De un lado el ejército Egipcio
avanzando hacia nosotros y por el otro lado el Iam Suf (Mar Rojo). ¿Qué escogemos?
Hubo un grupo que dijo “ No habían suficientes tumbas en
Egipto? ¿Por qué tuviste que sacarnos aquí para morir en el desierto? ¿Cómo
pudiste hacernos una cosa así, sacándonos de Egipto?” (Beshalaj 14:11).
En
cierto sentido era comprensible. En Egipto tenían comida y un lugar donde
descansar y no conocían otra forma de vida que no sea la esclavitud. Una
especie de Síndrome de Estocolmo.
Por
otro lado tenemos a Najshón Ben Amidanav quien se dio cuenta que volver hacia
donde venían los egipcios era suicidarse. En su interior supo que D´s no los
iba a abandonar. De acuerdo al Talmud Sota 37a, comenzó a adentrarse en el mar
aun antes que las aguas se hubieran abierto. Caminaba sin miedo y cuando las
aguas estaban a punto de cubrirlo se abrieron por obra de D´s.
“D´s
hizo retroceder el mar con un poderoso viento oriental, transformando el fondo
del mar en tierra seca. Las aguas fueron divididas.” (Beshalaj 14:21).
“Los israelitas entraron en el fondo del mar sobre tierra
seca. El agua estaba a su derecha e izquierda como [dos] murallas.”
(Beshalaj 14:22).
Los egipcios no pudieron cruzar. “Las aguas volvieron y cubrieron la caballería y los carros. De todo el
ejército del faraón que había perseguido [a los israelitas] hacia el mar, no
quedó ni uno.” (Beshalaj 14:28)
Recién entonces “Los israelitas vieron el gran
poder que D´s había desatado contra Egipto, y el pueblo sentía temor de Dios.
Creyeron en D´s y en Su siervo Moshé.” (Beshalaj 14:31)
Y por eso cantaron. Cantaron por primera vez
como personas libres. Y fue tanta la emoción que “Miriam la profetisa, hermana
de Aarón, tomó el tambor en su mano, y todas las mujeres la siguieron con
tambores y baile.” (Beshalaj 15:20)
Creyendo en D´s y teniendo fe
en Él, Najshon se animó a algo que parecía imposible. Y por eso tuvo su
recompensa como veremos en la Parashat Naso. Fue el primero en presentar sus
ofrendas para la dedicación del altar del Mishkan (Tabernáculo).
Siempre es más fácil pegar la
vuelta y volver con los egipcios. Estamos tan aferrados al sistema que fuera de
éste nos sentiríamos perdidos. Pero debemos abrir los ojos.
Debemos ser como Najshón.
Aunque sintamos que las aguas nos están tapando, si creemos en el poder de
Di-s, Él se encargará de abrirnos paso para poder llegar a nuestra Tierra
Prometida.
Shabat Shalom
Lucas Fisbein
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