lunes, 5 de octubre de 2015

Bereshit

Como todos sabemos el mundo fue creado en seis días y en el séptimo Dios descansó. Ese descanso no implicó un desentendimiento de lo que había creado. Simplemente dejó que los acontecimientos siguieran su rumbo.

El hombre y la mujer ya habían sido creados y al darles libre albedrío les permitió elegir su rumbo. Se comete el famoso pecado de la manzana y aparece la primera pregunta que Dios le realiza al hombre “¿Dónde estás?” (Bereshit 3:9).

A simple vista parece una averiguación de la ubicación geográfica de Adán pero desde un punto de vista más profundo implica una visión en nuestro interior.

¿Dónde estamos? La respuesta es una fotografía de nuestro presente. Desde un punto de vista contable podemos definirnos como el Activo, nuestras buenas acciones y las que nos hacen mejores personas como nuestro Patrimonio Neto y las malas acciones o lo que debemos mejorar sería nuestro Pasivo.

Si nuestro Pasivo es mayor a nuestro Patrimonio Neto ciertamente tenemos que cambiar. Debemos acrecentar nuestro Patrimonio Neto con buenas acciones así el Resultado del Ejercicio sea diario, mensual o anual nos va a dar una ganancia espiritual que nos hará mejores personas.

Dios no le pregunta a Adán ¿dónde estás? porque quiere que le responda “me escondí” (Bereshit 3:10). Lo que Dios esperaba era una aceptación de la culpa por haber incurrido en el desobedecimiento de Sus Palabras.

Ciertamente el Patrimonio Neto de Adán fue negativo. Su “empresa” estaba quebrada. Por eso Dios lo expulsa del Gan Edén.

Dios quiere “empresas” con “ganancias” pero cuando estas empiezan a “perder” nos da la posibilidad de redimirnos.

Tenemos también otra pregunta importante “¿Dónde está tu hermano?” (Bereshit 4:9).

¿Y por qué es tan importante saberlo? Porque Dios nos dio la capacidad de sociabilizarnos. Nuestro hermano no es sólo alguien sanguíneo sino es cualquier semejante.

Por eso la respuesta de Cain “¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?” (Bereshit 4:9) es la que nunca debemos dar. No sólo somos los guardianes sino los responsables de que estén bien.

Kol Israel Arevin Ze La Ze

Todos somos responsables por el otro. Todos somos guardianes. No es una alternativa. Es la única opción.

Sólo así nuestra “empresa” tendrá siempre ganancias que podremos compartir con otras empresas.

Y ante cada pregunta de ¿dónde estoy? debemos mirar a nuestro alrededor y contestar “generando ganancias” que además compartimos con nuestros hermanos porque así como nosotros somos sus guardianes Dios es quién nos cuida en todo momento.

Comenzamos nuevamente el ciclo de lectura de la Torá. ¿Dónde estoy? Con mi hermano, en Comunidad, generando ganancia para las generaciones futuras.

Shabat Shalom


Lucas Fisbein

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