lunes, 21 de abril de 2014

Kedoshim

De acuerdo al texto de esta semana debemos ser santos porque Dios es santo. Pero… si fuimos creados a su semejanza, ¿por qué si Él es santo nosotros no lo somos por default?

Una de las grandes virtudes que nos dio el Creador fue el libre albedrio. Somos nosotros quienes podemos decidir ser o no santos y para ello nos da una serie de mitzvot que nos acercan a la santidad.

Tenemos por ejemplo no maldecir al sordo ni poner piedras en el camino de un ciego. Obviamente una persona con dos dedos de frente no haría eso en forma textual pero imagínense en una gran empresa viene un compañero de trabajo con un gran proyecto que lo hará crecer profesionalmente y nosotros por celos vamos a un superior e intentamos tirar abajo lo que va a hacer. Eso un ejemplo de poner piedras en el camino de un ciego.

Lo que está escrito en la Torá muchas veces transciende la simple interpretación literal de su significado. Si así lo hiciéramos, ¿para qué la estudiamos año tras año buscando nuevos significados?

Y principalmente para ser santos Dios nos ordena amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

Para este pasuk Dios se relega a la categoría de prójimo por lo que podemos interpretar el texto como amar a Dios como nos amamos nosotros mismos.

Si no soy una persona santa difícilmente pueda amarme, por consiguiente menos voy a amar a Dios.

Si soy una persona santa, voy a sentirme bien espiritualmente lo que me lleva en forma natural a amar a Dios.

Entre las mitzvot que nos acercan a la santidad están respetar el shabat, no robar, no hablar lashón hará, no jurar en nombre de Dios, no adorar a otros dioses, entre otros.

Parecen difíciles de cumplir pero queriéndonos un poco más nosotros mismos, es decir, siendo coherentes entre nuestras acciones y nuestros sentimientos, la santidad queda al alcance de nuestra mano.

Dios nos deja la elección a nosotros. ¿qué eliges?

Lucas Fisbein


Shabat Shalom 

No hay comentarios:

Publicar un comentario