jueves, 30 de mayo de 2019

Bejukotai 5779


Esta semana tenemos una especie de manual sobre premios y castigos. Empieza D´s hablando sobre “Si siguen Mis leyes y se cuidan de cumplir Mis mandamientos,” (Levítico 26:3).

En otras palabras, nos da na descripción detallada de todas las bondades que tendríamos por seguir el camino de las mitzvot.

En contraposición nos dice “si no Me escuchan, y no cumplen todos estos mandamientos.” (Levitico 26:14), y nos da un listado de cosas malas que nos podría suceder.

Lo primero que me viene a la mente cuando leo todos estos pasukim es la obra de Nicolás Maquiavelo, El Príncipe, cuando cita que “De aquí surge una controversia: si es mejor ser amado que temido o viceversa. Se contesta que correspondería ser lo uno y lo otro, pero como resulta difícil combinar ambas cosas, es mucho más seguro ser temido que amado.”

Es decir que por temor a D´s debemos cumplir las mitzvot. ¿Pero qué clase de termor? ¿Se ha manifestado D´s acaso contra nosotros por poner obstáculos en el camino de un ciego? Y eso dicho metafóricamente ya que un obstáculo puede ser una obstrucción a la justicia.

¿Dónde está D´s para castigarnos? ¿Temerle a alguien que no podemos ver?

Esto me recuerda la historia de una persona que estaba perdiendo la fe en D´s y fue a ver su rabino. Se quejaba que no podía creer en algo que no podía ver. El rabino ni lento ni perezoso le pide que cierre los ojos y cuando lo hace lo abofetea. El hombre abre los ojos asombrados y le reprocha al rabino el golpe. “¿Cómo sabes que fui yo si no me viste?” le pregunta el rabino. “Porque lo sentí” respondió el hombre.

Y así es con D´s. No lo vemos, pero lo sentimos. Cumpliendo las mitzvot no vamos a ser ni mejores ni peores personas para los demás, pero sí para nosotros mismos.

Los castigos enumerados en la parashá son a título de ejemplo. Debemos temer no cumplir las mitzvot no por el castigo de D´s solamente sino por la falsedad que implica la doble moral dentro de nosotros.

Este Shabbat tomate unos minutos para pensar qué estás haciendo bien, qué está haciendo mal y qué podrías hacer para mejorar.

Ya con cumplir eso, estarás transitando el buen camino y seguramente D´s te recompensará.

Terminamos el libro de Levítico. Seguramente algo bueno hemos aprendido de su lectura.
¡Jazak, Jasak Venitjazek!

Shabbat Shalom

Lucas Fisbein

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