¿Alguna vez nos pusimos a
pensar cómo respiramos? ¿O acaso nos preguntamos cómo es que el aire que entra
en nuestro cuerpo es el necesario para seguir viviendo?
Lo tomamos como algo natural. Como un camino que transitamos
desde una exhalación hasta la próxima. No nos detenemos a preguntarnos si la
próxima cantidad de aire será suficiente para inflar nuestros pulmones.
Vamos aprendiendo con cada
suspiro que el aire es de suma importancia para nuestra supervivencia pero que
en cierto momento nuestros pulmones no van a funcionar entonces recién ahí
sabremos que su función era por tiempo determinado.
Eso es lo que Dios nos
enseña en esta Parashá. “Mas hasta
el día de hoy, Dios no les dio corazón para saber, ojos para ver y oídos para
oír” (Deuteronomio 29:3).
En
retrospectiva todo parece más fácil. Para sacarnos un diez en una evaluación
hubiéramos estudiado más pero ¿lo sabíamos antes?
Hay
un diálogo interesante en la película Matrix donde Morpheus le dice a Neo “es
distinto conocer el camino que recorrerlo”.
Recorrer
el camino implica ir conociendo paso a paso los riesgos y eso nos da
experiencia. Conocerlo de antemano nos da precaución pero ya nos da la visión
subjetiva de quien nos lo enseña.
Y eso es lo que Dios nos
dice. Ahora abran los ojos y vean. ¿Quién les proveyó vestimenta? ¿Quién los
alimentó durante cuarenta años? ¿Miren sus pies y díganme si sus plantas están
destrozadas?
Si el Pueblo de Israel
hubiera sabido anticipadamente que los milagros de Dios eran hechos para ellos
seguramente los hubieran disfrutado y no quejado como cuando pidieron comer carne
o desafiado con el suceso de los espías.
A cada momento estamos
recorriendo un camino que no conocemos. Está en nosotros disfrutar de este
desconocimiento o entregarnos a la negación en cada paso en falso que podamos
dar.
Dios nos dio un corazón,
ojos y oídos y nos enseñó cómo funcionan. Está en nosotros darle sentido a esa
función: para bien o para mal.
Al terminar de recorrer el
camino sabremos cuál de las dos opciones hemos elegido.
Shabat Shalom
Lucas Fisbein
No hay comentarios:
Publicar un comentario