Cada vez que leo el
texto de esta Parashá me pregunto por qué está escrito doce veces lo mismo si
era más fácil decir “cada uno de los 12 príncipes trajo...” y enumeraríamos las
donaciones.
La primera respuesta,
tal vez la que sea más fácil de entender por su simpleza, es que en la Torá no
sobra ni falta una palabra. Si está escrito así es porque Di-s le dio un
sentido y así debe ser.
Otra interpretación
sería como si cada uno trajo su ofrenda como si fuera única y la motivación
para hacerlo sea distinta.
Y llevándolo a la
actualidad podemos ver principalmente en los Iamin Noraim la cantidad de gente
que asiste a las Tefilot y los motivos son tantos como personas haya. Hay
quienes lo hacen porque siempre concurren; otros porque es un buen momento para
juntarse en comunidad y ver conocidos; otros sólo para decir que van; otros
porque creen que pueden lavar su consciencia en esos días por conductas
repudiables durante el resto del año; etc. En fin, cada uno que concurre va
motivado por algo y cree que su motivación es única.
En otras palabras, estamos
ofrendando a Di-s el bien más escaso y limitado que nos dio: el tiempo.
Y debemos saber utilizarlo
porque nunca sabemos que deparará el mañana. Las dos veces que tenemos que recitar
el Shemá no son por un capricho. El de la mañana (al levantarnos) es para
agradecer tener un día más para disfrutar y el de la noche (al acostarnos) para
agradecer haber vivido un día más.
Di-s no nos dio las
mitzvot para que las recitemos como loritos parlanchines y las realicemos como
robots. Nos dio la Torá como una guía.
La Torá tiene la misma
raíz en hebreo que la palabra luz (or). Y no es casualidad. Como la luz ayuda a
brillar más en momentos claros e ilumina en momentos de oscuridad.
Y por sobre todas las
cosas ser fieles a Di-s. Porque también se habla sobre la infidelidad esta
semana.
Cada transgresión a una mitzvá es un
acto de infidelidad a Di-s pero en este caso el acto secreto no es hacia Él
sino hacia la Comunidad. Di-s sabe todo lo que hacemos, pero los hombres no.
Por eso decimos que la infidelidad es un
acto objetivo y no subjetivo. La acción se puede juzgar por sí misma y no por
una interpretación.
Recordémoslo siempre antes siquiera de
pensar en ser infieles, ya sea, contra Di-s o contra nuestra pareja. Un alma
queda incompleta y nuestro matrimonio, con Di-s o con la otra persona, queda destruido.
Seamos príncipes de
nuestra tribu, de nuestros días, de nuestra comunidad. Seamos fieles con
aquellos que amamos. Que nuestro amor sea como la Torá: que no sobre ni falte nada y por sobre todas las cosas que nos ayude a iluminar a quienes amamos.
Si no tienes un motivo
para ofrendarle a Di-s tu tiempo, te espero este Shabat para ayudarte a
encontrar uno.
Shabat Shalom
Lucas Fisbein
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