De acuerdo al texto de esta
semana debemos ser santos porque Dios es santo. Pero… si fuimos creados a su
semejanza, ¿por qué si Él es santo nosotros no lo somos por default?
Una de las grandes virtudes
que nos dio el Creador fue el libre albedrio. Somos nosotros quienes podemos
decidir ser o no santos y para ello nos da una serie de mitzvot que nos acercan
a la santidad.
Tenemos por ejemplo no
maldecir al sordo ni poner piedras en el camino de un ciego. Obviamente una
persona con dos dedos de frente no
haría eso en forma textual pero imagínense en una gran empresa viene un
compañero de trabajo con un gran proyecto que lo hará crecer profesionalmente y
nosotros por celos vamos a un superior e intentamos tirar abajo lo que va a
hacer. Eso un ejemplo de poner piedras en el camino de un ciego.
Lo que está escrito en la
Torá muchas veces transciende la simple interpretación literal de su
significado. Si así lo hiciéramos, ¿para qué la estudiamos año tras año
buscando nuevos significados?
Y principalmente para ser
santos Dios nos ordena amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.
Para este pasuk Dios se
relega a la categoría de prójimo por lo que podemos interpretar el texto como
amar a Dios como nos amamos nosotros mismos.
Si no soy una persona santa difícilmente
pueda amarme, por consiguiente menos voy a amar a Dios.
Si soy una persona santa,
voy a sentirme bien espiritualmente lo que me lleva en forma natural a amar a
Dios.
Entre las mitzvot que nos
acercan a la santidad están respetar el shabat, no robar, no hablar lashón hará,
no jurar en nombre de Dios, no adorar a otros dioses, entre otros.
Parecen difíciles de cumplir
pero queriéndonos un poco más nosotros mismos, es decir, siendo coherentes entre
nuestras acciones y nuestros sentimientos, la santidad queda al alcance de
nuestra mano.
Dios nos deja la elección a
nosotros. ¿qué eliges?
Lucas Fisbein
Shabat Shalom
No hay comentarios:
Publicar un comentario