Cada vez que leo el texto de
esta Parashá me surgen tres preguntas: 1) ¿Por qué se llama Iltró si narra la
entrega de Los Diez Mandamientos?; 2) ¿por qué fue en el Monte Sinai y no en
otro lugar? y 3) ¿qué pasó realmente ahí?
Para la primera pregunta debemos
entender que Iltró, además de ser el suegro de Moshé, era un sacerdote
midianita que buscó durante mucho tiempo respuestas de los dioses que adoraban
otras religiones. Cuando por fïn encontró respuestas, a través del Dios de
Abraham, decidió convertirse voluntariamente al judaísmo. Nuestra religión no
promueve la conversión por la fuerza ni asesina a quienes no quieran hacerlo.
Sólo un acto de fe por "motus propio" es lo permite que un gentil sea
aceptado como miembro del Pueblo de Israel. De ahí el nombre de esta Parashá,
que sirve para recordarnos que no debemos discriminar a aquellos que
voluntariamente aceptan pertenecer a nuestro pueblo, aunque halájicamente no lo
hayan sido de nacimiento.
La segunda pregunta tiene que
ver con la humildad. De acuerdo al Midrash, cuando D´s estaba preparándose para
entregar la Torá, todas las montañas se ofrecieron y declararon el por qué
pensaban que la Torá debería ser entregada sobre ellas. "Yo soy la
montaña más alta", dijo una. "No", dijo otra, "Yo soy la
montaña más empinada y por lo tanto la Torá debería entregarse sobre mi".
Una a una, todas declararon sus argumentos. Pero al final, D´s eligió al Monte
Sinai – no porque era el más alto o el más grande, sino porque, dice el
Midrash, es el más humilde.
Ser humilde es tener un conocimiento realista y no sesgado
de los que somos. Conocernos de tal manera que no exageremos lo que no
tenemos. El Monte Sinaí sabía que no era ni el más alto, ni el más
empinado e inclusive ni el más bello. Sólo sabía que era el que mejor preparado
estaba para que Moshé recibiera las Tablas en su cima.
Y la última gran pregunta es
qué pasó ahí. ¿Cómo un pueblo que venía de quejarse por no tener que comer
acepta firmarle un cheque en blanco a D´s.? “Todo lo que D´s ha hablado, nosotros haremos” (Iltró
19:8).
De
acuerdo al Midrash todos estuvimos ahí. Las almas de todos los yehudim de todos
los tiempos estuvimos presentes escuchando a D´s decir Los Diez Mandamientos.
Pero
alguien muy erudito en historia podría refutarnos que esas palabras de D´s
diciendo que son una copia de El Libro de los Muertos egipcios donde aparecen
frases como “No cometí homicidio; ni
jamás ordené a nadie que matara por mí.”,” No robé de los
huertos; ni pisoteé los campos.”
o “No cometí delito en el lugar
de la Justicia y la Verdad.”.
Hasta el primer documental Zeitgeist dedica un capítulo entero tratando de hacernos
creer que nuestros mandamientos son un plagio.
De acuerdo al Midrash D´s antes de revelarnos la
Torá a nosotros, se la ofreció a las 70 naciones del mundo. De ahí podemos comprender
por qué muchas cosas de otras culturas nos resultan familiares o son
prácticamente iguales a nuestros usos y costumbres. Los Diez Mandamientos no
son una copia de libro egipcio sino más bien al revés.
Eso fue lo que pasó en el Monte Sinaí. El Pueblo de
Israel aceptó la Torá. No importa si fue la versión oral o la escrita. Fuimos
los únicos que no pusimos reparo.
Y volviendo a la primera pregunta. Es muy
importante que se llame así la Parashá. Porque, así como Iltró decidió unirse a
nuestro Pueblo hay muchos que también desean hacerlo. Es nuestro deber para con
ellos, para con D´s, y principalmente para con nosotros mismos, aceptarlos sin
poner ningún reparo.
Si este Shabat vez a alguno, no lo apartes. No lo mires como si fuera
un extraño. Siéntate al lado. Que no sea un extraño en tu comunidad. Integralo,
porque esa persona no es conversa, como algunos los llaman. Es yehudí. Como
Moshé, como Iltró, como vos y como yo.
Shabat Shalom
Lucas Fisbein
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