En la parashá que leemos
esta semana están detallados los días especiales que deben ser consideradas
como fiestas sagradas para Dios.
El primer día que se
menciona es Shabat. Es el día en que no realizamos ningún acto que pueda
transformar o modificar algo. Es el día en que Dios descansó en su Creación y
nosotros debemos emularlo. Fuimos creados a su imagen y semejanza y por eso
debemos descansar.
El segundo día es el
comienzo de Pesaj. El momento de nuestra libertad donde recordamos que fuimos
esclavos en Mitzraim y cómo salimos rápidamente. Por eso comemos matzá que representa
la necesidad de escapar sin tener tiempo siquiera para leudar pan.
El tercero es el Omer que
empieza a contarse a partir del segundo día de Pesaj. Era una ofrenda de la
primera cosecha para recordar que todo lo que tenemos es de Dios. Por 49 días contamos
el Omer hasta llegar a Shavuot. En este día recordamos la entrega de la Torá en
el Monte Sinaí. Recién entonces nos convertimos en el Pueblo Elegido por Dios.
De acuerdo al Midrash Dios le preguntó a cada una de las 70 naciones si
aceptaban la Torá y solo el Pueblo de Israel dijo que sí sin objetar siquiera
una coma.
El quinto día mencionado es
Rosh HaShaná. Celebramos un nuevo año y comenzamos nuestro procesó de teshuvá que
culmina en Iom Kipur, otro de los días mencionados. En este día ayunamos para
purificar nuestro cuerpo. En los días anteriores purificamos nuestra alma.
Y el séptimo día es el de
Sucot donde abandonamos nuestra morada habitual para habitar en la Sucá
recordando como habitaba el Pueblo de Israel durante su travesía por el
Desierto.
Para redondear la idea de
los días especiales celebramos que Dios descansó para admirar Su creación; la
libertad que nos dio al sacarnos de la esclavitud; la cosecha que recogemos
fruto de nuestro trabajo; el año nuevo donde evaluamos lo sucedido en el
anterior; el perdón divino que llega en Iom Kipur; y el recordatorio que la
fragilidad de una casa se contrarresta con la fortaleza de un hogar.
Cada día tiene su
significado. Cada día es distinto como distintos somos cada uno de nosotros.
Dios nos invitó a conectarnos con Él y la vez con nosotros mimos a través de
estos días, ¿aceptás la invitación?
Shabat Shalom
Lucas Fisbein