En la
parashá de esta semana Dios nos indica en primer lugar que si seguimos sus
leyes Él nos proveerá todo lo que necesitemos para subsistir.
La
pregunta que surge es ¿qué es seguir sus leyes y mandamientos? ¿Es acaso comer casher pero ser una mala persona? ¿Es
acaso respetar el Shabat y los otros días transacciones engañosas? ¿Es acaso
ayunar en Iom Kipur y el resto del año derrochar comida cuando miles mueren de
hambre?
Si uno
piensa eso está equivocado. Seguir los mandamientos de Dios es tener una
coherencia entre lo que se cree, siente y actúa. Seguir el lineamento del Emet
Ve´Emunah (creencia), el Shemá (sentir) y la Amidá (sacrifio o acción).
A veces
creemos que el número de mitzvot, 613, son imposibles de cumplir. Si así fuera
Dios nos hubiera dado una Torá más corta. Si están ahí es porque podemos.
Tenemos
que creer que podemos, sentir que podemos y recién ahí… podremos.
Pero así
como tenemos las ventajas de cumplirlas tenemos las desventajas y en esta
parashá aparecen hechos futuros que no dejan dudas sobre el origen de la Torá.
Dios nos
habla de que acrecentará nuestro castigo siete veces. Tenemos siete hechos que
son reflejados en nuestra historia: Destrucción del Primer Templo, Destrucción
del Segundo Templo, Exilio en Babilonia, Inquisición, Pogromos, Shoá.
Estos
hechos podrían llevar a cualquier persona a perder su fe en Dios pero la misma
parashá nos da un poco de esperanza cuando Dios dice “recordaré el pacto con
sus ancestros”. Es el refrán que dice que Dios aprieta pero no ahorca.
Concluimos
el libro Levítico con un fuerte mensaje sobre las mitzvot. No importa si se
empieza con una, con diez o con cien.
Lo
importante es empezar. Creer que se puede y sentir que se puede. Luego Dios se
encargará que lo logremos.
Shabat
Shalom
Lucas Fisbein
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