La interpretación de las mitzvot ha sido motivo de controversia durante el paso del tiempo. En Bereshit tenemos en claro ejemplo de lo que pasa cuando lo hacemos mal. D´s le dice a Adam Ha Rishón “Pero del Árbol del Conocimiento del bien y el mal, no comas, puesto que el día en que comas de él, definitivamente morirás” (Bereshit 2:17).
Pero
al transmitirle la mitzvá a Javá hace un agregado: “No lo coman, y no lo toquen
[siquiera], o de lo contrario morirán” (Bereshit 3:3).
¿Qué
hubiera pasado si Adam Ha Rishón hubiera le hubiera dicho solamente “No comas”?
El
miedo a transgredir muchas veces nos hace poner barreras de contención
ineficaces. Tocar no es comer pero se temía que si tocara el árbol, tomar el
fruto prohibido (que en ningún lugar figura que es una manzana) y comerlo sería
una acción instantánea.
Si
hubiera dicho sólo “no comas”, el tocar el árbol no hubiera producido ninguna
acción posterior.
¿Y
cuál era realmente el problema del fruto de ese árbol?
A
medida que uno va adquiriendo conocimiento va derrumbando mitos y poniendo en
duda todo lo anterior.
Adam Ha Rishón y Javá no supieron que estaban desnudos hasta ese momento simplemente
porque desconocían la desnudez y lo tomaban como algo natural.
Imagínense
qué hubiera pasado si ponían en aquel entonces en tela de juicio el tiempo que
duró la Creación. Simbólicamente se le atribuyen seis días y un séptimo para
descanso pero bien sabemos que no fue así. Lo que estamos seguros es que en el
momento en que ellos obtuvieron conocimiento algo cambió.
La
adquisición de conocimiento siempre trae aparejado cambios que pueden ser para
bien o para mal.
Para
aquellos que ponen en tela de juicio la misma existencia de D´s mi pregunta es “¿entonces
cómo se creó todo?”. Y si quieren profundizarme más les digo “¿Y el Big Bang no
fue obra de D´s acaso?”
Ciencia
y fé son dos caras de la misma moneda. La primera busca el para qué mientras
que la segunda el cómo.
Estamos
en una etapa de la historia similar a la de la Creación. Estamos desnudos
frente a un virus avanza sin distinción de sexo, credo, conocimiento, etc. No
agreguemos más palabras a las que los especialistas nos dicen. Cuidémonos como
lo indican.
Nuestra
casa es ahora el Gan Eden. Tenemos todo lo que necesitamos. No caigamos en la
tentación de comer del fruto de la “salida prohibida”. Podríamos ser expulsados
no del paraíso sino de este mundo.
Shabat
Shalom
Lucas
Fisbein
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