En el texto que leemos esta
semana se nos dice “Estos son los descendientes de Aaron y Moshé el día en que
Dios le habló a Moshé en el Monte Sinaí” para después darnos solamente el
nombre de los hijos de Aaron.
¿Por qué no menciona a los
hijos de Moshé también?
Nuestros sabios interpretan que
al ser alumnos de Moshé sus sobrinos, son considerados como sus hijos. Se dice
que quien enseña Torá al hijo de otra persona es como si realmente fuera un
hijo legítimo.
Educar a una persona es
transmitirle parte de nuestro ser, nuestro ADN intelectual. Como cuando tenemos
un hijo le transmitimos nuestros genes, cuando le enseñamos algo le estamos
dando parte de nuestros pensamientos.
No existe enseñar algo
objetivamente sino que está influenciado por quien transmite esa enseñanza. Por
eso debemos ser cuidadosos en la forma en que transmitimos nuestros
conocimientos ya que nuestros hijos pueden llevarse un concepto equivocado de
lo que queremos enseñar.
Además está la forma en que
uno siente que lo enseña. Si uno transmite conocimientos por obligación como
aquel que dicta un curso sólo por el hecho de estar obligado a hacerlo, el
conocimiento de sus “hijos” será estéril y su interés por profundizar los temas
será nulo.
En cambio quien lo hace con
vocación y poniendo el corazón en cada nueva enseñanza despertará en sus
alumnos la pasión por seguir profundizando lo que aprendieron.
Eso fue lo que Moshé logro con
los hijos de Aaron.
Eso es lo que nosotros debemos
lograr con nuestros hijos. Lo que le transmitimos, lo que va a quedar de nosotros
cuando ya no estemos, debe ser entregado con el mismo amor con el que Dios nos
entregó la Torá.
Moshé fue el primer maestro de
Torá que hubo. La pasión que tuvo al transmitirla es la misma que debemos tener
nosotros para nuestros hijos. Y como bien en el texto queda reflejado: no solo
a nuestros hijos de sangre sino a todo aquel que quiera sumarse a aprender lo
mucho que tenemos por enseñar.
El conocimiento es ilimitado. Alumnos
son los que sobran. Faltan maestros con vocación para engendrar nuevos hijos.
Si te sentís capacitado no
pierdas el tiempo. El momento es ahora y la Torá nuestra guía.
Shabat Shalom
Lucas Fisbein
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