Sin banalizar la imagen
de Moshé, ¿vieron cuando esta semana los noticieros se alardeaban de la frase “Messi
de Maradonizó”? En esta parashá vemos como Moshé se humanizó. Dejó de lado su
parte espiritual de líder y encolerizó sentenciando su destino a no entrar a la
Tierra de Israel.
Hay tres aspectos
fundamentales en el golpe a la piedra que llevaron a D´s a tomar tan dura
decisión con quien fuera el elegido para liderar al Pueblo de Israel desde el
éxodo de Egipto hasta la Tierra Prometida.
En primer lugar, la orden
fue “Toma la vara, y tú y Aarón reúnan a la comunidad. Hablen al
peñasco en presencia de ellos, y despedirá su agua. De este modo darás agua del
peñasco, y les permitirás beber a la comunidad y a su ganado”. (Bamidbar
20:8). En cambio, “Moshé levantó la mano, y golpeó el peñasco dos veces con su
vara. Una enorme cantidad de agua salió a borbotones, y la comunidad y sus
animales pudieron beber.” (Bamidbar 20:11).
¿Por qué D´s la primera vez le
pide golpee la roca y esta vez le pide que le hable? Porque la primera vez que Dios le
ordenó lo concerniente a la piedra fue luego de la salida de Egipto. Para aquel
entonces el lenguaje que entendía el pueblo, luego de haber estado tantos años
esclavizado, era el de los golpes. Luego de abandonar esclavitud los golpes dieron
paso las palabras de libertad.
Moshé no se adaptó a los
tiempos que corrían. Y es lo que nos pasa muchas veces a nosotros. No nos
adaptamos a los cambios y vivimos esclavos de paradigmas que desaparecieron sin
que nos hayamos dado cuenta.
En segundo lugar,
pareciera ser que Moshé cree escuchar las mismas palabras que años atrás. Ni el
más justo entre los justos se salva del pecado de querer adivinar las palabras
de D´s. No escucharlo es faltarle el respeto.
Y en tercer lugar fue con
ira como transmitió la orden divina. ““¡Escuchen ahora, ustedes,
rebeldes! –gritó Moshé–.” (Badmidbar 20:10). Sintió rabia hacia el pueblo
que lideraba. ¿Cómo un líder podía sentir algo distinto de alegría
transmitiendo la palabra de D´s?
Debemos escuchar
atentamente antes de actuar por más que el mensaje pueda ser el mismo. No
hacerlo con furia sino con alegría. Y además saber adaptarnos a los tiempos que
corren para que nuestras acciones no parezcan obsoletas ante la mirada de
nuestros semejantes.
Resulta claro que no
somos Moshé liderando un pueblo por el desierto pero a veces nuestras acciones
son seguidas por mucha gente.
No repitamos sus porque
de hacerlo podemos quedar sentenciados a no entrar nunca a nuestra tierra
prometida.
Shabbat Shalom
Lucas Fisbein
No hay comentarios:
Publicar un comentario