lunes, 25 de febrero de 2019
Vaiakel 5779
martes, 19 de febrero de 2019
Ki Tisá 5779
Tenemos la costumbre de no hacernos cargo de nuestros errores desde la misma creación del mundo. Javá acusa a la serpiente por haber comido del fruto prohibido (Bereshit 3:13); Caín no se hace cargo del paradero de Hevel (Bereshit 4:9); Noaj no se hizo cargo de su embriaguez y desnudez (Bereshit 9:25); y el pecado del becerro de oro no iba a ser ajeno a esta situación.
Era más fácil echarle la culpa a los Erev Rav que hacer un mea culpa de porqué se llegó a construir el becerro. Los Erev Rav eran egipcios y otros no hebreos que viendo los milagros de D's se habían unido a nuestro pueblo.
También es sencillo decir que Aaron quiso ganar tiempo para ver si Moshé bajaba de la montaña. “Quiten los anillos de las orejas de sus mujeres y sus hijos –replicó Aarón–. Tráiganmelos”. (Ki Tisá 32:2).
Aaron no se hace cargo de intentar detener al pueblo que supuestamente estaba manipulado por los Erev Rab. Constuye el becerro sin chistar y dice luego “Mañana habrá fiesta para Dios” (Ki Tisá 32:5).
Con la construcción del becerro de estaban violando los primeros dos mandamientos. ¿Era justo que el Pueblo recibiera las Tablas si a la primera de cambio desobedecen su contenido? ¿Hizo bien Moshé en destruirlas?
Moshé se hace cargo de su ¿error? por la ruptura de las tablas y sube de nuevo a la montaña para obtener otras dos. Acá D's no elimina a todos como ocurrió con Sodoma y Gomorra porque había suficiente gente justa como para que siguieran vivos.
Y volviendo a la pregunta del principio ¿nos hacemos cargo de nuestros errores o le echamos la culpa a un tercero?
La Torá nos habla de este incidente para recordarnos como castiga D's a quienes caen en la idolatría. No es para decirnos “ocurrió una vez y no volverá a pasar”.
Todos los días ante nuestros ojos hay nuevos becerros de oro. Nuestra única opción para seguir por el camino de las mitzvot es mirar hacia otro lado y hacernos cargo de nuestros actos.
Shabat Shalom
Lucas Fisbein