jueves, 28 de noviembre de 2013

Miketz

La semana pasada leímos acerca de dos sueños que interpretó Yosef. Luego fue olvidado en su celda hasta que dos años más tarde cuando el Faraón estaba rompiéndose la cabeza por su sueño y ninguno de sus consejeros podría interpretarlo, el copero recordó que Yosef sabía como hacerlo.

Inmediatamente Yosef es llevado frente al Faraón y le explica que el sueño de siete vacas raquíticas comiéndose a siete vacas gordas significaba que iba a haber siete años de abundancia y luego siete años de hambruna. A su vez sugiere que haya una persona encargada de administrar la abundancia para sobrevivir en la hambruna. Nunca dijo que quería ser él ya que se hubiera puesto a los consejeros en su contra pero contra todo pronóstico el Faraón lo nombra a él.

Yosef se gana una popularidad enorme y se casa con Osnat, quien de acuerdo al Midrash era su sobrina. Con ella tuvo dos hijos, Efraim y Menashé quienes son mencionados en las bendiciones sobre nuestros hijos por ser los primeros hermanos que no tuvieron conflicto entre sí y no se dejaron asimilar por una cultura externa.

La hambruna sacude toda la región y Yaakov envía a todos sus hijos salvo a Binyamin a comprar trigo a la tierra de Egipto.

Yosef reconoce a sus hermanos pero ellos no a él. Siguiendo el razonamiento de su sueño eran once las espigas que se inclinaban ante él así que idea un plan para traer a su hermano menor a la tierra de Egipto.

Yosef recibe a sus hermanos, arma un banquete para agasajarlos y a Binyamin le da más que a los otros. Recordemos que eran hermanos de la misma madre.

Por último Yosef hace que sus hermanos vuelvan acusando  a Binyamin de robarle su copa. Cuando por último se acercan ante él se cumple su sueño de sus once hermanos arrodillados ante él.

Algo impensado. Los once hermanos estaban arrodillados frente a él, sin saber quién era en realidad. Era algo que de otra forma no haber sucedido. Al igual que una limitada cantidad de aceite para un día pueda durar para ocho. Los milagros ocurren, lo difícil es estar atentos para vivirlos.

Shabat  Shalom! Jag Urim Sameaj!

Lucas Fisbein

Vaieshev

Los sueños son manifestaciones de aspiraciones o deseos que están resguardados en nuestro subconsciente. O por lo menos para prácticamente todos los seres humanos es así. Yosef es una de las pocas excepciones. Para él algunos sueños era proféticos, es decir, manifestaban la voluntad de Di-s en acciones futuras.

Esta Parashá podría ser llamada la Pasashá de los Sueños.

Empezamos con el sueño que Yosef le cuenta a sus hermanos sobre las gavillas que se inclinan ante la gavilla de él. Sus hermanos, que ya sentían celos porque Yaakov le había regalado un abrigo de colores muy vivos, empezaron a planear hacerle algún daño a su hermano.

El segundo sueño que tiene en el cual cuenta que el sol, la luna y once estrellas se inclinaban ante él.

Imagínense la ira que generó este sueño y sumémosle que Yaakov le había pedido que le traiga un reporte de cómo le iba a sus hermanos.

Los hermanos idearon un plan para deshacerse del “soñador” y lo emboscaron y lo arrojaron a un pozo sin agua.

Acá voy a discernir con la interpretación del sueño y voy a afirmar que es acá cuando los hermanos se inclinan ante Yosef. Se inclinan sobre el pozo para ver si estaba en lo profundo.
Yosef fue vendido y en última instancia llegó a Egipto. Ahí logró prestigio en la casa de Potifar, donde era esclavo y llegó a manejarle todo. O casi todo. Lo que no pudo manejar fue a la esposa de Potifar quien acusó a Yosef de querer propasarse con ella.

Yosef es enviado a la prisión y comparte celda con el copero y el panadero del Faraón. Fiel a su costumbre Yosef les interpreta los sueños indicándole al copero que en tres días volvería a su trabajo y el panadero sería colgado.

Los sueños de Yosef fueron proféticos. Los nuestros no lo son. Así que no estemos pensando en nuestros sueños. Vivamos nuestro presente con los ojos bien abiertos. 

Shabat Shalom


Lucas Fisbein