martes, 20 de noviembre de 2018

Vaishlaj 5779


“Esav corrió al encuentro de ellos. Abrazó [a Yaakov], y echándose sobre los hombros de él, lo besó. [Ambos] lloraron” (Vaishlaj 33:4).

De acuerdo al Midrash Esav quiso morder a Yaakov y D´s convirtió el cuello de Yaakov en mármol. Esav entonces se rompió los dientes. Si vemos el texto en hebreo hay unos puntos encima de este pasuk simbolizando los dientes rotos de Esav.

Cuando las acciones tienen a ser meras ilusiones a nuestras verdaderas intenciones, D´s va a poner los obstáculos necesarios para que no lo logremos.

¿Yaakov lloró porque se sentía mal por todo lo que le había hecho a su hermano? ¿Fue una forma de arrepentimiento? ¿Fue la emoción de verlo?

Podemos intentar responderlo de varias maneras y ninguna nos dejará con la certeza de saber que era la correcta.

Hasta tal vez era una estrategia de Yaakov para apaciguar la ira de su hermano. Recordemos que Yaakov no le roba la primogenitura a Esav sino que roba la bendición de Itzjak para el primogénito.

Yaakov era un estratega.

¿Nosotros somos estrategas? ¿Planificamos nuestras acciones para sacarle el mejor provecho? ¿Actuamos impulsivamente y luego nos arrepentimos? ¿O no planificamos nada por miedo a ser calificados de estructurados?

Yaakov atomiza el riesgo de que su hermano destruya todas sus posesiones. “Dividió a las personas que lo acompañaban en dos campamentos, junto con las ovejas, el ganado y los camellos” (Vaishlaj 32:8). “Dijo: “Si Esav viene y ataca un campamento, al menos el otro campamento sobrevivirá”” (Vaishlaj 32:9).

¿Frente a un problema como actuamos? ¿Nos detenemos a pensar cómo actuar o vamos directo al choque? Yaakov pensó y sobrevivió.

Muchas veces por actuar impulsivamente terminamos estrellándonos contra la pared de la realidad. Nos creemos capaces de todo sin recordar que sólo D´s tiene esa habilidad.

Y otras veces por pensar cómo actuar disfrazamos nuestras verdaderas intenciones.

¿Dónde está el límite? Se encuentra justo en el punto de equilibrio entre nuestra pasión y nuestro corazón. La pasión representa nuestra parte física y nuestros impulsos y el corazón nuestro ser espiritual y las mitzvot.

Encontremos ese equilibrio porque recién entonces podremos decir que tenemos mucho.

Shabat Shalom

Lucas Fisbein

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