viernes, 30 de octubre de 2020

Lej Lejá 5781

“Éste es Mi pacto que establezco contigo y con tus descendientes, que deben guardar: deben circuncidar a todo varón” (Parashat Lej Lejá 17:10).

El Brit Milá o circuncisión no es algo exclusivo del Pueblo de Israel ni aparece por primera vez en esta Parashá.

En el antiguo Egipto era costumbre realizarla en los hombres de clase alta para marcar una distinción de élite.

Lo que viene a simbolizar en este relato es que todos somos iguales ante D´s independientemente de la casta, sector social, origen, etc. No hay distinción. Todo judío a los ocho días de nacer debe ser circuncidado con las salvedades médicas que evolucionan a lo largo del tiempo.

La pregunta inmediata a este precepto es por qué son ocho días. El mundo fue creado en seis días y el séptimo D´s descansó. Para asegurarnos que el bebé pase completamente un Shabat es que son ocho días.

Pero además de la parte religiosa hay conceptos de índole médico que favorecen a la realización del Brit Milá. La prevalencia de cáncer testicular, de infecciones del tracto urinario y sus complicaciones asociadas y de enfermedades de transmisión sexual, son mucho menores entre los varones circuncidados.

Es un pacto que no distingue entre las personas y tiene muchísimas ventajas pero aun así hay quienes lo objetan. Y esto me trae a colación la postura de las persona anti vacunas. Si hay algo que hace bien, ¿por qué buscarle la vuelta a la negatividad de las cosas?

Las enfermedades no distinguen entre ricos y pobres cuando te la contagias. Es verdad que una persona con mayores recursos puede acceder a mejores prestaciones asistenciales pero por dentro del cuerpo la enfermedad es la misma.

D´s impone con el Brit Milá la idea de igualdad de clases. Ante sus ojos no hay diferencias. No es necesario ser de una casta para que te circunciden.

Esa es una de las razones del por qué donde hay una división de poderes y algunos hombres se creen más cercanos a D´s que otros es que no es común esta práctica salvo por razones médicas.

Tampoco importa las corrientes del judaísmo: ortodoxos, conservadores y en menor medida reformistas siguen respetando el pacto.

Y para quienes acusan de mutilación este acto hay que recordarles que para que sea así la persona que lo padece debe sufrir de por vida la consecuencia de perder lo que es quitado. Con el Brit Milá no pasa.

Es un pacto individual que debe ser vigilado en forma comunitaria. Ayudemos a que todos los varones puedan cumplirlo. No vaya a ser que por tener algo de más a la larga la relación con D´s sea para menos.

Shabat Shalom

Lucas Fisbein

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