miércoles, 9 de julio de 2014

Pinjas

En esta Parashá Moshé designa a Yehoshua como su sucesor para dirigir la entrada del Pueblo de Israel a la Tierra Prometida. Recordemos que después del pecado con la roca Moshé fue castigado por Dios prohibiéndole su entrada.

Ahora bien, ¿por qué no se llama Yehoshua y sí se llama Pinjas esta Parashá?

La respuesta la encontramos en la incitación a la idolatría que los Moabitas, descendientes de Lot, llevaron al Pueblo de Israel.

Pinjas, nieto de Aaron, hijo de Eleazar, cansado de ver como los valores de Dios eran ignorados cambiándolos por una falsa idolatría a Baal Peor, asesina al príncipe de la tribu de Shimón, Zimrí, y a la princesa Midianita Cazbí.

La ira de Dios por la idolatría, con el cual quebrantaban el Segundo Mandamiento, fue la aniquilación de gran parte del Pueblo de Israel.

Sólo el acto de Pinjas fue capaz de detener la ira de Dios.

Dios recompensa a Pinjas otorgándole el status de Cohen. No era Cohen porque cuando se a Aaron y su progenie los designaron Cohahim Pinjas ya había nacido y por consiguiente no era hijo de un Cohen.

¿Entonces por qué Pinjas no fue designado como sucesor de Moshe?

Porque si bien detuvo la ira de Dios lo hizo de un modo en que no se correspondía con las enseñanzas de la Torá: ante todo preservar la vida.

Este principio se mantiene en nuestros días cuando la Hatzaba tiene que detener los lanzamientos de cohetes sobre Israel avisa con suficiente tiempo para que los habitantes de la zona despejen el lugar.

Aún ante una amenaza preservar la vida de quienes nos atacan es un acto de valor mucho más grande que atravesarlos con nuestras lanzas.

Como en aquella época que la paz llegue pronto en nuestros días.

Shabat Shalom


Lucas Fisbein

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