miércoles, 23 de mayo de 2018

Nasó


Cada vez que leo el texto de esta Parashá me pregunto por qué está escrito doce veces lo mismo si era más fácil decir “cada uno de los 12 príncipes trajo...” y enumeraríamos las donaciones.

La primera respuesta, tal vez la que sea más fácil de entender por su simpleza, es que en la Torá no sobra ni falta una palabra. Si está escrito así es porque Di-s le dio un sentido y así debe ser.

Otra interpretación sería como si cada uno trajo su ofrenda como si fuera única y la motivación para hacerlo sea distinta.

Y llevándolo a la actualidad podemos ver principalmente en los Iamin Noraim la cantidad de gente que asiste a las Tefilot y los motivos son tantos como personas haya. Hay quienes lo hacen porque siempre concurren; otros porque es un buen momento para juntarse en comunidad y ver conocidos; otros sólo para decir que van; otros porque creen que pueden lavar su consciencia en esos días por conductas repudiables durante el resto del año; etc. En fin, cada uno que concurre va motivado por algo y cree que su motivación es única.

En otras palabras, estamos ofrendando a Di-s el bien más escaso y limitado que nos dio: el tiempo.

Y debemos saber utilizarlo porque nunca sabemos que deparará el mañana. Las dos veces que tenemos que recitar el Shemá no son por un capricho. El de la mañana (al levantarnos) es para agradecer tener un día más para disfrutar y el de la noche (al acostarnos) para agradecer haber vivido un día más.

Di-s no nos dio las mitzvot para que las recitemos como loritos parlanchines y las realicemos como robots. Nos dio la Torá como una guía.

La Torá tiene la misma raíz en hebreo que la palabra luz (or). Y no es casualidad. Como la luz ayuda a brillar más en momentos claros e ilumina en momentos de oscuridad.

Y por sobre todas las cosas ser fieles a Di-s. Porque también se habla sobre la infidelidad esta semana.

Cada transgresión a una mitzvá es un acto de infidelidad a Di-s pero en este caso el acto secreto no es hacia Él sino hacia la Comunidad. Di-s sabe todo lo que hacemos, pero los hombres no.

Por eso decimos que la infidelidad es un acto objetivo y no subjetivo. La acción se puede juzgar por sí misma y no por una interpretación.

Recordémoslo siempre antes siquiera de pensar en ser infieles, ya sea, contra Di-s o contra nuestra pareja. Un alma queda incompleta y nuestro matrimonio, con Di-s o con la otra persona, queda destruido.

Seamos príncipes de nuestra tribu, de nuestros días, de nuestra comunidad. Seamos fieles con aquellos que amamos. Que nuestro amor sea como la Torá: que no sobre ni falte nada y por sobre todas las cosas que nos ayude a iluminar a quienes amamos.

Si no tienes un motivo para ofrendarle a Di-s tu tiempo, te espero este Shabat para ayudarte a encontrar uno.

Shabat Shalom

Lucas Fisbein

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