martes, 13 de mayo de 2014

Bejukotai


En la parashá de esta semana Dios nos indica en primer lugar que si seguimos sus leyes Él nos proveerá todo lo que necesitemos para subsistir.

La pregunta que surge es ¿qué es seguir sus leyes y mandamientos? ¿Es acaso  comer casher pero ser una mala persona? ¿Es acaso respetar el Shabat y los otros días transacciones engañosas? ¿Es acaso ayunar en Iom Kipur y el resto del año derrochar comida cuando miles mueren de hambre?

Si uno piensa eso está equivocado. Seguir los mandamientos de Dios es tener una coherencia entre lo que se cree, siente y actúa. Seguir el lineamento del Emet Ve´Emunah (creencia), el Shemá (sentir) y la Amidá (sacrifio o acción).

A veces creemos que el número de mitzvot, 613, son imposibles de cumplir. Si así fuera Dios nos hubiera dado una Torá más corta. Si están ahí es porque podemos.

Tenemos que creer que podemos, sentir que podemos y recién ahí… podremos.

Pero así como tenemos las ventajas de cumplirlas tenemos las desventajas y en esta parashá aparecen hechos futuros que no dejan dudas sobre el origen de la Torá.

Dios nos habla de que acrecentará nuestro castigo siete veces. Tenemos siete hechos que son reflejados en nuestra historia: Destrucción del Primer Templo, Destrucción del Segundo Templo, Exilio en Babilonia, Inquisición, Pogromos, Shoá.

Estos hechos podrían llevar a cualquier persona a perder su fe en Dios pero la misma parashá nos da un poco de esperanza cuando Dios dice “recordaré el pacto con sus ancestros”. Es el refrán que dice que Dios aprieta pero no ahorca.

Concluimos el libro Levítico con un fuerte mensaje sobre las mitzvot. No importa si se empieza con una, con diez o con cien.

Lo importante es empezar. Creer que se puede y sentir que se puede. Luego Dios se encargará que lo logremos.

Shabat Shalom


Lucas Fisbein

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