Como todos sabemos el mundo
fue creado en seis días y en el séptimo Dios descansó. Ese descanso no implicó
un desentendimiento de lo que había creado. Simplemente dejó que los
acontecimientos siguieran su rumbo.
El hombre y la mujer ya habían
sido creados y al darles libre albedrío les permitió elegir su rumbo. Se comete
el famoso pecado de la manzana y aparece la primera pregunta que Dios le
realiza al hombre “¿Dónde estás?” (Bereshit 3:9).
A simple vista parece una
averiguación de la ubicación geográfica de Adán pero desde un punto de vista
más profundo implica una visión en nuestro interior.
¿Dónde estamos? La respuesta
es una fotografía de nuestro presente. Desde un punto de vista contable podemos
definirnos como el Activo, nuestras buenas acciones y las que nos hacen mejores
personas como nuestro Patrimonio Neto y las malas acciones o lo que debemos mejorar
sería nuestro Pasivo.
Si nuestro Pasivo es mayor a
nuestro Patrimonio Neto ciertamente tenemos que cambiar. Debemos acrecentar
nuestro Patrimonio Neto con buenas acciones así el Resultado del Ejercicio sea
diario, mensual o anual nos va a dar una ganancia espiritual que nos hará
mejores personas.
Dios no le pregunta a Adán
¿dónde estás? porque quiere que le responda “me escondí” (Bereshit 3:10). Lo
que Dios esperaba era una aceptación de la culpa por haber incurrido en el desobedecimiento
de Sus Palabras.
Ciertamente el Patrimonio Neto
de Adán fue negativo. Su “empresa” estaba quebrada. Por eso Dios lo expulsa del
Gan Edén.
Dios quiere “empresas” con “ganancias”
pero cuando estas empiezan a “perder” nos da la posibilidad de redimirnos.
Tenemos también otra pregunta
importante “¿Dónde está tu hermano?” (Bereshit 4:9).
¿Y por qué es tan importante
saberlo? Porque Dios nos dio la capacidad de sociabilizarnos. Nuestro hermano
no es sólo alguien sanguíneo sino es cualquier semejante.
Por eso la respuesta de Cain “¿Acaso
soy yo el guardián de mi hermano?” (Bereshit 4:9) es la que nunca debemos dar.
No sólo somos los guardianes sino los responsables de que estén bien.
Kol Israel Arevin Ze La Ze
Todos somos responsables por
el otro. Todos somos guardianes. No es una alternativa. Es la única opción.
Sólo así nuestra “empresa”
tendrá siempre ganancias que podremos compartir con otras empresas.
Y ante cada pregunta de ¿dónde
estoy? debemos mirar a nuestro alrededor y contestar “generando ganancias” que
además compartimos con nuestros hermanos porque así como nosotros somos sus
guardianes Dios es quién nos cuida en todo momento.
Comenzamos nuevamente el ciclo
de lectura de la Torá. ¿Dónde estoy? Con mi hermano, en Comunidad, generando
ganancia para las generaciones futuras.
Shabat Shalom
Lucas Fisbein
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