Resulta interesante cómo Dios nos da a elegir entre la vida y la muerte. Cualquier ser racional elegiría la vida aunque para comprender el pasuk en su totalidad tenemos que entender que significa la muerte.
El ser humano tiene un cuerpo físico que nace, crece y luego muere. Eso es inevitable. Pero también posee un cuerpo espiritual cuya vida comenzó con la Creación y perdurará por el resto de los días.
A esa elección es a la que Dios apunta. A nuestro ser espiritual.
Elegir la vida es seguir las mitzvot. Es alimentar a nuestro ser espiritual que permaneció dormido hasta Matan Torá. En el Sinaí todas las almas pasadas, presentes y futuras, estuvieron ahí aceptando un pacto con Dios.
El pacto de la vida.
Pero recordemos que también está nuestro ser físico que tiene deseos y necesidades que muchas veces pueden contrariar a nuestro ser espiritual.
Elegir la vida es encontrar la armonía entre nuestros seres de manera tal que el paso por este mundo no sea un obstáculo para el desarrollo de nuestro ser para el mundo venidero ni que una excesiva espiritualidad nos impida disfrutar de nuestro presente.
Y la elección entre la vida y la muerte es dirigida al Pueblo de Israel como un ser único. No se menciona explícitamente la palabra “Pueblo” sino que Dios se refiere a nosotros en segunda persona. Nos da la idea de comunidad donde cada miembro es importante y si faltara uno la cosa sería distinta.
Kol Israel arevin ze laze.
Cada uno de nosotros somos responsables por los otros. Cada uno de nosotros es responsable porque el otro elija siempre la vida.
Estamos ante las puertas de Iamim Noraim. Otro año más a punto de iniciarse y que mejor manera de comenzarlo que seguir eligiendo la vida.
Shabat Shalom
Lucas Fisbein
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