Esta semana empezamos la
lectura con “Moshé reunió a
toda la comunidad… ” (Vaiakel 35:1).
¿Cuántas
veces podemos decir que se reunió a toda la comunidad? Si ni en los Iamin Noraim
logramos juntarnos todos porque se perdió la necesidad del contacto con
nuestros semejantes.
Estamos
tan conectados a través de whatsapp que las relaciones interpersonales parecen
haber desaparecido para dar paso a relaciones tecnológicas y la preocupación de
saber si una persona está bien quedó reducida a ver los dos tildes azules o
esperar que aparezca en línea.
Esa
necesidad de vivir conectados ¿nos acerca o nos aleja más de nuestros afectos?
¿Tenemos la posibilidad de hacer un alto en esta vorágine y dejar nuestros Smart
Phones apagados?
“…el
sábado debe mantenerse sagrado…” (Vaiakel 35:2). No es casualidad sino más bien
causalidad. En nuestro afán por tener más y más exigimos tanto a nuestro cuerpo
como a nuestra mente a un nivel de stress que si no le ponemos un stop no
soportaríamos mucho tiempo.
Las
baterías de las laptops, celulares y otros aparatos se asemejan al fuego. “No
enciendan ningún fuego en el Shabat, sin importar dónde vivan”. (Vaiakel
35:3).
No
significa que porque no haya otro yehudí cerca para verificar que cumplamos
esta mitzvá podemos hacer la vista gorda y no respetarla. No hay peor acto que
engañarse a uno mismo.
Y
no usar un aparato electrónico no nos desconecta del mundo sino todo lo contrario.
Nos conecta con nosotros mismos, con nuestros semejantes y con el medio
ambiente. Nos permite reunirnos para escucharnos en persona tal como hizo Moshé
con el Pueblo de Israel.
La
vida no es eterna. Nos pasamos mirando pantallas en vez de observar cómo se nos
pasa el tiempo. Creamos más problemas en vez de buscar soluciones. Nos
enfadamos cuando no tenemos el feedback de un mensaje con la velocidad que
necesitamos en vez de preguntarnos qué le pasó a la persona que no nos respondió
rápidamente.
Moshé
fue el líder de nuestra comunidad en la travesía por el Sinaí. Nosotros somos
líderes de nuestras familias, amistades, grupos de trabajo, etc., y demos ser
capaces de reunirlos de vez en cuando para que podamos escucharnos entre todos.
Sólo
así nos aseguraremos que el único fuego encendido en Shabat sea el de la
continuidad de nuestro pueblo.
Shabat
Shalom
Lucas
Fisbein
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