Esta parashá empieza con “Kóraj
hijo de Itzhar (nieto de Kehat y bisnieto de Leví) inició una rebelión junto
con Datán y Aviram (hijos de Eliav) y On hijo de Pélet, descendientes de Reuvén.”
(Bamidbar 16:1)
Desafiar el liderazgo de Moshé era como desafiar
directamente a D´s. “Se manifestaron contra Moshé y Aarón, y les
declararon: “¡Se han extralimitado! Todas las personas de la comunidad son
santas, y D´s está con ellas. ¿Por qué se ponen ustedes por encima de la
congregación de D´s?”.” (Bamidbar 16:3)
¿Por qué lo hizo?
Una primera interpretación es que sintió celos y
envidia de no tener una posición de privilegio. Al pertenecer también a la
tribu de Levi sentía que era dejado de lado. Es decir, importaba más el puesto
que la tarea en sí. Muchas veces vemos en distintos ámbitos que se busca más
ostentar el título de, que la acción por la acción misma.
Otra interpretación más profunda nos lleva a la
conclusión de que creía que por poseer enormes riquezas tenía un derecho
adquirido para ser un líder. ¿Cuántas veces creemos que el dinero da poder?
¿Qué por ser ricos, por alguna manera decirlo, no vamos a robar para tener más?
Ocurre a menudo que la gente que tiene riquezas
materiales tiende a ostentar poder por sobre aquellos que tienen menos
recursos. Ejemplos sobran, pero para no puntualizar ni entrar en discusiones
políticas el más vulgar es del voto por el bolsón de comida.
En algunos casos esta gente logra el cometido, en
otros no. La gente débil espiritualmente pierde la batalla. Quienes pierden la
fe en que una situación económica mala es transitoria, lo único que obtienen es
una sumisión total a quien le soluciona momentáneamente su problema con un
efecto placebo que genera dependencia como una droga peligrosa llegando incluso
a la necesidad de cometer delitos para seguir manteniendo el privilegio.
Moshé, en cambio, poseía una enorme riqueza
espiritual e intentó apaciguar la irá de Koraj. “Entonces Moshé envió un
mensaje para convocar a Datán y a Aviram, los hijos de Eliav. “¡No iremos! –fue
la respuesta de ellos–.” (Bamidbar 16:12)
Ni con toda su riqueza pudo Koraj comprar la
voluntad de Dios. El incienso llevado por Aaron fue el aceptado por D´s. Esto
demostró que Koraj y su gente no eran dignos para asumir el cargo de Sacerdote
del Templo. En vez de sumarse y ver en qué podía contribuir, Koraj quería todo
el poder y el prestigio sólo para él.
El castigo de D´s a Koraj fue más que
ejemplificador. “La tierra abrió su boca, y los tragó a ellos y a
sus casas, junto con todos los hombres que estaban con Kóraj y la propiedad de
ellos” (Bamidbar 16:32)
D´s nos enseñó que, a pesar de tener enormes
riquezas materiales en la vida, bajo tierra somos todos iguales.
Shabbat Shalom
Lucas Fisbein
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