“No
tuerzas la justicia y no des consideración especial [a nadie]. No tomes
sobornos, puesto que el soborno hace ciego al sabio y pervierte las palabras de
los justos.” (Devarim 16:19).
En
cada momento de nuestras vidas somos jueces. Nos la pasamos juzgando las
actitudes ajenas como si fueran propias y olvidamos las circunstancias que
llevan a la persona a actuar de tal o cual manera. ¿Torcemos la justicia por
ser subjetivos? Cuando son actos que no están reglados por ninguna normativa,
¿con qué vara juzgamos?
También
debemos ser cautos a la hora de administrar la justicia. No tomemos
literalmente este pasuk “Al acusado se le dará muerte sólo por el testimonio de
dos o tres testigos. No se le dará muerte por el testimonio de un [solo]
testigo.” (Devarim 17:6).
Interpretemos
en este caso que un solo testigo no es suficiente para que saquemos
conclusiones en situaciones en las que somos ajenos y no tenemos la suficiente
información para armarnos de un juicio de valor sobre el veredicto que
tomaremos.
Una
persona puede mentir como testigo para perjudicar a otra. Dos personas también,
pero en algún punto si mienten se contradirán y ahí se demostrará la
inocencia o no de quien es juzgado.
Pero
no nos referimos sólo a los juicios que se realizan en los tribunales sino en
todo juicio o suposición que realizamos.
Es
fácil juzgar a quien hace algo mientras nosotros nos quedamos cruzados de
brazos sin hacer nada. Es fácil juzgar a otro, pero ¿somos capaces de juzgarnos
a nosotros mismos?
Empezamos
a transitar el mes de Elúl. Un mes de reflexión en donde somos juzgados por D´s
pero no debemos detenernos con que Él siempre nos perdona.
Recordemos
la primera pregunta que aparece en la Torá “¿Dónde estás?” (Bereshit
3:9) y saquémonos una foto imaginaria de donde nos encontramos. ¿Estamos donde
queremos? ¿Somos capaces de cambiar? ¿Hacia dónde estamos yendo?
Por
eso tenemos un mes entero para reflexionar, para juzgarnos, sin sobornarnos,
porque nos estaríamos engañando. La vida no es de color rosa. Es del color que
nosotros querramos.
Que
la respuesta a la pregunta de donde estamos sea en el camino correcto.
Si
no es así, estás a tiempo de enderezarte. Caminante no hay camino, se hace
camino al andar. La justicia no es ciega, pero sí puede serlo nuestra manera de
juzgar.
Este
Shabbat tomate unos minutos para pensar hacia dónde queres ir y respondete
donde estás. Juzgate. Si tenes dudas consúltalo con tu entorno. Ellos son los
mejores testigos que podes tener.
Shabbat
Shalom
Lucas
Fisbein
No hay comentarios:
Publicar un comentario