“Éste es Mi pacto que establezco contigo y con tus descendientes, que deben guardar: deben circuncidar a todo varón” (Parashat Lej Lejá 17:10).
El
Brit Milá o circuncisión no es algo exclusivo del Pueblo de Israel ni aparece
por primera vez en esta Parashá.
En
el antiguo Egipto era costumbre realizarla en los hombres de clase alta para
marcar una distinción de élite.
Lo
que viene a simbolizar en este relato es que todos somos iguales ante D´s
independientemente de la casta, sector social, origen, etc. No hay distinción.
Todo judío a los ocho días de nacer debe ser circuncidado con las salvedades
médicas que evolucionan a lo largo del tiempo.
La
pregunta inmediata a este precepto es por qué son ocho días. El mundo fue
creado en seis días y el séptimo D´s descansó. Para asegurarnos que el bebé
pase completamente un Shabat es que son ocho días.
Pero
además de la parte religiosa hay conceptos de índole médico que favorecen a la
realización del Brit Milá. La prevalencia de cáncer testicular, de
infecciones del tracto urinario y sus complicaciones asociadas y de
enfermedades de transmisión sexual, son mucho menores entre los varones
circuncidados.
Es
un pacto que no distingue entre las personas y tiene muchísimas ventajas pero aun
así hay quienes lo objetan. Y esto me trae a colación la postura de las persona
anti vacunas. Si hay algo que hace bien, ¿por qué buscarle la vuelta a la
negatividad de las cosas?
Las
enfermedades no distinguen entre ricos y pobres cuando te la contagias. Es
verdad que una persona con mayores recursos puede acceder a mejores
prestaciones asistenciales pero por dentro del cuerpo la enfermedad es la
misma.
D´s
impone con el Brit Milá la idea de igualdad de clases. Ante sus ojos no hay
diferencias. No es necesario ser de una casta para que te circunciden.
Esa
es una de las razones del por qué donde hay una división de poderes y algunos
hombres se creen más cercanos a D´s que otros es que no es común esta práctica
salvo por razones médicas.
Tampoco
importa las corrientes del judaísmo: ortodoxos, conservadores y en menor medida
reformistas siguen respetando el pacto.
Y
para quienes acusan de mutilación este acto hay que recordarles que para que
sea así la persona que lo padece debe sufrir de por vida la consecuencia de
perder lo que es quitado. Con el Brit Milá no pasa.
Es
un pacto individual que debe ser vigilado en forma comunitaria. Ayudemos a que
todos los varones puedan cumplirlo. No vaya a ser que por tener algo de más a
la larga la relación con D´s sea para menos.
Shabat
Shalom
Lucas
Fisbein
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