Llegamos al final del libro Levítico
y una mitzva importante es la que hace referencia a ayudar al necesitado. El
texto dice “Cuando tu hermano
empobrezca y pierda la aptitud de mantenerse en la comunidad, debes acudir en
su ayuda”.
El
término empobrezca se refiere a una situación sostenida en el tiempo. No nos
dice cuando tu hermano sea pobre sino que trata de anticiparnos a ese problema.
No esperes a que sea pobre sino ayúdalo antes de serlo ya que ahí puede ser
demasiado tarde.
Como
analogía tomemos el ejemplo de una taza de porcelana que está en el estante. De
repente se cae. Podemos tomarla en nuestras manos antes que toque el suelo y la
taza seguirá siendo la misma. Una vez estrellada contra el piso y rota en mil
pedazos por más que utilicemos el mejor pegamento para restaurarla la taza no
será la misma.
También
el texto nos indica que “No tomes de él [interés] anticipado ni interés
acumulado”.
Esto
no se refiere al interés financiero que todos conocemos. La Torá nos habla acá
de no aprovecharnos de quien nos necesita. De no sacar ventaja de nuestra
posición para lograr un beneficio. La ayuda debe brindarse por el mero hecho de
ayudar. Quien está en desventaja podría aceptar cláusulas leoninas con tal de
salir de tu situación.
Lo
que busca la Torá es impedir que la persona que necesita ayuda se sienta mal
por ellos. El texto no nos dice “Debes ayudar a tu hermano cuando este te lo
pida”.
Por
el contrario nos enseña a estar siempre atentos a sus necesidades porque en las
buenas todos somos hermanos. El típico “si tuviera te ayudaría” parece florecer
como el campo luego de sembrado.
Tener
tenemos todos para ayudarnos. No es sólo el dinero lo que necesita la gente. Vivimos
en un mundo materialista pero no olvidemos que lo material es transitorio.
A
veces una palmada en el hombro de aliento, una palabra de agradecimiento o una
muestra de gratitud puede enriquecer hasta al más pobre.
Y
ser pobre no es tener menos que antes. Ser pobre es tener necesidades que no
pueden ser autosatisfechas.
La
vida dentro de una kehilá es tratar de que ninguno de sus miembros empobrezca.
Podemos no ser hermanos de sangre pero somos todos productos de la creación de
Dios.
Terminamos
otro libro de la Torá sabiendo que tenemos dos oídos para escuchar más a
quienes nos necesitan y una sola boca para pedir menos.
¡Jazak,
Jasak Venitjazek!
Shabat
Shalom
Lucas
Fisbein
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