Cuando leemos Bereshit
aprendemos que Dios separó la luz de la oscuridad. Con la novena plaga le quita
a Mitzraim la posibilidad de ver la luz. El mundo ya no era como Él lo había
creado.
No era un mundo donde el
Pueblo de Israel era libre. Era un pueblo oprimido. Faltaba re crear el mundo
para que nuestro pueblo se iluminase.
Paró aún mantenía endurecido
su corazón.
Por eso la décima plaga es la
demostración del Poder Creador de Dios. Él nos da la vida, Él nos la puede
quitar.
Matar a los primogénitos
significaba condicionar el futuro.
Sólo recién ahí se nos entregó
la primera Mitzvá “Este mes será el mes cabeza para ustedes. Será el primer mes
del año.”
Nosotros celebramos Rosh
Hashaná en el séptimo mes. ¿No hubiera sido mejor que el primer mes sea el del
comienzo del nuevo año?
La creación del mundo fue
anterior a la del hombre pero sólo cuando empezamos a ser libres y transitar el
camino de la Torá es cuando comenzamos a contar los meses.
Cada año recordamos la salida
de Mitzraim comiendo alimentos que no contengan jametz. Lo hacemos como un
recordatorio de lo rápido que tuvimos que dejar la esclavitud pero también como
un impedimiento para que leuden nuestras ganas de volver a la esclavitud.
Iniciamos el camino de la libertad
hacia la Tierra Prometida.
A pesar de todos los
inconvenientes llegamos a destino.
Así como Dios nos acompañó en
esta travesía, es como nos acompaña todos los días.
Sólo debemos sentir su
presencia.
Shabat Shalom
Lucas Fisbein
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