jueves, 5 de septiembre de 2019

Shoftim 5779


“No tuerzas la justicia y no des consideración especial [a nadie]. No tomes sobornos, puesto que el soborno hace ciego al sabio y pervierte las palabras de los justos.” (Devarim 16:19).

En cada momento de nuestras vidas somos jueces. Nos la pasamos juzgando las actitudes ajenas como si fueran propias y olvidamos las circunstancias que llevan a la persona a actuar de tal o cual manera. ¿Torcemos la justicia por ser subjetivos? Cuando son actos que no están reglados por ninguna normativa, ¿con qué vara juzgamos?

También debemos ser cautos a la hora de administrar la justicia. No tomemos literalmente este pasuk “Al acusado se le dará muerte sólo por el testimonio de dos o tres testigos. No se le dará muerte por el testimonio de un [solo] testigo.” (Devarim 17:6).

Interpretemos en este caso que un solo testigo no es suficiente para que saquemos conclusiones en situaciones en las que somos ajenos y no tenemos la suficiente información para armarnos de un juicio de valor sobre el veredicto que tomaremos.

Una persona puede mentir como testigo para perjudicar a otra. Dos personas también, pero en algún punto si mienten se contradirán y ahí se demostrará la inocencia o no de quien es juzgado.

Pero no nos referimos sólo a los juicios que se realizan en los tribunales sino en todo juicio o suposición que realizamos.

Es fácil juzgar a quien hace algo mientras nosotros nos quedamos cruzados de brazos sin hacer nada. Es fácil juzgar a otro, pero ¿somos capaces de juzgarnos a nosotros mismos?
Empezamos a transitar el mes de Elúl. Un mes de reflexión en donde somos juzgados por D´s pero no debemos detenernos con que Él siempre nos perdona.

Recordemos la primera pregunta que aparece en la Torá “¿Dónde estás?” (Bereshit 3:9) y saquémonos una foto imaginaria de donde nos encontramos. ¿Estamos donde queremos? ¿Somos capaces de cambiar? ¿Hacia dónde estamos yendo?

Por eso tenemos un mes entero para reflexionar, para juzgarnos, sin sobornarnos, porque nos estaríamos engañando. La vida no es de color rosa. Es del color que nosotros querramos.

Que la respuesta a la pregunta de donde estamos sea en el camino correcto.

Si no es así, estás a tiempo de enderezarte. Caminante no hay camino, se hace camino al andar. La justicia no es ciega, pero sí puede serlo nuestra manera de juzgar.

Este Shabbat tomate unos minutos para pensar hacia dónde queres ir y respondete donde estás. Juzgate. Si tenes dudas consúltalo con tu entorno. Ellos son los mejores testigos que podes tener.

Shabbat Shalom

Lucas Fisbein

No hay comentarios:

Publicar un comentario