El
texto de esta semana comienza con una alegoría al libre albedrío que poseemos: “Por
consiguiente, pueden ver que estoy poniendo delante de ustedes tanto una
bendición como una maldición.” (Devarim 11:26).
D´s
nos da la opción de optar por el bien o por el mal. Si optamos por el bien vendrán
bendiciones, caso contrario maldiciones.
Ahora
bien, ¿bajo qué escala de valores medimos nuestra opción para saber si tomamos
un camino u otro?
En
el pasuk mencionado ut supra claramente se refiere a las mitzvot pero podemos
extrapolarlo a todos los aspectos de nuestra vida.
Si
sembramos el bien vamos a cosechar el bien, pero si hay sembramos mal no
esperemos nunca una cosecha satisfactoria.
Y
resulta aún más complejo, de acuerdo a los tiempos que corren, cuando nuestra
elección no es por el lado del bien sino por el lado del menos malo, ¿qué
ocurre con la “maldición”?
Toda
acción o decisión trae aparejadas consecuencias. Con el diario del lunes somos
todos cosechadores del bien, pero al momento de elegir muchas veces nos vemos
afectados e influenciados por factores externos que pueden hacer modificar
nuestra elección.
Por
eso podemos extrapolar otro pasuk que nos dice “Debes indagar e investigar,
haciendo una cuidadosa pesquisa.“ (Devarim 13:15).
Es mejor pisar el freno al
llegar la bifurcación y hacer el análisis FODA (fortalezas, oportunidades,
debilidades y amenazas). Tomar un rumbo implica una elección entre esas dos
alternativas. Mientras más información tengamos más seguros estaremos.
Todos elegimos siempre el
camino de la bendición. Lo que ocurre es que lo que es bendición para algunos
puede resultar maldición para otros.
Lo importante es saber
respetar a quien opina distinto porque de no hacerlo seguramente estaríamos
escogiendo el camino de la maldición.
Somos humanos, cometemos
errores. Cada paso que damos es una elección de un camino.
Shabbat es un momento para
replantearnos cuál es el rumbo que queremos para nuestro futuro. La Tefilá es
el instrumento que tenemos para comunicarnos con D´s y escuchar, aunque sea en
sentido figurado, su aprobación o no sobre lo que estamos haciendo.
El conductor Matías Martín
solía preguntar “Vos chabón, ¿de qué lado estás?”
Espero que tu respuesta sea: “del
lado de la bendición”. Caso contrario siempre estás a tiempo de cambiar el
rumbo.
Shabbat Shalom
Lucas Fisbein
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