martes, 22 de enero de 2019

Iltró 5779


Cada vez que leo el texto de esta Parashá me surgen tres preguntas: 1) ¿Por qué se llama Iltró si narra la entrega de Los Diez Mandamientos?; 2) ¿por qué fue en el Monte Sinai y no en otro lugar? y 3) ¿qué pasó realmente ahí?

Para la primera pregunta debemos entender que Iltró, además de ser el suegro de Moshé, era un sacerdote midianita que buscó durante mucho tiempo respuestas de los dioses que adoraban otras religiones. Cuando por fïn encontró respuestas, a través del Dios de Abraham, decidió convertirse voluntariamente al judaísmo. Nuestra religión no promueve la conversión por la fuerza ni asesina a quienes no quieran hacerlo. Sólo un acto de fe por "motus propio" es lo permite que un gentil sea aceptado como miembro del Pueblo de Israel. De ahí el nombre de esta Parashá, que sirve para recordarnos que no debemos discriminar a aquellos que voluntariamente aceptan pertenecer a nuestro pueblo, aunque halájicamente no lo hayan sido de nacimiento.

La segunda pregunta tiene que ver con la humildad. De acuerdo al Midrash, cuando D´s estaba preparándose para entregar la Torá, todas las montañas se ofrecieron y declararon el por qué pensaban que la Torá debería ser entregada sobre ellas. "Yo soy la montaña más alta", dijo una. "No", dijo otra, "Yo soy la montaña más empinada y por lo tanto la Torá debería entregarse sobre mi". Una a una, todas declararon sus argumentos. Pero al final, D´s eligió al Monte Sinai – no porque era el más alto o el más grande, sino porque, dice el Midrash, es el más humilde.

Ser humilde es tener un conocimiento realista y no sesgado de los que somos. Conocernos de tal manera que no exageremos lo que no tenemos. El Monte Sinaí sabía que no era ni el más alto, ni el más empinado e inclusive ni el más bello. Sólo sabía que era el que mejor preparado estaba para que Moshé recibiera las Tablas en su cima.

Y la última gran pregunta es qué pasó ahí. ¿Cómo un pueblo que venía de quejarse por no tener que comer acepta firmarle un cheque en blanco a D´s.? “Todo lo que D´s ha hablado, nosotros haremos” (Iltró 19:8).

De acuerdo al Midrash todos estuvimos ahí. Las almas de todos los yehudim de todos los tiempos estuvimos presentes escuchando a D´s decir Los Diez Mandamientos.

Pero alguien muy erudito en historia podría refutarnos que esas palabras de D´s diciendo que son una copia de El Libro de los Muertos egipcios donde aparecen frases como “No cometí homicidio; ni jamás ordené a nadie que matara por mí.”,” No robé de los huertos; ni pisoteé los campos.” o “No cometí delito en el lugar de la Justicia y la Verdad.”. Hasta el primer documental Zeitgeist dedica un capítulo entero tratando de hacernos creer que nuestros mandamientos son un plagio.

De acuerdo al Midrash D´s antes de revelarnos la Torá a nosotros, se la ofreció a las 70 naciones del mundo. De ahí podemos comprender por qué muchas cosas de otras culturas nos resultan familiares o son prácticamente iguales a nuestros usos y costumbres. Los Diez Mandamientos no son una copia de libro egipcio sino más bien al revés.

Eso fue lo que pasó en el Monte Sinaí. El Pueblo de Israel aceptó la Torá. No importa si fue la versión oral o la escrita. Fuimos los únicos que no pusimos reparo.

Y volviendo a la primera pregunta. Es muy importante que se llame así la Parashá. Porque, así como Iltró decidió unirse a nuestro Pueblo hay muchos que también desean hacerlo. Es nuestro deber para con ellos, para con D´s, y principalmente para con nosotros mismos, aceptarlos sin poner ningún reparo.

Si este Shabat vez a alguno, no lo apartes. No lo mires como si fuera un extraño. Siéntate al lado. Que no sea un extraño en tu comunidad. Integralo, porque esa persona no es conversa, como algunos los llaman. Es yehudí. Como Moshé, como Iltró, como vos y como yo.

Shabat Shalom

Lucas Fisbein

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