lunes, 4 de marzo de 2019

Pekudei 5779

Cada hombre mayor de 20 años donó una beka, es decir medio shekel (Pekudei 38:26).

Medio shekel no hacía ni más rico ni más pobre a nadie. Fue una manera de comprometer a toda la comunidad y de hacerla sentir parte del proyecto. Lógicamente quien podia donar más lo hacía pero con esta mínima donación nadie quedaba excluido.

Es un error muy común en las kehilot buscar grandes donantes en vez de comprometer a todos con pequeñas sumas. César Milstein, Nobel de Medicina, decía que era preferible tener un millón de donantes de un peso que uno solo por un millón.

Y a esos donantes hay que fidelizarlos. En otras palabras hacerlos sentir participes y que sientan ganas de volver a donar.

Un método para hacerlo es un detalle de cómo se utilizó la donación. La Parashá comienza diciendo que Moshé rinde cuentas (Pekudei 38:21) sin que nadie se lo pidiera.

¿Lo hizo para demostrar que no se quedó con nada? No. Lo hizo para demostrar que sólo con ayuda de todos se pudo construir el Mishkán. Entre todos colaboraron: "ricos y pobres". D's no distingue a la personas por el monto sino por la voluntad de donar.

¿Y si alguien quiere donar y hacerlo por diez pesos le da vergüenza porque lo considera como nulo? No sólo dinero se dona. Se puede donar tiempo. Ser voluntario es una forma de participar. Acercate a tu kehilá, interiorizate de las necesidades y aportá tiempo e ideas.

Construimos nuestro propio Mishkán día a día. Y no uno solo sino varios. Cuando nos pidan ayuda para su construcción no miremos hacia otro lado y no pongamos la excusa de no tener dinero.

Tu kehilá te necesita. No pases por la puerta y sigas de largo. Las próximas generaciones te lo agradecerán.

Shabat Shalom

Lucas Fisbein

No hay comentarios:

Publicar un comentario