Resulta interesante mirar el
texto de esta semana desde una perspectiva de actualidad política de nuestro
país.
Pensemos
el pasuk “Si alguna vez olvidas a Dios tu Señor, y sigues a otros dioses,
adorándolos e inclinándote ante ellos, les atestiguo hoy que ustedes serán
totalmente aniquilados.” (Devarim 8:19).
Transformemos
las palabras a “si alguna vez olvidas las promesas de tu plataforma electoral y
haces otras cosas, serás aniquilado políticamente”.
Y
eso es lo que pasa cuando quienes tienen la potestad de dirigir nuestra nación
prometen, sin importar la ideología política, medidas tendientes a llevarnos a
un país donde pareciera que mana leche y miel por doquier.
La
historia nos ha demostrado que ningún político cumplió con lo que prometió y su
aniquilamiento se ve en los resultados de las elecciones cuando buscan un
segundo mandato.
Y
pensemos en nosotros también. ¿Cumplimos lo que prometemos? ¿Cuándo hacemos una
promesa nos percatamos de si somos capaces de cumplirla? ¿Y cuántas veces
hacemos promesas porque tenemos la panza
llena y empachados por esa situación nos imaginamos escenarios imposibles?
“Entonces es posible que comas
y estés satisfecho, construyendo buenas casas y viviendo en ellas. Es posible
que tus manadas y rebaños se acrecienten, y amases mucha plata y oro: es
posible que todo lo que poseas se acreciente. Pero entonces tu corazón puede volverse altivo, y olvides a
Dios tu Señor, El Que te sacó de la casa de esclavos que era Egipto” (Devarim
8:12 a 8:14).
Como
un político en ascenso nos olvidamos de nuestras bases. Así como éste olvida
que el pueblo es quien tiene la potestad de elegirlo nosotros olvidamos que
todo lo que tenemos es gracias a D´s.
Es
fácil sentir olvidarnos de D´s cuando estamos más allá del primer nivel de nuestra
Pirámide de Maslow. Cuando nuestras necesidades básicas se encuentran
cubiertas, olvidamos quien logró ese proceso. Lo atribuimos a nuestra destreza,
capacidad, aptitud, etc, pero no recordamos que D´s fue quien nos puso ahí.
Nuestro
bienestar no viene porque D´s nos satisface en todas nuestras necesidades.
Viene a colación de que Él nos da todas las herramientas para que nosotros
podamos encontrarlo.
Así
como el político no debe olvidarse del pueblo que lo elige, nosotros no podemos
olvidar a D´s.
No
vaya a ser que perdamos la elección para gobernar nuestras vidas.
Shabbat
Shalom
Lucas
Fisbein
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