajo…” para no repetir tantas veces lo mismo.

Entonces ¿por qué está el texto tal cual lo leemos?

El mensaje que nos transmite es que cada príncipe trajo su propia ofrenda como si fuera única y los motivos por los cuales las llevó pueden ser distintos.

Por ejemplo el peso del tazón, 70 shekels, pudo ser para uno las almas de quienes entraron a Egipto, para otro representar las 70 naciones del mundo, para otro los jueces del Sanedrín y podemos seguir haciendo interpretaciones sobre las ofrendas.

Igual analogía podemos hacer con la Torá.

Cada uno de nosotros aprende desde chico que hay una ley divina y está en nosotros como cumplirla. Los motivos que nos llevan a cumplir una mitzva pueden ser distintos pero el fin es el mismo.

La ofrenda a Dios es el estudio y cumplimiento de las mitzvot.

La Torá es nuestra guía y está en nosotros seguir sus lineamientos. Los motivos pueden ser diversos.

Lo importante es tener por lo menos uno. Te invito a encontrarlo.

Shabat Shalom


Lucas Fisbein

miércoles, 21 de mayo de 2014

Bamidbar

En la parashá de esta semana Dios le pide a Moshé que haga un censo de la población y le indica cómo deben ubicarse en relación al lugar donde acampaban.

¿Era tan importante que Moshé supiera la cantidad de hombres que había en cada Tribu?

La verdad que sí. Es como un pastor que lleva un rebaño de ovejas y no sabe cuántas tiene. Si un lobo atacara a una, la más rezagada por tomar un ejemplo, jamás se daría cuenta.

La cantidad en este caso era más importante que la calidad. No importaba si eran de la Tribu de Levi o si descendían las Tribus que habían pecado con el Becerro de Oro.

Moshé, el más humilde entre todos los humildes, quien comprendía al detalle los mandamientos de Dios, no tuvo ningún reparo en volver a contar al Pueblo.

Y en relación a la ubicación de cada Tribu en el campamento, la misma fue igual a como llevaron el ataúd de Yaakov.

Pero si acaso a alguna Tribu le hubiera molestado estar más a la derecha o más a la izquierda, ¿importa el lugar cuando lo importante es lo que está en el medio?

No existía campo, platea baja y platea alta como en un recital donde uno elige la ubicación. Desde cualquier parte del campamento se podía ver el Tabernáculo y era como si todos estuvieran en primera fila.

En nuestros días tenemos sólo el legado. Se perdieron el rastro de algunas tribus y el Tabernáculo quedó en el olvido.

Sólo podemos rezar para que Dios restaure el Beit Hamikdash en nuestros días.

Shabat Shalom


Lucas Fisbein

martes, 13 de mayo de 2014

Bejukotai


En la parashá de esta semana Dios nos indica en primer lugar que si seguimos sus leyes Él nos proveerá todo lo que necesitemos para subsistir.

La pregunta que surge es ¿qué es seguir sus leyes y mandamientos? ¿Es acaso  comer casher pero ser una mala persona? ¿Es acaso respetar el Shabat y los otros días transacciones engañosas? ¿Es acaso ayunar en Iom Kipur y el resto del año derrochar comida cuando miles mueren de hambre?

Si uno piensa eso está equivocado. Seguir los mandamientos de Dios es tener una coherencia entre lo que se cree, siente y actúa. Seguir el lineamento del Emet Ve´Emunah (creencia), el Shemá (sentir) y la Amidá (sacrifio o acción).

A veces creemos que el número de mitzvot, 613, son imposibles de cumplir. Si así fuera Dios nos hubiera dado una Torá más corta. Si están ahí es porque podemos.

Tenemos que creer que podemos, sentir que podemos y recién ahí… podremos.

Pero así como tenemos las ventajas de cumplirlas tenemos las desventajas y en esta parashá aparecen hechos futuros que no dejan dudas sobre el origen de la Torá.

Dios nos habla de que acrecentará nuestro castigo siete veces. Tenemos siete hechos que son reflejados en nuestra historia: Destrucción del Primer Templo, Destrucción del Segundo Templo, Exilio en Babilonia, Inquisición, Pogromos, Shoá.

Estos hechos podrían llevar a cualquier persona a perder su fe en Dios pero la misma parashá nos da un poco de esperanza cuando Dios dice “recordaré el pacto con sus ancestros”. Es el refrán que dice que Dios aprieta pero no ahorca.

Concluimos el libro Levítico con un fuerte mensaje sobre las mitzvot. No importa si se empieza con una, con diez o con cien.

Lo importante es empezar. Creer que se puede y sentir que se puede. Luego Dios se encargará que lo logremos.

Shabat Shalom


Lucas Fisbein

martes, 6 de mayo de 2014

Behar

Si bien en esta parashá se detallan las mitzvot concernientes a la tierra y al jubileo hay un pasuk que marca el comienzo de nuestra vida comunitaria en las kehilot.

Dice que cuando un miembro de la comunidad pierda la aptitud para mantenerse como miembro debemos acudir en su ayuda. A su vez nos prohíbe cobrarle interés por el préstamo.

De estas dos mitzvot sacamos en conclusión que nadie debe quedar excluido de su kehila sea solvente o insolvente financieramente. Quienes no pueden solventar el costo pueden acudir a quienes pueden ayudarlos. Pero si esto es así, ¿no hay posibilidades de abuso por parte de quienes pueden un poquito pero por oportunismo o por aprovecharse de las circunstancias piden ayuda? ¿No hay acaso quienes piden becas escolares y luego aparecen con un auto nuevo, toman lujosas vacaciones o se asocian a algún club?

La respuesta la encontramos en Pirkei Avot (Cap 3:11) cuando dice que quien interpreta la Torá en forma contradictoria (fingir una situación financiera es igual a no cumplir ni el noveno ni el décimo mandamiento), no tiene parte en el Mundo por Venir.

Además la limitación de cobrar interés no debe interpretarse textualmente sino en un sentido más amplio. La prohibición alcanza también a hacer negocios dentro de la comunidad con un fin determinado. La renta que generaría una suma de dinero es equivalente a la ganancia por lucrar.

Debemos aclarar para este último caso que si la ganancia generada vuelve a la comunidad no se consideraría interés.

También para este caso corresponde la interpretación anterior de Pirkei Avot. No basta con simular la acción para que todo la comunidad lo sepa sino que hay que realizarla con el corazón.

No cerremos los ojos para no ver a quienes nos necesitan y no abramos la boca para pedir lo que no necesitamos.

Shabat Shalom

Lucas Fisbein