martes, 23 de septiembre de 2014

Haazinu

Obesidad. En esta Parashá Dios nos habla de las consecuencias de comer en demasía. ¿En qué parte? Cuando nos dice “ustedes engordarán… y… abandonarán a Dios”

¿Qué tiene que ver la obesidad con abandonar a Dios?

Cuando uno es muy exitoso en la vida y la “buena suerte” está de su lado, tendemos a olvidar que es la voluntad de Dios que así sea. Está en nuestra naturaleza porque Dios nos hizo imperfectos.

Comemos en demasía para satisfacer nuestro ser físico olvidando por completo a nuestro ser espiritual.

Y generamos un círculo vicioso en el cual queremos cada vez comida para satisfacernos porque no tenemos un límite. En cambio para nuestro ser espiritual el límite es el estudio constante de la Torá.

Nuestro ser espiritual siempre queda satisfecho mientras que nuestro ser físico fagocita sin límites.

No significa que no debamos comer todo lo que queramos sino intentar encontrar un punto de equilibrio entre lo que nos alimenta física y espiritualmente.

La obesidad es una enfermedad no sólo para nuestro ser físico.

Ahora que estamos en Iamin Noraim es un buen momento para pensar y recapacitar si queremos ser obesos el próximo año.

Si deseamos no serlo, la mejor manera de hacerlo no es dejar de comer, sino mirar al cielo y agradecerle a Dios que nos hizo darnos cuenta, de que nunca es tarde para encontrar el equilibrio.

ShanaTova Umetuka

Shabat Shalom


Lucas Fisbein

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